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Raúl de la Fuente, cineasta

“Kapuscinski no se sentiría muy feliz de ver la Angola de hoy”

Raúl de la Fuente estrena este viernes la adaptación de la novela ‘Un día más con vida’

Raúl de la Fuente, Amaia Remírez y una doble de la guerrillera Carlota, este miércoles, en la presentación de la película en Madrid.
Raúl de la Fuente, Amaia Remírez y una doble de la guerrillera Carlota, este miércoles, en la presentación de la película en Madrid.
A. Ferreras
  • Iker Cortés
Actualizada 25/10/2018 a las 06:00

Vietnam ya había tocado a su fin, pero la Guerra Fría que enfrentaba a Estados Unidos con la Unión Soviética aún debía protagonizar un último capítulo. Aquel episodio comenzó en 1975, con el abandono paulatino de los últimos colonos de Angola y el comienzo de una guerra civil que enfrentaría fundamentalmente a dos facciones -la MLPA, apoyada por los soviéticos, y la FNLA, amparada por los estadounidenses- durante la friolera de 27 años. Testigo de toda aquella barbarie fue el periodista y fotógrafo Ryszard Kapuscinski (Pinsk, 1932 - Varsovia, 2007). El escritor, obsesionado con poner nombre a las víctimas y a los protagonistas de aquella historia, plasmó aquellas jornadas de caos y confusión en 'Un día más con vida' (1976), la que siempre consideró como su mejor obra y la más personal.


Ahora, el cineasta navarro Raúl de la Fuente ha puesto imágenes a aquel periplo en una cinta de animación homónima, una película de aventuras que sigue el intrincado viaje que realizó el reportero polaco por Angola para contar la noticia. Se estrena el 26 de octubre. “Optamos por este libro porque tenía una estructura muy cercana al guión cinematográfico -explica el realizador-. Era una historia magnífica, con una cuenta atrás trepidante y en plena Guerra Fría, con EE UU y la URSS luchando por el control del mundo”. A ello había que sumar elementos como la presencia de niños soldado, de cubanos, de la CIA, Fidel Castro, Henry Kissinger, comandantes que cambian de bando... “Tenía todos los ingredientes necesarios para crear una película de aventuras protagonizada por Kapuscinski”, asegura De la Fuente.


El argumento pone el foco en la obsesión que persigue al protagonista durante todo el filme: bajar al sur de Angola, donde parece que se decidirá la última batalla. Allí sigue dando guerra el comandante Farrusco, antiguo miembro de la división de paracaidistas de élite de Portugal, que decide cambiar de bando y se encuentra al mando de un pequeño destacamento. En su viaje, Kapuscinski conocerá a varios personajes que sirven de hilo conductor a la historia y articulan un relato en el que se mezcla la ficción basada en los hechos reales y el documental.


El largometraje no duda en abandonar la animación y mostrar imágenes reales cuando quiere exponer la realidad actual de los supervivientes. Es un juego de contrastes. Por un lado, la parte animada, de colores cálidos y con un look de novela gráfica, busca retratar “el nacimiento de África y el fin de la colonización, una época luminosa, romántica y llena de ideales”. En este sentido, la captura de movimientos de actores reales logra dar verosimilitud a la cinta y hace que el espectador “empatice más con los personajes”. Por el otro, la imagen real sirve para mostrar a estos protagonistas en el ocaso de sus vidas y, en cierta medida, desencantados con una Angola que ha sufrido mucho.


De hecho, la película trata de dar respuesta a una pregunta que el propio Kapuscinski se hizo al terminar la guerra: ¿qué había sido de aquellas personas con las que convivió durante su estancia en Angola? “Nosotros seguimos con ellas las huellas de Kapuscinski -explica De la Fuente- y bajamos de nuevo al sur del país”. Son estos protagonistas los que con su narración ayudan a explicar no solo la figura del escritor, sino también el conflicto. Reflexiones sobre la vida y la muerte, las oportunidades perdidas o sobre el trabajo de los reporteros de guerra, una tarea tan denostada como necesaria, trufan un relato lleno de autenticidad. “Aquí perdí la paz para siempre e infringí mi código profesional”, llega a decir el periodista portugués Artur Queiroz al recordar una carretera sembrada de cadáveres.


Conscientes de que la estética de 'Un día más con vida' es rompedora, tanto De la Fuente como la productora Amaia Remírez optaron por un guion profundamente clásico. “Buscábamos algo lleno de ritmo y trepidante. Queríamos convertir al espectador en copiloto de Kapuscinski en la guerra de Angola”. Pese a la obsesión del periodista de poner nombre a las víctimas y de dar la voz a los desfavorecidos, han pasado cuarenta años y África continúa siendo el continente olvidado por un mundo que da la espalda a sus emigrantes. “Kapuscinski no se sentiría muy feliz de ver la Angola de hoy y me siento triste de que no esté para contarlo”, concluye.

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