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El mercado de los duendes, Christina Rossetti

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El mercado de los duendes, Christina Rossetti

Actualizada 14/12/2018 a las 11:27
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He vuelto a Londres para encontrarme con la escritora inglesa. Es una tarde nublada de junio. Nos hemos sentado en un café del barrio de Kensington. A la señorita Rossetti le sorprende hasta qué punto ha cambiado su ciudad, la contempla con interés a través de la ventana. Yo dejo que lo haga durante unos minutos y, luego, cuando por fin se vuelve hacia mí, le pido que me hable de este poema.

 

 

Tenía ganas de cantar. Me apetecía escribir una canción con una historia que pudiera leerse como un libro de cuentos. Quería conseguir a la vez el ritmo de la poesía y la tensión narrativa de un relato. De modo que el texto no podía ser demasiado largo. Debía tener la extensión necesaria para armonizar ambos propósitos.

Sí, las enumeraciones que usted hace de frutos y otros productos, pero también de los movimientos y gestos de los duendes contribuyen a crear esa cadencia musical.

Claro. Y gracias a eso, el poema puede avanzar velozmente en los labios y en la cabeza de los lectores. Por otro lado, la repetición de los nombres de Laura y de Lizzie, las hermanas protagonistas, así como la alternancia de sus diálogos son otros elementos que van dirigidos hacia el mismo objetivo.

En cuanto a la métrica, me interesaba un verso ágil y corto. Debían bastar unas pocas palabras en cada uno de ellos, de manera que la impresión melódica fuese incrementándose. Yo los repasé muchas veces antes de aprobarlos, y entonces, en un momento dado, descubrí algo curioso. Me di cuenta de que cuanto más breve era el verso, más se acercaba a la prosa, mayor era la sensación de estar leyendo una narración.

Cómo se le ocurrió la imagen del mercado de duendes? Qué hay detrás de ella?

Oh, yo veía a esas criaturas por todas partes. Entre los pájaros que recogían los restos de comida en los parques. En los grupos de niños que robaban a los peatones en algunos barrios de Londres. Entre las prostitutas sin hogar a quienes atendí durante un tiempo. Entre los autores que leían sus textos literarios y que discutían en las tertulias donde yo participaba como escritora.

Y es que los duendes de mi poema, los que atraen a Laura y la seducen con su fruta, estaban también allí. Existían de muchos modos. Su mercancía podía resultar igual de atractiva. Igual de venenosa. Podían conmoverte al principio, emocionarte con su gracia o con sus sonidos, y después procurarte dolor sin dejar de sonreír.

Supongo que Laura y Lizzie pueden entenderse en cierto sentido como las dos caras de una misma personalidad.

Los momentos opuestos que se dan en cada uno de nosotros. Los dos ánimos contradictorios que conviven en nuestro interior. El temerario y el precavido. El intrépido y el prudente. El loco y el sensato. Y como los días son diferentes, no siempre se impone la hermana cabal. No siempre funciona la leyenda de Jeanie, esa joven que sucumbió al poder maligno de los duendes. A menudo Lizzie se duerme o se despista, se distrae a mira hacia otro lado, y entonces Laura sale a la intemperie para encontrarse con las criaturas de la noche.

Sí, hay una lucha permanente entre ambas, pero también las une un sentimiento fraternal. De modo que, cuando nuestra Laura se aventura demasiado, esas ocasiones en que la pierde la curiosidad o el deseo de embriagarse con el jugo de la fruta contaminada, nuestra Lizzie intenta salvarla impulsada por el afecto. Se adentra en el bosque y se enfrenta al peligro con el coraje que le proporciona el amor.

Está oscureciendo en Kensington. Ya han encendido las farolas de la calle. No quiero agotar a la señorita Rossetti, así que me levanto de la mesa donde hemos conversado y me quedo unos segundos de pie. Antes de estrechar su mano, le pregunto qué poema le habría gustado escribir en la Inglaterra de hoy.

Una especie de elegía. Cantaría en un millar de versos la desaparición de un pueblo. Los últimos días de una raza. La despedida de un puñado de hombres y mujeres envejecidos, fatigados por el peso de sus almas vacías.

 

 

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