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Qué es mejor: donar los bienes en vida o dejarlos en herencia?

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¿Qué es mejor: donar los bienes en vida o dejarlos en herencia?

Actualizada 24/03/2017 a las 14:09
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por Amaya Sanz Oricain

Últimamente tanto en el despacho, como amigas y sobretodo amigas de mi madre, me vienen haciendo esta pregunta: Qué es mejor, donar en vida o dejar los bienes que tenemos en herencia?

 

 

Como siempre, la respuesta no es única, sino que hay que estudiar cada caso, ya que en esta toma de decisión inciden muchos factores. Por un lado está la motivación o necesidad que se tenga, que en muchos casos es ayudar a los hijos que quizá no están pasando por una buena situación económica, o a veces querer dejar todo hecho y repartido en vida para que no haya problemas a futuro y la familia permanezca unida. En otras momentos, la donación se plantea cuando comienzan las primeras manifestaciones de falta de capacidad para manejar los propios bienes, por lo que optamos por darlos a los hijos con la confianza de que ellos los gestionen de la mejor forma posible, sin que a nosotros nos falte nunca de nada.

Por otro lado, otro factor a tener en cuenta es la conveniencia en relación a la carga fiscal que soporta una u otra figura, es decir, que sea más barato donar que dejar los bienes para que se los repartan una vez fallecidos.

Con respecto a este punto, existe una leyenda urbana que dice que la donación es más barata que la sucesión. Sin decir que esto no sea verdad, hoy nos gustaría aclarar un poco este extremo, teniendo en cuenta la legislación de aplicación en Navarra en materia de sucesiones y donaciones.

No está de más que recordemos en este momento, que en Navarra, a diferencia del resto de España, existe la libertad de testar. Por tanto, somos libres para dejar nuestro patrimonio a quien deseemos. Este es un punto importante, porque lo que demos en vida a quien queramos, no va a poder ser reclamado posteriormente tras nuestro fallecimiento por ningún hijo, ya que en Navarra la legitima a favor de los hijos únicamente existe a efectos formales. Por tanto, podemos en vida donar bienes a uno solo de nuestros hijos sin que el resto tengan derecho a nada.

Respecto a este punto, podemos decir que es igual donar que dejar bienes en testamento, dado que somos libres para realizar cualquiera de estos actos.

Una diferencia entre estas figuras la encontramos en relación a sus efectos. La donación surte efectos desde el momento de su formalización, es decir, que si donamos un piso a un hijo, este pasa a ser propietario del piso desde el momento de la donación y además la donación es en principio irrevocable.

Si optamos por dejar los bienes a nuestros hijos para que sean suyos tras nuestro fallecimiento, podemos otorgar testamento, donde manifestemos de forma expresa y concreta nuestra voluntad, y este surtirá efecto tras nuestra muerte. Por tanto, seguiremos siendo propietarios en tanto en cuanto sigamos vivos, lo que nos garantiza la libre disposición y uso de los bienes, y por otro lado podemos cambiar el testamento tantas veces queramos.

Nos metemos ahora a analizar la fiscalidad existente en Navarra con respecto a una y otra figura.

 

 

Si realizamos una donación, el donatario (el que recibe el bien) debe de pagar el impuesto de donaciones que se aplica sobre la transmisión realizada inter vivos y a título gratuito (sin contraprestación).

El importe a pagar se calcula sobre el valor neto de los bienes y derechos adquiridos una vez descontado las cargas y deudas que fueran deducibles. A este valor neto resultan de aplicación las tarifas que el Gobierno de Navarra establece en base a la cuantía donada, y el grado de parentesco entre el donante y el donatario, que el caso de padres a hijos es del 0,8 %.

El plazo para pagar el impuesto es de dos meses a contar desde el día en que se realizó la donación.

El donante (el que cede el bien) está obligado a incluir en su declaración de la Renta la donación como si se tratara de una venta. Debe de liquidar en el IRPF la ganancia patrimonial que haya obtenido, que es la diferencia existente entre el valor de adquisición y el valor de transmisión. A partir de 15.000 de ganancia patrimonial el tipo aplicable es el 25%.

Qué sucede si dejamos los bienes para que dispongan de ellos tras nuestro fallecimiento?

 

 

En este caso hay que abonar el Impuesto de Sucesiones que se aplica sobre las transmisiones mortis causa y la obligación de pago nace de la herencia, exista o no testamento.

El Impuesto de Sucesiones lo pagan los herederos en función de la cantidad que reciban en herencia cada uno, y del parentesco, aplicándose las tarifas que establece en Gobierno de Navarra, que para el caso de padres a hijos es igual que en la donación, el 0.8 %. Se calcula sobre el valor neto de la adquisición individual de cada heredero, esto es, el valor real de los bienes y derechos, menos las cargas y los gastos deducibles.

Dispone de una serie de deducciones que podrán aplicarse con carácter general. En este sentido, la ley del impuesto de sucesiones marca que podrán deducirse o restarse al montante de la herencia:

  1. las deudas que dejare contraídas el causante
  2. las cantidades que adeudare el causante por razón de tributos de la Comunidad Foral, del Estado, de Comunidades Autónomas o de Corporaciones Locales o por deudas de la Seguridad Social, y que se satisfagan por los herederos, albaceas o administradores del caudal hereditario, aunque correspondan a liquidaciones giradas después del fallecimiento.
  3. Gastos de última enfermedad, entierro y funeral se podrán deducir siempre que se justifiquen.

El plazo para hacer frente al impuesto de sucesiones es de seis meses a contar desde el fallecimiento. Sin embargo, es posible solicitar una prórroga de otros seis meses adicionales si se pide antes de que transcurran los primeros cinco meses.

Como vemos, son pocas las diferencias existentes entre una y otra figura, pero si deben ser analizadas en cada situación particular ya que pueden tener una gran impacto. En general, cuando se transmiten bienes inmuebles suele ser más ventajoso a nivel fiscal heredar que donar, pero esta es una decisión que debe tomarse teniendo en cuenta todos los factores concurrentes, no únicamente la carga fiscal.

Desde Mediación Navarra siempre aconsejamos que la transmisión de los bienes de padres a hijos, se haga de forma informada y planificada, dado que es la mejor manera de evitar futuros problema.

 

 

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