'El reino', de Sorogoyen, gran triunfadora de los Premios Feroz
‘Arde Madrid’ y ‘Fariña’ obtuvieron los principales galardones como series de televisión


Actualizado el 20/01/2019 a las 10:20
El reino arrasó anoche con cinco estatuillas en los Premios Feroz, que por primera vez salían de Madrid y se celebraban con público. Los tres mil espectadores que acudieron al Bilbao Arena disfrutaron de una gala políticamente incorrecta, en la que actores y periodistas jugaron a reírse de sí mismos. Hubo pullas a Leticia Dolera a cuenta de su decisión de no contratar a una actriz embarazada, gags sobre los límites del humor y la censura de las redes sociales, y unos pocos guiños a Bilbao: el alcalde Aburto sonreía cuando hablaban de “ese festival que se celebra en la playa a las afueras de Bilbao”, el Zinemaldia.
El guión abusó de chistes un pelín soeces, demasiado privados para entenderlos fuera del mundillo. Ingrid García-Jonsson hizo lo que pudo con unos monólogos no especialmente brillantes y Najwa Nimri protagonizó el acto más políticamente incorrecto de la noche: fumar bajo techo. La impresión general fue la de una gala acelerada, al borde del caos, en la que los invitados se lo pasaron bomba mientras corría el Ribera del Duero por las mesas. Los espectadores en las gradas no tanto.
El reino es la gran película sobre la corrupción que el cine español debería haber hecho hace mucho tiempo. Rodrigo Sorogoyen, mejor director según los informadores que conceden los Feroz, dirige con pulso frenético, cocainómano, tal como hacía Scorsese en Uno de los nuestros, el descenso a los infiernos de un vicesecretario autonómico que se encuentra a punto de dar el salto a la presidencia de la comunidad. Antonio de la Torre, que no vino a Bilbao para recoger su estatuilla a mejor actor, borda a un truhán con don de gentes, que se encuentra tan untado como el resto de su partido. Cuando unas filtraciones amenazan por dar por terminada su carrera, el protagonista decide que con él caerán todos los demás.
Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña recogieron asimismo el Feroz al mejor guión por su retrato de un universo zafio pero muy real con mariscadas, rólex de oro y audis. Madina, Cifuentes, Rubalcaba y hasta El Bigotes asesoraron a Sorogoyen, que, con permiso de Campeones, se sitúa como favorito a los Goya el próximo 2 de febrero en Sevilla. La fábula de superación de Javier Fesser protagonizada por un grupo de discapacitados que juegan al baloncesto recibió el Feroz en la categoría de comedia.
La persona más feliz en el Bilbao Arena era Anna Castillo, que se hizo con los dos premios a los que aspiraba: mejor actriz de reparto tanto en cine como en televisión por Viaje al cuarto de una madre y Arde Madrid, respectivamente. Ambos los recibió al grito de “joder” en la gala más malhablada y ebria de la historia. Inma Cuesta fue la mejor actriz protagonista por la serie de Paco León, que revisita la España de los 60 a partir de la presencia de Ava Gardner en Madrid y dibuja un país de pícaros, hambrientos y reprimidos sexuales. Si Arde Madrid triunfó en el apartado de comedia, en el de drama lo hizo Fariña, que empató en Feroces, tres, y recompensó la gran labor de dos de sus actores gallegos: Javier Rey, veraz Sito Miñanco, y Antonio Durán Morris, escalofriante como Manuel Charlín.
Para que no les acusen de ser demasiado mainstream, los Feroz reservan dos apartados más cinéfilos. El Feroz especial fue para Entre dos aguas, de Isaki Lacuesta, y el de mejor documental para Apuntes para una película de atracos, de León Siminiani. Paco León, cediendo guasón el micrófono porque iba demasiado bebido, ejemplifica el tono jacarondoso y chusco de una gala más bestia que feroz.

