Así, así, así vuela el Madrid...
Tanta historia para ver al vigente campeón pinchar en un estadio cubierto por el... verde


Actualizado el 09/01/2021 a las 23:23
Que vale, que bien, que bueno, que esta no es nuestra historia y no son partidos donde vayamos a jugarnos la vida, que con hacer un papel digno está bien, que nuestra guerra va por otra parte y no hay que desgañitarse contra culés o merengues y ya si eso sumaremos contra otros pero... ¡Rediez qué rico sabe este puntico! Y ojo, que si nos ceñimos a las ocasiones, igual hasta podíamos haber merecido más, que ellos marcaron dos veces en fuera de juego pero Sergio Herrera no hizo más que una parada de mérito, como Courtois a cabezazo de Oier, por ejemplo.
El choque venía con música de fondo del gran Camarón de la Isla. Ese 'Volando voy' que marcó la odisea del Real Madrid que no podía despegar de Barajas (aeropuerto Adolfo Suárez para Millenials) y encima, fíjate Borjamari, los pobres jugadores se pegaron cuatro horazas dentro del avión sin salir, esperando cola para poder partir rumbo a Pamplona por culpa de la Filomena de narices que, por si alguien no se había enterando todavía, dejaba cubierta la capital y subía para estos lares.
"Profe, profe, que son muchas horas sentado y necesito estirar las piernas para marcar goles", debería estar quejándose Benzemá. "Jopetas, míster, que yo necesito marear un balón en el centro", porfiaría Luka Modric. Y es lo que tiene. Hay cosas en esta vida que afectan por igual a ricos y pobres. La muerte, ir al baño (ya lo saben, va el Rey, va el Papa y de ir al trono, nadie se escapa) y el tiempo. Y este les hizo una faena a los de Florentino que reclamaron a las altas esferas de LaLiga con su más que enérgica protesta.
Y claro, cuando la nieve había sepultado Madrid y alrededores y la gente seguía casi sin enterarse, parece que tuvo que ser la faena a las estrellitas del balón la que hiciera saltar las alarmas. Que si el Martínez-Almeida pidiendo que nadie coja el coche sin cadenas, que si Ábalos aplaudiendo los cienes y cienes de quitanieves activados, que si la abuela fuma y el abuelo come pipas. Mientras, sufrida plebe, los curritos del aeropuerto tirando de pala a lo loco, oye, que tienen que salir los de blanco no vayan a perder algún punto en Pamplona. ¿Cuándo juegan? Ah, mañana. Vale, vale...
Todo el día las televisiones pendientes del estadio El Sadar. Llegaba la prima de la Mortadela a Navarra y empezaba a cubrir de blanco el suelo. ¿Y el estadio? Tranquis, coleguis. Tenemos 50 curritos tipo Barajas para que tiren de pico y pala, sobre todo esta última, si hace falta. Pero jugar se juega, como que me llamo Catalino y controlo a los compromisarios. Y cada hora había conexión con las cámaras enviadas al feudo rojillo, donde las lamparitas calentaban el césped en plan laboratorio ilegal de marihuana pero con un fin más saludable. Todo bien, todo ok. Hay fútbol. ¡Se acabó el hambre! Y la epidemia, claro...
Ahí que sacaba Jagoba a once guerreros, siete de ellos en manga corta. Y enfrente los de blanco con manga larga e incluso guantes. Sí, hasta el machote este de la Pilar Rubio, tanto alardear de la nieve en Madrid y aquí más tapado que un espía soviético en la Guerra Civil. Osasuna con defensa de cuatro, con cinco en el centro y con Calleri arriba. Y a ver qué hacen ellos, que no es por nada pero sacaron un once de campanillas, con Ramos, con Modric, con Kross, con Benzemá, con Varane y Courtois. Hasta con Hazard, ahí queda eso.
48 minutos tardó el poderoso campeón vigente en chutar a portería, y no lo volvería a hacer. Por medio de Asensio, respondido con una palomita de Sergio Herrera. Para entonces ya Oier había intentado marcar de cabeza, pero el meta largo con cara de niño lo evitaba. Rubén daba una clase de controles y salidas y centros, Calleri era un manual de lucha y entrega. El centro del campo anulaba la creación merengue y los de Zidane se desgañitaban sin encontrar la salida.
Dos goles anulados por fuera de juego, legales, sin trampa ni cartón. Y con Osasuna buscando el tanto en el tramo final. Así acabó el choque. Así acabó el encuentro. Podríamos parafrasear la tan manida expresión que se canta, o mejor dicho cantaba, al conjunto blanco. "Así así, así... vuela el Madrid". Porque manda bemoles que este encuentro pasará a la historia por la aventura en Barajas y con el avión sufrida, padecida y lamentada en la hueste blanca. ¿No había otra manera de venir a Madrid?¿Tren?¿Bus? Mira que el autobús del equipo de Florentino estaba en el aeropuerto de Noáin cuando la expedición de deportistas estaba enlatada en el avión en la pista de Barajas. Vivir para ver...
Del 'Volando voy' de Camarón al 'Así, así, así vuela el Madrid'. Una banda sonora para cerrar un sábado con la jornada cercenada merced a las inclemencias meteorológicas. En Alemania deben estar haciéndose cruces al ver cómo las gastamos en este nuestro país. Pero es que manda bemoles, un Sevilla-Betis con una solana de justicia y un Osasuna-Real Madrid con nieve en el campo y en el cielo. Spain is differente. Vaya si lo es...
Ahora el Granada. El martes. Los de Diego Martíenz están en horas bajas, se han llevado un sartenazo del Barça. A ver si somos capaces de aprovechar la dinámica, que aunque hayamos sacado un punto contra el Real Madrid, el objetivo queda muy lejos. Una victoria nos llevaría a los 18 puntos con un choque para cerrar la primera vuelta. 21 puntos es un buen botín. Menos significa bordear el desastre. Aunque quede una vuelta entera para seguir sumando. El equipo, jugando como lo está haciendo, va a ganar encuentros. E incluso empatará alguno como el de Filomena. ¡Qué rico me sabe este puntico...!
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!