LA MAGIA DEL AGUA

Publicado el 22/02/2018 a las 21:18
TÍTULO ORIGINAL: The shape of water. Año 2017. Dur. 119 min. Estados Unidos. Dirección: Guillermo del Toro. Guión: Guillermo del Toro y Vanessa Taylor. Fotogrqafía: Dan Lausten. Música: Alexandre Desplat. Reparto: Sally Hawkings, Doug Jones, Michael Shannon, Octavia Spencer, Richard Jenkins, Michael Stuhlbarg, Lauren Lee Smith, David Hewlet, Nick Searcy, Morgan Kelly, Dru Viergever, Maxine Grossman, Amanda Smith, Cyndy Day, Dave Reachill. Productoa: Bull Production / Fox Serachlight. Fantástico.Drama.
En su última película,La forma del agua,GuillermoDel Toroparece querer mostrar, fundir todo lo aprendido a lo largo de los años. Y lo hace a su modo, con un guion que, tanto en su estructura como en su arranque, en toda su construcción, nos recuerda a la que para quien esto escribe es hasta ahora su mejor película: El laberinto del fauno. Del Toro no se guarda nada. Nos muestra sus intenciones de un modo claro, simple, desde el principio: estamos, de nuevo, ante un cuento en el que todo es posible, al que nada, por extraño, por fantástico, por increíble, por grotesco que pueda parecernos, le es ajeno. Así es el universo quelleva mostrándonos desde hace muchos años. Y, de nuevo, una princesa. Y, de nuevo, una historia de amor. Y, de nuevo, una historia en la que los diferentes, los tarados, los monstruos se encuentran, se conocen, se aman. Se salvan el uno al otro.Porque en el cine de Del Toro, el monstruo no es el malo. El monstruo siente. El monstruo es una criatura rota, maltratada, violentada. Su monstruo de la laguna negra no es esa criatura amazónica terrorífica a la que hay que dar caza, sino un ser que ha sido arrancado de su mundo y trasladado a un laboratorio militar secreto de los Estados Unidos.Pero no se crean que, en los cuentos de Del Toro,cada fotograma es almíbar . No. Uno siempre se encuentra de todo en ellos: amor, sexo convencional, no tan convencional, solitario, colectivo, crueldad, muerte dolor, pena, salvación... Algunos dicen de él que es un niño grande; que mantiene intacta cierta inocencia púber, pero se equivocan. Del Toro no es un niño atrapado en el cuerpo de un adulto generoso. Lo que Guillermo del Toro hace es escribir cuentos desde la edad adulta, desde un conocimiento certero y consciente de la realidad que le rodea; un mundo en el que no siempre triunfa el bien; un mundo en el que las princesas no son puras, castas y virginales, sino que se masturban cada mañana en la bañera porque lo necesitan, porque les apetece, porque les da la gana un alivio monótono de soledades.
Quizás La forma del agua sea la película más perfecta en cuanto a producción, a lo formal del mexicano hasta la fecha a pesar de que Del Toro quería que la película fuera en B/N, el trabajo de Fotografía del danés Dan Lausten (La liga de los hombres extraordinarios, En la oscuridad, El pacto de los lobos) es magnífico, su oscuridad no solo lumínica, también cromática, al estilo del Darius Khondji de los inicios, pero sigo pensando que El laberinto del fauno aún es, a día de hoy, su mejor guion. Quizás la cosa se deba a la (extraña) presencia de una co-guionista así figura en los créditos, y uno no es quien para desmentirlo, Vanessa Taylor, productora ejecutiva y guionista de series como Alias, algunos episodios de Juego de Tronos y de Everwood. Pero qué quieren que les diga: el cine –la vida forma parejas de baile muy extrañasDicha afirmación no significa, por supuesto, que ustedes no deban correr ¡háganlo, corran! al cine más cercano a ver esta maravilla. En pantalla grande, por supuesto. Es un deber. Ético, estético, moral. Cinematográfico. Y si a todo eso le añaden el portentoso trabajo de esa actriz increíble que es Sally Hawkins, capaz de decir tanto, todo, con tan poco, con solo sus ojos, con solo su boca..., con solo sus manos, no se arrepentirán.
No hace tanto, les hablaba de ese término coleridgiano tan importante para el mundo de las historias, necesario para que funcione la mentira maravillosa que es esto de la imagen en movimiento: la ‘suspensión voluntaria de la incredulidad’. Es probable que muchos de ustedes rechacen el cine de Del Toro por su falta de fe en la magia; porque la perdieron por el camino: porque sus universos les resulten ajenos, extraños, lejanos, incluso ridículos. Mi recomendación es que lo intenten. Que se dejen seducir. Sin restricciones previas. Porque el cuento es un terreno narrativo y dramático imprescindible por el que todos hemos transitado alguna vez. Es como regresar al hogar.
Vaya. Vayan y disfruten.