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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
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Alegría, aunque sea poca

El Forofillo Fran Pérez

Alegría, aunque sea poca

JESÚS CASO
Actualizada 13/03/2017 a las 22:58
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Pues otra jornada más y seguimos sin ver ganar a Osasuna en El Sadar. ¡Con lo cara que se está poniendo la vida, oigan! Y es que la alegría en casa del pobre está muy cara, y para muestra el botón de partido contra el Eibar. A estas alturas, más pendientes de la planificación del regreso amargo a Segundaque de hablar de sueños de salvación, el equipo sigue sin dar con la tecla de los tres puntos en algo más de 90 minutos. Y la ocasión la pintaban calva, no en vano enfrente estaba el único equipo que había mordido el polvo contra los rojillos este año. El Eibar del amigo Mendilibar.

 

Jaime Romero, una auténtica locomotora, supera al navarro Arbilla durante el encuentro. EFE

 

La primera parte no dejó para el recuerdo más que la actuación de Sirigu, de largo el más destacado de Osasuna, y artífice de que no nos metieran cuatro en los 45 minutos de comienzo. Inui se marchó al vestuario con los ojos más cerrados de lo que acostumbra a llevarlos, y es que el meta sardo evitó hasta en tres ocasiones que el atacante rival marcase gol. Como para no estar mosqueado.

Del resto del equipo poco se puede rescatar en la primera parte. La defensa se vio superada hasta tal punto que el mencionado Inui y Pedro León llegaron a jugar a tenis con los envíos que se hacían de banda a banda, bajo la mirada de los defensas osasunistas. Fuentes se dedicó a asfaltar la autopista que fabricó por su banda para la subida de los rivales. El centro del campo dejaba otra vez claro que Loé sigue sin encontrar un buen estado de forma, por mucho que corra a lo pollo loco, y que la delanterapoco puede hacer cuando no les llegan balones.

El segundo tiempo fue otra cosa. En la línea de toda la temporada, en la que Osasuna se muestra como ese equipo bipolar capaz de hacer una buena parte y otra nefasta, los rojillos entendieron que la mala había sido la primera y se pusieron el mono de trabajo. Aunque hay que reconocer que el compromiso no es el mismo en todos. Y me refiero a más de un jugador, como Sergio León, cuya afición se parte la cara pidiendo su titularidad y luego se dedica a pelear, cuando le apetece, por su cuenta y riesgo. Tanto que hasta que no fue sustituido, no mejoró el equipo.

Pero antes llegó el gol del Eibar. Cuando mejor estaba Osasuna, cuando Yoel había cogido el testigo de Sirigu y salvaba a los armeros de recibir un gol rojillo, con Sergio León dejándose comer la tostada al encarar al meta, cuando mejor estaba el equipo llega el gol de los rivales. Con una salida a destiempo de Fuentes, con un balón largo a la cabalgada sin obstáculos de Capa, con pase de la muerte y fusilamiento de Kike. 0-1, cambio de León por Clerc y pitos en la grada.

Todo cambió. Para bien. Osasuna no se vino abajo. Los rojillos, capitaneados por un enorme Jaime Romero que demostró que tiene capacidad para desbordar y que pone buenos centros, empezaron a acosar la meta rival. Loé cabeceaba una falta de Torres y Yoel despejaba de palomita. Oriol cabeceaba un buen centro de Jaime y nueva palomita de Yoel. Hasta que llegó el gol del hijo de Meho, Kenan. En un jugadón de los rojillos.

Y fue jugadón, sin paliativos. Con balón al área que recoge Fran Mérida y corta por la derecha, cede de tacón a Romero que la controla. Amaga y recorta otra vez a la derecha, rumbo a línea de fondo, y mete un pase milimétrico para que Kodro, sólo, empuje a placer el empate. Recogiendo el testigo de Pichichi Iriguíbel, destacando como anotador de Osasuna que lleva tres en dos partidos consecutivos, demostrando que esto de los goles es cuestión de rachas y que él parece que ha cogido la ola buena.

No hubo gesta, no hubo remontada a lo Barça contra el PSG, pero se cerró el partido sumando. Un punto, vale. Pero se sumó. Y a estas alturas, en casa del pobre, sumar un punto es mucha alegría. Veníamos de seis partidos sin rascar bola, poniéndonos por delante, remontando goles iniciales para cascar en todos. Así que un puntico nos sabe a maná, nos sabe a gloria. Y de paso, les ganamos el golaverage al Eibar, incapaces de ganarnos en la Liga, por aquello de futuros empates. Que sí, que vale, que estamos a 14 de la salvación y a 29 de los armeros, pero por darnos una alegría que no sea...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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