Paco López, de Morgan: "Esto no es un trabajo, es un juego de niños"

"Ha sido el público el que nos ha dado la libertad para hacer lo que queríamos", expone Nina, cantante del grupo de música Morgan

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Paco López, de Morgan: "Esto no es un trabajo, es un juego de niños"Facebook @morganmusicband
Paco López, de Morgan: "Esto no es un trabajo, es un juego de niños"

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Iker Cortés. Colpisa

Actualizado el 20/10/2019 a las 06:00

"¡Chicos, venga!", llama Nina. Paco, David y Ekain están tan enfrascados en una conversación sobre la juerga de uno de ellos la noche anterior en el BarCo, uno de los pocos pubs que abre hasta altas horas de la madrugada en la capital madrileña -apuntemos, esta charla tiene lugar un jueves, a las 20:00 horas-, que no han reparado en que la vocalista de Morgan ya está preparada para tomarse las fotos. No será la última vez que una de las voces más sugerentes y electrizantes del panorama musical español tenga que llamar al orden a los tres muchachos.

Los cuatro -falta Alejandro, el bajista- acaban de salir de una entrevista en la radio, se meten a otra y tienen una cena unos minutos más tarde. No hay duda, la banda, que inició su andadura en 2012, vive ahora su momento más dulce, con un fin de gira lleno de fechas y un segundo larga duración, 'Air' (2018), que les ha abierto las puertas al éxito. "No estamos teniendo tiempo para analizarlo", explica Paco, guitarrista de la formación. "Sí sentimos que nos están pasando cosas que no son normales porque ya tenemos experiencia con otras bandas, así que estamos intentando disfrutar del momento", dice.

Precisamente, una de esas otras formaciones fue el germen de lo que hoy se conoce como Morgan. Paco y Nina colaboraban en una de ellas y, en un momento determinado, ella se le acercó con varias canciones. "Era un material tan bueno que se lo comenté a Ekain. Hicimos una grabación de voz y piano y le pedimos a Nina, que tenía un billete de ida a Holanda que, ya que habíamos dado dos pasitos, se quedara a ver en qué se transformaba todo esto", se explaya Paco. No andaba desencaminado porque luego vinieron las maquetas y un primer álbum autoeditado, 'North' (2016), que un año más tarde reeditarían, iniciando el camino hacia el éxito.

En el seno del grupo, las cosas no han cambiado. Es Nina quien se encarga de la melodía, la voz y las letras de las canciones. Ella graba unas demos de voz y piano que luego comparte en el local. "Hasta ahora el esqueleto sí que ha sido un poco así, pero no es porque hayamos dicho: 'Nina, tú te ocupas de esto', sino que ha ido saliendo de esta forma. Después, cada uno aporta lo suyo. De todas maneras, para mí la canción no empieza a ser canción hasta que no le ponemos cada uno lo que creemos conveniente", se explica Nina. Etéreas, las letras se ajustan a los cánones del rock y el folk americano y hablan de amores perdidos, de lanzarse a la carretera o de encontrar un lugar en el que refugiarse del exterior. Dice Nina que corresponden, fundamentalmente, a "vivencias personales". Y avisa: "Creo que ya he contado todo lo que tenía que contar, así que a partir de ahora vamos a ir explicando otras historias".

Esa etiqueta, la de rock que hunde sus raíces en la música americana, y que sigue la tradición de estrellas como Bruce Springsteen, Wilco o Ryan Adams, sorprende porque es un género que, salvo excepciones, no suele conectar con el público español. Pero Morgan lo ha hecho. "Si tenemos la clave, no sabemos explicarla. Al final del día lo único que queremos es tocar juntos y eso, simplemente, se está alargando en el tiempo. Y no tiene nada que ver con géneros o etiquetas". ¿Es una ventaja o una desventaja no sonar al típico grupo de pop indie español? "No pensamos en cómo suenan otras bandas ni en lo que está sonando", responde Ekain, el batería de Morgan. "Cuando Nina nos presenta una canción vemos hasta dónde nos puede llevar y si nos gusta a nosotros. Eso es lo que cuenta", confía.

Con decenas de conciertos por delante, la prioridad es finalizar la gira que tendrá una de sus fechas importantes a mediados de diciembre en La Riviera, una sala para la que han tenido que añadir una fecha. "Después, estaremos un par de meses filtrando y cogiendo perspectiva para meternos en el local con nuevas canciones", resumen.

Cabe preguntarse si, con tantos conciertos a sus espaldas uno llega a perder la frescura. Paco lo niega. "Es que tocar es divertidísimo. No me imagino ver esta profesión como un trabajo nunca. Es muy fácil mantener la frescura que cuando empezamos a tocar con 18 años porque es como un juego de niños". Tampoco creen que haya más presión ahora que son más conocidos. "Ha sido precisamente el público el que nos ha dado la libertad para hacer lo que queríamos", expone Nina. Coincide con ella Ekain: "Todo lo bueno que nos ha pasado ha sido por haber hecho las cosas que nos han dado la gana y eso nos da una libertad total". A juicio de Paco, ese parón que llegará al finalizar la gira les va a permitir experimentar "y hacer un truño de disco. Por favor, que todas esas cosas pasen cuanto antes que esto del éxito me está matando", concluye entre risas.

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