Victoria

thumb

Fran Pérez

Publicado el 30/09/2018 a las 20:12

No, que nadie se asuste. No es que me haya equivocado, que los rojillos se hayan quedado una hora más sobre el tapete de El Sadar tras empatar sin goles contra el Numancia y hayan sido capaces, muy a última hora, de marcar ese gol que no pudieron anotar en los 94 minutos que tuvieron de partido. Y que lo hubiese dado por válido el pitolari. No. Para nada. La explicación del título hay que buscarla en Murillo de Lónguida, hace 103 años y medio. Es cuando nació Victoria, la abuelita del que aporrea las teclas, y que este jueves 27 de septiembre subía con sus más de cien velas al cielo. Se fue, pero nos dejó mucho. Durante mucho tiempo.

 

El meta rojillo, Rubén Iván Martínez Andrade. Capaz de lo mejor, de lo peor, y de hacer paradones. DAVID GARCÍA

 

Y es que deseaba casi más que nadie que Osasuna lograra el triunfo, que ganara al Numancia, que sumara por segunda vez consecutiva tres puntos, para hacer seis en los encuentros de casa y dedicarle a la abueli el triunfo. Victoria, bonita palabra que, pese a que la buscaron, no pudo quedarse en el feudo rojillo. No fue Victoria, pero tampoco derrota. Cerocerismo, empate y a seguir trabajando, que esto es muy largo...

Pensando, fijaos lo que tiene la vida que hasta a mí me da por hacer eso, me dí cuenta que la abuelita nació en un mundo en el que no existía Osasuna. Y cómo se divertirían?, me preguntaba. Porque claro, llegar a este mundo antes de que se produzca la I Guerra Mundial sin tener a los rojillos como que no sé, algo de salsa a la vida les debía de faltar por estos lares... Creo que por eso, cinco años después, en el año 1920, se fundó el Club Atlético Osasuna. Y ya sí, ya desde el primero y hasta el último de los habitantes de Murillo de Lónguida y extendiéndose por toda Navarra, podían respirar tranquilos.

Victoria, con sus flores, su currusco de pan en el bolsillo de su bata, su zapatilla. Enjuta, coqueta, con cierto aire a la Ángela Channing de 'Falcon Crest'. Así era la abuelita. Así la veíamos. Cuidadora de un imperio ficticio cuyo mayor tesoro eran los cinco hijos que tuvo y los diez nietos que le dieron. Por no mencionar a los enanos, a esos biznietos encabezados por Lucía y con Irati como último eslabón, en la cadena que forman Sofía, Marta, Leo y Martina. Pero los rojillos no pudieron derribar el muro numantino, nunca mejor dicho.

Un Numancia que llegaba a Pamplona acuciado por los puntos, por la falta de los mismos. Necesitado de cariño, de juego, de fútbol. Y para ello estaba Rubén, el meta rojillo. Para regalar un penalti infantil, tonto, de conejo y canelo. Todo junto y directo a los once metros. Un penalti que cometen los chiquillos al aprender el ABC de esto del fútbol, por no atajar un balón más parecido a un barbo que a un esférico, escurridizo y que, al ir a por la segunda atrapada, se tiró como elefante en cacharrería, arrollando a un rival.

Un Rubén que resumió la frase "él nos lo da, él nos lo quita", que lanzaba a las redes el tercer Flaño. Porque no solo enmendó el error al despejar el lanzamiento de Higinio desde el punto fatídico, sino que evitó la derrota rojilla. Con uno, dos, tres o cuatro paradones. Echándole criadillas al asunto, ganas y tensión. Dejándose de despistes, suyos o los de las Aridanadas de turno. Tenemos flanes en la defensa, será cuestión de dejarlos cuajar unos meses hasta que se conviertan en buenos. Paciencia, que es lo que queda.

Pero es que si atrás hay flanes, arriba hay Marías. No plantas de esas que las fumas y ves "tó de colores", que decían los chavales de Estopa. Marías en el sentido bíblico de la palabra, madresitas del alma queridas, abuelitas como Victoria. Con 103 años seguro que ella tendría más malicia que los David o Brandon de turno. Si están tres horas más intentándolo, no lo consiguen. Si perdonas, terminas pagándolo, aunque esta vez no se pagó y, por lo menos, se sumó.

No hubo victoria, aunque sí Victoria. Yo la disfruté 44 años, que no es poco. En cuanto al triunfo rojillo, será cuestión se seguir confiando. Habrá que tener paciencia, habrá que apoyarlos, habrá que jalearlos y que seguir dejándonos las cuerdas vocales. Porque si vamos camino de los 100 años con los rojillos y ya vamos cogiéndoles cariño, no va a ser ahora cuando les demos la espalda y arrojemos la toalla, no? A Zaragoza, a cambiar la imagen lejos de Pamplona y, si es posible, a conseguir un triunfo... ¡Por la abuelita Victoria!

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora