Ámsterdam revive su historia con los objetos rescatados del fondo de su río
El equipo liderado por el arqueólogo Gawronski han encontrado más de 700.000 piezas de todo tipo y épocas, "una fuente nueva de historia urbana"


Publicado el 05/08/2018 a las 11:36
El río Amstel de Ámsterdam ha sido durante milenios testigo silencioso del paso del tiempo en la ciudad. Ahora serán miles de objetos, enterrados en su cauce y recuperados gracias a las obras de la red del metro, los que contarán siglos de historia de la capital holandesa.
"Este comportamiento humano se repite en todo el mundo, en Shanghái, en Hamburgo... no hay diferencia. Si tienes basura y hay cerca un cuerpo de agua, la tiras al agua porque así se la lleva la corriente", cuenta el jefe de Arqueología del Ayuntamiento de Ámsterdam, Jerzy Gawronski.
La ampliación de la red de metro de la ciudad a principios de este siglo permitió por primera vez a los arqueólogos municipales acceder al cauce de un río que llegó a ser la arteria principal de comunicación de la ciudad, donde a través de los siglos se han acumulado todo tipo de objetos.
El equipo liderado por Gawronski preveía que la excavación les permitiría realizar algún hallazgo curioso, pero nunca imaginaron la magnitud del descubrimiento: más de 700.000 piezas de todo tipo, de las que 20.000 se pueden ver en una web interactiva con una línea de tiempo que comienza en 2005 y viaja hasta la prehistoria.
La web, bautizada como 'Below the surface' (Bajo la superficie), comienza con elementos contemporáneos como tarjetas telefónicas, pequeños juguetes, envases de medicamentos y móviles. Y vuelve atrás en el tiempo hasta puntas de lanza, fósiles y herramientas rudimentarias de hace cientos de miles de años, pasando por monedas y huesos medievales o elaboradas piezas de cerámica del siglo XIX.
"Cuanto más profundo excavábamos, más antiguos eran los objetos", relata el arqueólogo.
La línea temporal de la página web, en la que hay que "descender" para llegar a los objetos más antiguos, pretende precisamente imitar el trabajo de campo sobre el cauce del río.
Así, miles de años de acumulación de objetos y sedimento han dibujado sobre el lecho del agua una suerte de recorrido histórico por las etapas de la ciudad, desde que era un asentamiento prehistórico hasta convertirse en uno de los puertos más importantes de Europa.
"Los descubrimientos más antiguos en las capas más profundas son de la prehistoria y demuestran que, miles de años antes de Cristo, en el Neolítico, la Edad de Piedra, en el mismo paisaje donde ahora está Amsterdam, ya vivía gente de forma aislada", cuenta Gawronski.
La zona estuvo habitada durante siglos "a un nivel económico muy bajo" hasta que fuertes fenómenos meteorológicos en forma de inundaciones y tormentas a finales del siglo XII cambiaron para siempre la historia de la ciudad.
"De repente, el río tenía conexión con el mar. El nivel del agua bajó y la boca del río, donde ahora está Amsterdam, pudo habitarse y se convirtió en un asentamiento para personas relacionadas con el mar, la navegación y el comercio", narra el arqueólogo.
Su trabajo, dice Gawronski, "da voz" a los restos que habían quedado enterrados bajo metros y metros de terreno, para que estos hablen sobre las actividades económicas o de producción de su época o incluso de las rutas comerciales de hace cientos de años.
"Nosotros podemos saber si una pieza de cerámica viene de Portugal, de Alemania, de España o de China. Podemos usar esta información para reconstruir redes de transporte o de comercio y ver una ciudad a través de sus objetos más rutinarios", afirma.
Las piezas, que para Gawronski son "un reflejo de todos los siglos en los que la gente ha vivido y trabajado en Ámsterdam", forman parte ahora de un documental, un libro y una exposición en varias estaciones de metro, "el primer museo del mundo que se puede visitar con un billete de transporte público".
La web muestra tan solo 20.000 de los 700.000 objetos encontrados, entre los que el arqueólogo no puede elegir uno que le haya llamado la atención por encima de los demás.
"Es difícil mencionar uno porque entonces niego la importancia de muchos otros. Lo importante es la complejidad y la integridad de todo junto, y yo como arqueólogo siempre busco las relaciones y el contexto. Es el contexto el que es importante, y no el objeto en sí", concluye Gawronski, que considera los hallazgos "una fuente nueva de historia urbana".