Los sonidos del pastoreo se visualizan en la Filmoteca
Esta tarde se proyecta el documental de Juan Mari Beltrán sobre un siglo de pastoreo en Falces


Actualizado el 15/01/2021 a las 06:00
¿Cómo conseguía el pastor activar a sus ovejas medio dormidas?, ¿o ponerlas en marcha cuando no se querían mover?, ¿y cómo las reunía si se habían desperdigado o llamaba a su perro? Juan Mari Beltrán Argiñena observaba fascinado a su amigo Javier Martínez Ciriza, pastor de Falces, aquel día de 1994 que decidió acompañarle en las Bardenas, tomar fotografías y grabar audios. Cuando lo recuerda hoy, termina cada pregunta con los silbidos y sonidos precisos que su amigo empleaba para cada orden transmitida a los animales. Las ha aprendido en este tiempo porque aquella primera salida le enganchó y le siguieron muchas más. El material que ha reunido en este tiempo sobre el pastoreo a través de Martínez se ha convertido en el documental Irasko. Maya Aguirre, un siglo de pastoreo en Falces. Se proyecta hoy en la Filmoteca (19.30 horas), adentrándose en la trashumancia, los sonidos del pastoreo, su importancia en esa comarca y las actividades que genera. Beltrán busca mostrar el significado de este trabajo -“ha sido vital en estas comarcas, pero los pastores son como invisibles en sus pueblos”- y reivindicar, por ejemplo, “que su existencia permite que se utilicen menos pesticidas porque las ovejas pueden comerse la hierba”. Un mundo el del pastoreo en el que el sonido es fundamental. “Sin él no podría ejercerse”.
Músico en diferentes variantes -intérprete, compositor, investigador, profesor, recopilador...-, ahora cumple 26 años el centro de documentación de música popular Soinuenea que puso en marcha en Oiartzun (Gipuzkoa). Su conexión con Falces suma décadas, desde que comenzó a salir con una joven de allí -hoy su mujer- y a conocer a sus gentes, como los pastores. A Martínez en concreto en los años ochenta, un verano en que quiso que le enseñara a tocar la txanbela, un instrumento más pequeño que la dulzaina.
TRES TRASHUMANCIAS
En la época de aquellas grabaciones de 1994 Beltrán trabajaba en el disco Egurraren orpotik dator y buscaba sonidos naturales que acompañaran a la música. Era un tema conectado con el pastoreo, y consiguió los sonidos en la primera salida con Martínez. “Me resultó muy interesante lo que hacía Javi con su rebaño, los sonidos que empleaba para activar a las ovejas y llamarlas, los cencerros que utilizaba...”, recuerda. Beltrán se convirtió en el aprendiz de Martínez.
En esa época, el pastor realizaba la trashumancia de Falces a la sierra de Andía, y pastor y músico acordaron que Beltrán filmara también ese documento “por grabar los sonidos y por disponer de ese documento con imágenes”.
Tras años de trabajo de campo en torno al pastoreo iniciado en los años ochenta, el salto al documental llegó en 2018, al formar parte Soinuenea con la navarra Ortzadar y la francesa Lo Naude de un proyecto financiado con ayudas europeas para desarrollar un trabajo sobre la transmisión de la memoria y la creación.
El documental se asienta sobre tres trashumancias -a la sierra de Andía y la ida y la vuelta de las Bardenas- para contar durante ese recorrido temas relacionados con el pastoreo como el esquileo, la elaboración de queso, trabajos artesanales, el adiestramiento de perros, los sonidos, la música, los cantos del entorno, las razas de ovejas, las pariciones, los cencerros, los enseres que los pastores fabrican para su día a día...
Resulta, además, que en Javier Martínez confluyen dos familias del pastoreo en Falces -los Aguirre por parte de su madre y los Maya, de su padre- que en la década de los años veinte del siglo pasado montaron los primeros rebaños. “Teníamos cien años de pastoreo a través de la vida de estas dos ramas que confluyen en una: Javi y sus hermanos, Clemente y Joaquín”. Precisamente la mirada al pasado ha servido a Beltrán para ir distribuyendo las partes de la película: lleno Falces de corrales en ruinas -“el pastoreo ha pasado de ser 33 rebaños a ser 3”-, van apareciendo en la escena esos corrales en ruinas que forman parte de la historia del pastoreo en Falces y donde todavía se pueden ver las sartenes que utilizaban los pastores o el palo con el que acompañaba su paso.
El documental, que incluye la investigación de la temática de las jotas y cuya banda sonora ha sido compuesta por Beltrán y está interpretada por diversos músicos, también explica qué es un irasko, la palabra que da inicio al título: macho cabrío castrado, son en el rebaño como los mansos en los encierros de San Fermín. “Han servido de gran ayuda a los pastores en las trashumancias: cuando el rebaño no se mueve, tiran de él. Llevan los cencerros más grandes, cuyo sonido todo el rebaño escucha y sigue”.
Irasko. Maya Aguirre, un siglo de pastoreo en Falces. ya se ha visto en Falces, a finales de 2019. Se proyectó en la casa de cultura. Beltrán recuerda que los 73 minutos que dura nadie se movió. También que, al terminar, “la gente empezó a mirar a los pastores de Falces de otra manera”, lo que le hace sentirse satisfecho.