El nuevo videoclip de Amaia Romero, lleno de referencias a la historia del arte
Los dos directores responsables del vídeo, Santi G. Barros y Gabriel Pout Lezaun, estudiaron y vivieron en Navarra


Actualizado el 01/10/2019 a las 06:00
Idear, filmar y posproducir un videoclip para una de las artistas más de moda en el panorama musical español. Y todo ello en apenas un mes. Este fue el reto al que se enfrentaron Santi G. Barros (Barcelona, 1990) y Gabriel Pout Lezaun (Viña del Mar, Chile, 1994) cuando Amaia Romero contactó con ellos para encargarles el vídeo de presentación de Quiero que vengas, una de las canciones del primer disco de la cantante navarra, Pero no pasa nada. El videoclip se publicó hace diez días y ya acumula más de 700.000 visitas en YouTube.
Tanto Barros como Pout viven y trabajan en Madrid, pero ambos tienen pasado navarro. Aunque Pout nació en Chile, su madre es navarra y, cuando este tenía siete años, volvieron a afincarse en Pamplona. Por su parte, Barros estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra, al igual que Pout, y vivió durante cinco años en Pamplona. Esta circunstancia facilitó que Amaia pensara en ambos cineastas para la producción de su nuevo videoclip. En concreto, Amaia conocía el trabajo de Barros a través de una amiga común, mientras que la conexión con Pout estaba en el mánager de Amaia, su hermano Javier, a quien había conocido en sus años de universidad.
Barros y Pout aceptaron el encargo y se pusieron rápidamente a trabajar. “El proyecto era una bomba de relojería, con una cuenta atrás”, explica Pout en referencia al poco tiempo de que dispusieron para entregar el trabajo. Enseguida ambos directores tuvieron claras las dos grandes líneas que debían dominar su trabajo. Barros explica que hasta entonces Amaia había aparecido en sus videoclips como una figura “hierática, casi como una especie de escultura o de diosa”. Por eso el tándem se propuso, en primer lugar, que en su videoclip “Amaia fuera Amaia”.
Por otro lado, como tenían poco tiempo, los dos realizadores se decidieron por una atmósfera que les gustase a ellos. “Quisimos hacer algo fresco y muy distinto de lo que se hace ahora. Ahora casi todos los videoclips tienen una estética muy de polígono urbano, chándal, discoteca, reguetoneo… y quisimos hacer algo que fuera el polo opuesto: fresco, natural, cinematográficamente más clásico y apostando por una estética romanticista, que a mí personalmente me flipa”, explica Barros.
Para cumplir con ambas premisas, Barros y Pout apostaron por un videoclip más narrativo que los que la cantante navarra había protagonizado hasta el momento. Al disponer de una agenda tan apretada, los directores tuvieron claro que tenían que “ir a algún mito clásico o a alguna historia ya probada” que les permitiera presentarle a algo a Amaia en el menor plazo posible. Dieron entonces con una idea que satisfizo tanto la necesidad narrativa del videoclip como la pasión por la historia del arte que ambos cineastas comparten: el relato bíblico de Judith y Holofernes, que cumplía con el requisito de ser un motivo universal y probado, y con la vinculación con el arte, ya que se trataba de una escena representada por numerosos artistas a lo largo de la historia, como Donatello, Caravaggio, Gentileschi, Goya o Klimt.
El videoclip se convirtió, por tanto, en un homenaje o una revisión de la historia narrada en el Libro de Judith, en la que esta bella heroína judía consigue colarse en la tienda del general enemigo Holofernes y decapitarle mientras duerme. Pero el programa iconográfico del vídeo no se limitó al inmortal lienzo de Caravaggio, sino que Barros y Pout dieron rienda suelta a su pasión por el arte para incluir planos inspirados en cuadros como El columpio, de Jean-Honoré Fragonard, o de obras de época prerrafaelita, como La dama de Shalott o Hilas y las ninfas, de John William Waterhouse.
Por último, ambos cineastas tuvieron claro desde el primer momento que Navarra era un escenario ideal para filmar el videoclip. “Sabíamos que Amaia iba a estar más cómoda allí”, explica Barros, “y que Navarra tenía infinitas posibilidades a nivel de localizaciones”. Finalmente se decantaron por el castillo de Olite para los exteriores del palacio que aparece en el videoclip, además de por Ujué para los interiores, y por la zona de Urbasa para las escenas de “bosque mágico” y de “cordillera de piedra más agreste tipo El Señor de los Anillos”.
Para que todo quedara todavía más en casa, ambos directores decidieron que el casting y el equipo técnico estuviera formado por amigos y familia, tanto propios como del entorno de Amaia. Hasta tal punto de que el propio Pout aparece en el videoclip interpretando al personaje del escudero.
