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EL FOROFILLO

Mermeladas El Sadar

El ascenso está a punto, maduro, listo, casi hecho... Sólo falta que, como fruta madura, caiga. Y de ahí, a hacer compota

El Forofillo Fran Pérez

El Forofillo, Fran Pérez.

JESÚS CASO
Actualizada 27/04/2019 a las 23:59
  • Fran Pérez
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Fruta madura va para el bote. No se tira. Nada. Y es que cuando uno está acostumbrado a embotar en casa de casi todo, menos las piedras, es lógico que si los frutales andan llenos de productos no recogidos la ley de la gravedad indica que, al final, de maduras se caen. Pero al suelo no llega nada, se recoge y se cuece, con azúcar, panela, edulcorante o una rama de canela fina para hacer una de esas mermeladas ricas que nos endulzan los desayunos. Y como la fruta madura, el ascenso de Osasuna sólo queda pendiente de saber cuándo se va a producir. Es cuestión de elegir la fecha. ¿En Alcorcón?¿En la jornada 38 contra el fantasma del Reus? A saber...

Es un secreto a voces, sabido por todos, conocido y más que reconocido tras el triunfo contra el Albacete, el único equipo que nos estaba haciendo sombra y que presenta un plantel como para echarse a temblar. Porque los Tomeu Nadal, Arroyo, Febas, Eugeni Valderrama, Zozulia y compañía tienen pinta de oler a Primera, y con intención de romper la racha rojilla en El Sadar viajaban a Pamplona, acompañada de la idea de amargarnos el dulce de la racha triunfal. Si hasta durmieron una noche en la capital navarra, dando muestra de la concentración que traían a estas nuestras tierras...

Fruta madura va para el bote. Y al primer bote del cuero Osasuna dejó a las claras la intención de seguir igual, de no bajar el pistón, de defender esa idea de juego y de fútbol que el bueno de Jagoba ha instalado en El Sadar para gozo y alegría de la parroquia osasunista. Presión, velocidad, verticalidad. A achuchar, a salir con el cuchillo entre los dientes, a dar un nuevo aldabonazo que deje a los rivales con ganas de pelear por el segundo puesto, ya que el primero tiene nombre. Y color.

Rojo, como las cerezas, como las fresas. Da igual de qué fruta sea la mermelada, pero sir Isaac Newton lo hizo con una manzana para demostrar la ley de la gravedad. Cuando está madura, cae. Y el ascenso cada jornada que pasa se va madurando más. Un ascenso rico, dulce, que nos va a hacer subir los niveles de azúcar y seguro que nos provoca más de una caries. Bendita visita al dentista, bendita dieta si es necesaria. Todo sea por comer la próxima temporada en mesas dignas del Festín de Babette, colmada de culces, viandas, caldos y productos al alcance de sólol 20 ciudades.

Osasuna encendió el fuego con una retahíla de cocineros donde figuraban tres cambios respecto a la sorprendente victoria de Elche. Mérida, Juan Villar y Rober Ibáñez se enfundaban el mandil para tratar de hacer que la chistorra, la alcachofa o el piquillo se impusieran a los quesos manchegos o a los Miguelitos, dulces espolvoreados y apetecibles con su vaporoso hojaldre. Una pelea gastronómica en la que pugnaban los productos locales de dos zonas reconocidas y reconocibles del país.

Pero con el fuego encendido, los rojillos fueron poco a poco cocinando esa fruta madura que se veía que iba a caer por peso propio. Como en las 13 ocasiones anteriores que el cuero ha rodado en El Sadar, con el mismo resultado de victoria local, de alegría propia y rabia ajena, dentro de los márgenes del panorama deportivo ya que de ahí nada debe trascender. Una victoria que dejó una primera parte de fuego lento pero seguro, de martillo pilón, de varar los ciruelos para ver si caía algún fruto aunque de aquella manera, de soslayo, sin forzar la máquina.

Luego vino el segundo tiempo. Y ahí se vio todo. Se cayó la cáscara de la fruta, de deslizaron al fondo de la olla las pepitas, se desgajó la pulpa y los rojillos subieron un punto el fuego hasta terminar de hacer la mermelada. Perfectamente coordinados por la verticalidad de Rober Ibáñez, que poropició la expulsión de Diego Torres. Genialmente apuntillados por Unaininho García con su chilena en el primero y cuajado con la pena máxima de Torres desde los once metros, haciendo justicia y afeando un paradón de Zozulia que dejó al queso mecánico con nueve.

La gravedad manda y cuando la fruta está madura, cae por su propio peso. Pero este año en El Sadar hay más de 16.000 recolectores atentos a ver cuándo cae, cuándo se puede recoger, cuándo transportar y cuándo cocinar. Todo para hacer una mermelada dulce y jugosa, rica, sana y con solera. Mermeladas El Sadar. Cuando el ascenso está maduro como la fruta, es cuestión de horas, días o jornadas que caiga el ascenso y se pueda celebrar el festín deseado. Viendo cómo va la cosa, fijo que nos pasa en la jornada 38 contra el Reus. Subimos sin jugar. ¿Apostamos?

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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