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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
El Forofillo : El blog de Fran Pérez

Y lo nuestro p'a cuando?

El Forofillo Fran Pérez
¿Y lo nuestro p'a cuando?
JESÚS CASO
Actualizada 20/10/2018 a las 18:19

"Me tratas como una princesa, me das lo que pido. Tú tienes el bate y la fuerza que yo necesito. Cuando estamos solos, te juro, no me falta nada. Te pongo un trece de diez cuando estamos en la cama". Este es el arranque de la canción 'El Anillo' de Jennifer López, JLo para los amigos, que lo está petando en las pistas de baile. Pero más que nada porque es así, bailonga y tiene un estribillo que viene a decir que la mujer, para entregarse del todo, necesita pedrusco en el dedo anular, vamos, piedrecita de las caras engarzada en oro (amarillo o blanco) acompañado de pedida. Por si no me habéis entendido, que hasta que no haya alianza de pedida, nastis de plastis. De ahí el machacón estribillo de la canción, que dice "Y el anillo p'a cuando?".

 

Mossa mete la

 

Pues Osasuna, tras su paso por el Carlos Tartiere, podría cambiar la letra y tirar por un "Y lo nuestro p'a cuando?", en alusión a la justicia arbitral y, de paso, al regreso de Sergio Herrera a la portería. Porque entre el poco leído de Vicandi con su facilidad para sacar la segunda amarilla a Lillo y el espantamoscas de portero, que en el segundo del Oviedo ya cuando el tiempo se desangraba por el desagüe sólo se le ocurre ponerse a cazar mariposas, hicieron que lo que comenzaba como un encuentro para reafirmarnos en la parte alta de la tabla terminase como el rosario de la Aurora...

La única alegría de la derrota rojilla es saber que la amiga Amparines, que me cuentan las malas lenguas que estuvo en el Carlos Tartiere, se llevó la sonrisa a casa. Hoy por tí, mañana por los rojos, Amparines. En la vuelta os ganamos y todos contentos. Porque la verdad es que el inicio os ponía las cosas bastante difíciles. El inicio y la primera hora de partido de Osasuna. Porque Jagoga planteó el encuentro a la perfección y el guion salió a pedir de boca. Hasta que Vicandi quiso.

Porque para el minuto 1, Brandon empezaba a buscar las cosquillas de la defensa carbayona y para el segundo, Unai García aprovechaba la indecisión de la zaga local para marcar el 0-1. Y de ahí hasta la hora de juego, todo perfecto. Perfecta la zaga, al corte, con las coberturas, con el trabajo a destajo de la medular, perfecto el centro del campo, las bandas, Brandon desfondándose, Barja y Torres en las alas. Seguro Rubén y llegábamos al descanso.

Y seguía la perfección en el arranque del encuentro, con el Oviedo volcado y Osasuna agazapado, a la espera para pillar una contra con Rubén García o Brandon que finiquitara el asunto, y así sumar tres en la primera de las dos salidas consecutivas lejos de Pamplona. Pero no sé qué cable se le cruzó a Jagoba, metiendo a Nacho Vidal por Torres, que se descompuso el equipo y lo nuestro empezó a diluirse.

Como se diluyó Vicandi, injusto y sin personalidad en la segunda amarilla a Lillo cuando, un minuto antes, la víctima Ibrahima Balde (exrojillo para más inri) le había calzado una patada sin balón a Unai García que lo mandaba a las piernas de los policías nacionales que ocupaban uno de los banquillos del Tartiere, sin siquiera recibir amonestación verbal. Pero a Juanma sí. A la segunda, a la calle. Dos faltas, dos amarillas. Y chitón, que soy Vicandi, más chulo que un ocho hablando con un siete...

"Y lo nuestro p'a cuando?". Para mañana, oigan. o mejor, para el próximo finde, porque este tampoco va a ser. Que si ya el trencilla te deja los diez últimos minutos con uno menos, y se harta de pitar fatas laterales dando opciones a los de casa a remontar, apaga y vámonos. Que nos miró un tuerto en las tierras del cachopo y la sidrinha, que no es normal marcar en el minuto 2, anotarse el empate en propia puerta y regalar el tanto de la victoria a los locales en el minuto 90.

"Y Sergito Herrera p'a cuando?". Porque el centro de Saúl Berjón iba tocadito pero blando, y el pobre Rubén, que no es mal portero pero cuando mete la pata la mete de forma grosera, saca la manopla y espanta una mosca, en vez del balón. Que era lo que había que haber espantado, alejado o golpeado como había hecho todos y cada uno de los minutos anteriores en los que salió a lo Mazinger Zeta, a lo Basauri. Pero el último no. El que duele, el que impide sumar, el que nos deja más escocidos que el culito de un bebé con las tripas sueltas, no lo despejamos.

Pues nada. Que ni Vicandi ni Rubén ni la diosa Fortuna quiso que Osasuna sumara, tras hacer un partido respetable que, como poco, merecía habernos dado un punto. Pero la vida es así, los trencillas son así, los errores son así. Ya sabéis, para tenernos contentos, a ganar en el Wanda al Rayo Majadahonda. Porque podríamos decir aquello de "Y la victoria fuera de casa p'a cuando?".

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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