Tiempo para desconectar y disfrutar de las pequeñas cosas

Publicado el 01/07/2015 a las 23:52
Suena el despertador, desayuno, ducha, levantar a los pequeños (o no), poner el piloto automático: transporte, atascos, enfados y quizás llegar tarde a nuestros compromisos... reuniones que no acaban, pedidos que no llegan, el ordenador deja de funcionar, salimos corriendo por la tarde para buscar los niños al colegio (o no que ya son mayores) os suena algo de esto? Menos mal que ahora vienen unos días de descanso. Días en los que la ciudad se convierte en "otra" ciudad, ni mejor ni peor, diferente. Y muchos aprovechamos para irnos a otros lugares a por un remanso de paz.
Cambiar de ambiente, acercarnos a la montaña o a la playa, donde la brisa del mar hace que nuestros pensamientos se vuelvan distintos, más optimistas o más claros quizás, en los que la energía nos inunda y nos sentimos cual Don Quijote de la Mancha y podemos con todo.
Esos momentos de desconexión en los que podemos disfrutar de las pequeñas cosas de un modo diferente, ofreciéndoles más tiempo, dedicándoles más de nosotros mismos. Más tiempo para leer, salir a pasear con amigos, hacer sobremesas que duran hasta la cena,... disfrutar de lo más preciado que tenemos y de lo que menos disfrutamos: tiempo para hacer lo que nos apetece y estar con la gente que queremos.
Cuando nuestro cerebro desconecta, nos permite pensar más claro, los problemas se vuelven menores, las soluciones parecen más cerca y en general, el volver a conectar al cabo de unos días, nos ayuda a mejorar las ideas que teníamos en la cabeza antes de irnos.
Una de las cosas que más disfrutamos en estos ratos libres es leer. En general una buena desconexión está también ligada a una buena lectura, que no tiene que ver con nuestra rutina diaria, un libro que nos evada de nuestra actividad, es una de mis actividades preferidas. Aunque también podría incluir en el listado ir a pasear descalza sobre la hierba, estar en contacto con la naturaleza, o caminatas largas por la orilla del mar, sentarme a escuchar mi música, tener tiempo para.... viajar, ir en bicicleta por los caminos, coger el coche y conducir sin rumbo,... sólo pensar en ellas me relajo y me siento mejor. ¡Qué cosas!
Y es que las pequeñas cosas, las que perduran en la mente, las que recordamos en el tiempo, están marcadas de sentimientos, emociones y recuerdos, de olores que nos transportan, de viajes llenos de risas, de un tiempo que disfrutamos. No me gustaría ponerme melancólica, este no es el objetivo del post, sino de que nos demos cuenta de que la maravilla de la vida, está hecha de esos pequeños recuerdos, que en su día nos hicieron muy felices y que al volver la vista atrás los encontramos y nos hacen sonreír.
Os recomiendo que estos días de descanso, dejéis el teléfono de lado, no abráis ningún ordenador, le dediquéis el tiempo a hacer aquello que de verdad os llena por dentro y no por fuera, que charléis con los amigos, que disfrutéis del momento y que sobre todo volváis cargados de energía positiva, energía para hacer cosas que os llenen, que os hagan sentir mejor: ir al gimnasio, apuntaros a clase de música, ir con vuestros hijos a practicar deporte, leáis poesía, o que cada día por la mañana encontréis esos 5 minutos de paz que todo cerebro necesita para planear el día, visualizar las cosas positivas que os pasarán y que echéis a un lado los pensamientos negativos, los malos rollos, los "no puedo" y... ¡disfrutéis de cada día! que al finalizarlo penséis: "esto es todo lo bueno que me ha pasado hoy". Os animo a hacerlo, porque se puede.
Para los que os quedáisen San Fermín que disfrutéis de la fiesta, que siempre esté llena de buenos momentos con los amigos de siempre, los que nos visitan y la gente que queremos :)
Y paralos que viajaís fuera, os deseamos esa "desconexión" para disfrutar de lo mejor, de lo que os apetece, de vuestro tiempo y de vosotros mismos.
Queréis recomendarnos algún libro para estas vacaciones?
Nosotras volveremos la semana que viene para contarosun secreto de belleza...