Dos siglos y uno de Noáin
Victoria que vale más que oro en Mendizorroza y que refrenda la labor de Jagoba y todo el equipo


Publicado el 27/02/2021 a las 20:51
Nosotros centenarios el pasado año, los babazorros centenarios este año. Y ha querido la divina providencia, por mor de cómo está organizado el tema de las temporadas, que ambos coincidiéramos en la máxima categoría en la celebración de los siglos de vida, que se dice pronto pero tarda cien años en llegar. Y en la primera vuelta la cosa quedó en tablas, con ese 1-1 que repartía un punto para cada cumpleañero y a la espera de la segunda entrega. Y esta vez, a los puntos y en el marcador, el triunfo se ha teñido de rojo. Gracias al de Noáin.
En la localidad del aeropuerto, de los pisos rojos, del centro del carnet de conducir y del polígono Mocholí, donde estaba la fábrica de muebles que llevaba el mismo nombre, vivieron hasta sus últimos días los abuelos paternos del que suscribe. Donde la era, desde la que veíamos pasar las ruidosas panzas de los pájaros metálicos cuando no levantábamos dos palmos del suelo. Donde jugábamos a fútbol, poniendo cuatro piedras de postes y sin pensar que si se marcaba en la portería más alejada del pajar se iba cuesta abajo.
Dos abuelos centenarios y un chico de Noáin. Así se podía titular la película del triunfo osasunista en Mendizorroza, estadio que tan gratos recuerdos nos trae a los aficionados rojillos bien por los resultados cosechados allí o por los exilios que nos ha tocado sufrir en más de una ocasión. Dos centenarios que llegaban en apuros, más los locales que nosotros, con la necesidad de sumar tres para aliviar el dolor y poner tierra de por medio con los puestos de la quema.
Mucho respeto. Por parte de ambos técnicos y por parte de los jugadores. No era un Sevilla-Barcelona que había terminado minutos antes de que el pitolari de turno diera comienzo al choque de Vitoria, pero era un partido a vida o muerte, el que ganaba se llevaba un espaldarazo moral y de puntos. El derrotado podría sufrir un navajazo mortal que le obligaría a seguir sudando una jornada más. Las espadas en todo lo alto y a ver quién es el guapo que le pone el cascabel al minino.
Jagoba tiró de ese clásico 4-4-2 que tanto mola, con Cruz y Vidal a los lados y Aridane y David en el centro. Oier, Torró, Rubén y Torres en el eje central. Y Budimir y Calleri arriba. Un once del que personalmente se me cae Torres e igual Cruz, pero que ganó a los puntos al Alavés en el primer tiempo y que fue capaz de poner a prueba a Pacheco más que los locales a Sergio Herrera. De hecho, una jugada que terminó con el cuero a la derecha la puso Torres al lado contrario, cabeceó Budimir y la zaga evitó el gol sobre la línea. Calleri estrelló el rechace en el pechazo de Laguardia, que se tornó el nuevo muro defensivo para la ciudad de Vitoria.
En el segundo tiempo parecieron despertar los locales, pero sin mucha puntería. Y ojo que la dupla que se gastan arriba, Lucas y Joselu, no son moco de pavo. Pero cuando las cosas están torcidas, están de que no, te mira un tuerto y todo lo malo te llama a la puerta, ya puedes hacer magia que ni por esas. Encima Jagoba respondió a los movimientos de Abelardo y apuntaló el equipo con la entrada de Kike Barja y de Moncayola. Quién lo iba a decir...
El encuentro parecía condenado a terminar con el reparto de puntos que tanto se destila por estas latitudes y que tantas sospechas levanta en otras cuando Rubén García, cuya botella de oxígeno empezaba a pitar y a rozar niveles rojos, metió un tacón de esos suyos que recogió en la derecha Torres, el de Arre soltó el centro al cogollo para que la peleara Budimir, que tiene callo en estas lides, pero el cuero le sobrepasó y le cayó a Kike Barja. El de Noáin controló largo, la peleó y un rechace de Pacheco le pegó a él y entró llorando en el palo más alejado. Como para no celebrarlo...
El respeto a la edad es algo que, desgraciada y tristemente, se va perdiendo. Ver a niñatos reirse de gente mayor o a personas que no tienen educación para con nuestros ancianos es la peor de las lacras. De ahí que esta vez el respeto del menos mayor, Alavés, por el veterano, Osasuna, nos diera la razón. Aunque en esto del fútbol ya sabemos que ni razón ni justicia. Espero y deseo que los babazorros salgan con bien de esta, no todos los años se cumple el siglo de vida y, encima, se coincide con el vecino en la misma temporada. Mientras tanto, celebremos nosotros que llevamos 28 puntos y que la cosa se ve bastante bien.
La semana que viene nos visita el Barcelona, posiblemente la última vez que pise El Sadar Leo Messi. Bueno, por lo menos tendrá la fortuna de contemplar el cuco estadio rojillo tras las obras. Sabemos que no es nuestra guerra, sabemos que ganar es misión casi imposible, sabemos que nuestra pelea está en otra parte. Sí, vale, lo sabemos. Pero también sabemos que ellos no vienen en el mejor momento de su historia y quién sabe. Igual al ser centenarios y tener a un chaval de Noáin on fire salta la sorpresa...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!