Festival Santaspascuas

Festival Santaspascuas: Bailes en la pandemia

Bailes en la pandemia
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Bailes en la pandemia

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Santi Echeverría

Actualizado el 28/12/2020 a las 11:58

Concierto de los grupos Ketekalles y Zetak, en la segunda jornada de las del Festival SantasPascuas 2020, y celebrado en el Navarra Arena. Casi lleno siguiendo el protocolo anti Covid 19. 45 minutos de concierto de Ketekalles y 90 de Zetak con bis incluido y el público despidiendo con fuerte ovación final (también a las barcelonesas).

Ketekalles son Elisabeth Alonso “Sombra Alor” voz y teclados; Ana Toledo “La Tole” guitarra y voz; Nadia Lago Sáez, bajo y Cami López, bateria y percusiones. Zetak son Pello Reparaz en la voz, batería, percusiones y trombón en momentos puntuales; Gorka Pastor, teclados -Roland, virus-, theremin, coros y voces; Leire Colomo, percususiones, bateria en un tema y coros en otro tema; Iván Larreburu, bateria y percusiones y coros en un tema.


Abrió la segunda jornada del SantasPascuas 2020 y de nuevo en el Navarra Arena, que lucía un casi lleno, el cuarteto barcelonés Ketekalles. Cuatro mujeres con mensaje y reivindicación feminista que comenzaron su andadura en 2016 y desde entonces se lanzaron a tumba abierta en los directos. Lo mismo sucedió durante 45 minutos en el Arena con un poderoso set en el que dejaron buena constancia de su capacidad para maridar la música de color americana con la rumba catalana, aportando otros colores sonoros de puro hip hip y hasta de saeta flamenca llevada a la orilla de la electro música. Mensajes directos de empoderamiento, ácidos y críticos, desde una perspectiva de una posición fuerte. La voz de “Sombra” era como un torrente indomable, con una potencia tremenda, y con ganas de jugar en inflexiones vocales que derivaban a placer entre el flamenco y el soul llevado a veces al rap. Le apoyó en varios temas “La Tole” que hilaban con finura en las guitarras eléctrica y acústica y también rapeaba. El cuarteto fue en un tremendo de menos a más con finales fulgurantes apelando a la hondura del soul. Y aportaba color en la rumba para que el público pudiera marcar con las palmas. Lo difícil era no ponerse a bailar con una música así. Pero ya se sabe… tiempos de pandemia, aunque algunos no resistieron y en la pista se levantaron de los asientos de banqueta alta para jalear esos Hierro, Manuelita, Esencia… Se fueron con una gran ovación y la sensación para muchos que sin duda serán una de las sorpresas de este SantasPascuas.

Tras quince minutos de ajuste rápido de back line, a las 20.00 salieron a escena los Zetak, cuarteto de tres navarros y un vascofrancés liderados por Pello Reparaz, ex de Vendetta que musicalmente ha transformado y evolucionado la música que nace de su creatividad hacia una propuesta electro que fluctúa entre el drum & Bass oscuro y ácido a los sonidos más folk y africanos, siempre tamizados en la electrónica.

Y si, su set fue un puro espectáculo. Primero porque Pello es un “animal” de escenario que sabe dejarse un poco de esencia en cada actuación en la que lo da todo. Ese Pello incendiario de sus tiempos de Vendetta no ha perdido ni un ápice en su transmisión de energía. Su forma de ocupar los espacios, su actitud, su capacidad para jugar con una música a la que sabe visualizar gracias a su facilidad para redondear el gesto -una coreografía de marca Reparaz- y jugar con los efectos de iluminación hacen que sus conciertos sean un espectáculo que logra que emocionalmente el público vaya creciendo tema a tema en implicación y empatía con los del escenario. De ese espectáculo de luz me quedo con tres momentos en los que jugo con una lámpara de destellos de flash con la que un auxiliar de escena le fue rodeando y “disparando” mientras se dejaba la vida en una interpretación, otro gran momento mientras se apoyaba por una lámpara de tubos led, y el mas trascendente en el que evolucionaba por un túnel de niebla/humo que marcaba un retroproyector. Puro espectáculo sin duda.

Y Pello tiene un apoyo fundamental en sus percusionistas Leire e Iván. Todo un recital el suyo tanto de detalle como de fortaleza en su repiqueteo por los parches electrónicos -algunos también analógicos-. Y Gorka es como su alter ego en los teclados. Aportando melodía, efectos, detalles, coros apocalípticos con el vocoder, activando el theremin que hipnotiza… Jaleando a la concurrencia incluso bajando de su tarima a suelo de escenario para participar en el baile con pasos de capoeira. Tremendo el espíritu de Gorka. Y Pello inquieto como pocos a veces subía a la tarima de los percusionistas para tocar batería y/o percusiones. Del Drum & bass más ácido y cortante en sus canciones de historias de personas que quieren buscar oxigeno existencial, saltan a temas como Akelarretan o la hermosa Zeinen ederra izango den, a jugar con las marimbas electrónicas sampleadas en puro melodía pseudo afro. Una paleta de hermosos colores electrónicos que en Errepidean te lanzan al baile anímico y espiritual contra la pandemia.

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