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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
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EuroOsasunaVisión

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JESÚS CASO
Actualizada 16/05/2016 a las 10:32
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Oigan, que los suecos le dieron a la pobre de Barei, que no Barein, ceropuntos en el Festival de Eurovisión. Y claro, con la de sangrías y playa que les hemos dado, sin contar con los besitos que les intentaba robar José Luis López Vázquez a las rubias de metro noventa y la figura emblemática que creamos de las nórdicas, no es justo. Que vale, que la cita musical se ha convertido en los últimos años en un mercadeo de puntos en el que se devuelven los favores políticos, que si tú me das y yo te doy, que si da igual si la canción mola o no, lo que cuenta es quedar bien con el país vecino y al lejano, ale, que le den otros países los twelve points. Otra cosita son los italianos, que tienen que estar la mar de contentos para darnos el máximo...

 

El equipo no estuvo a la altura de la afición, lo que empieza a no ser novedad. E. BUXENS

 

Al final el concurso casi nos crea un trauma ya que Australia, país que sólo el Pequeño Nicolás sería capaz de ubicar en Europa, estuvo a punto de llevarse el triunfo final. Y claro, dígale usted a los pequeños que ahora los canguros se van de farra con los lobos ibéricos o los salmones noruegos. Claro, luego que la juventud se lía con los mapas y que no nos aprueban la LOMCE, con o sin reválidas. Si es que hay cosas que no tendrían que cambiar.

Y mientras caían los puntos como gotas de agua, de uno en uno y de doce en doce, una lluvia que iba a parar a otros sacos y no al de Barein, la clasificación nos mostraba la bandera rojigualda en posiciones de peligro, de descenso. Es lo que tiene ver un evento de este tipo bajo el prisma del fútbol. Que comparas a Rusia y Australia con Leganésy Alavésy por debajo, crees que España es un Almería o Ponferrada, y estar flirteando con los puestos de descenso no mola.

No mola nada. Que nos lo digan a nosotros, que el año pasado estábamos como Alemania al principio de las votaciones. Sin vida, desahuciados, con olor a descenso y desaparición, sobrevolando el drama por Pamplona y el resto de la Comunidad foral, negro futuro para un club que va camino del centenario y que se desangraba en lo deportivo, en lo económico y en lo religioso. Sólo en lo social, esa masa de aficionados, mantenía la esperanza.

Pero este año no. Este año Osasuna es como Massiel, como Mocedades, como Julio Iglesias todos ellos en los buenos tiempos en los que se ganaba Eurovisión. Con el "Lalalala" están los rojillos actuando en una campaña eurovisiva soñadora, esperanzadora y muy positiva. Con voces jóvenes, con artistas por explotar que se quieren marcar unos conciertazos y llenar aforos para llegar hasta el disco de platino. Eso sí, en el concierto de las últimas plazas se están escuchando más gallos que voces afinadas. En San Mamés, desafinando de manera asombrosa. Y quedan sólo cuatro citas para cerrar la temporada.

Basta que se mueva la afición en masa, que la Mareona del Sporting sea sustituída por la Mareíca Rojilla, que la hostelería de Bilbao llene las arcas en una jornada plagada de rojo por sus calles, con bengalas, con bufandas, con camisetas, con hermanamiento entre aficiones, con colas inexplicables para meter a 3.500 aficionados por una sola puerta, con 93 minutos de aliento incansable, ánimos, gritos, presión al rival y al árbitro para que salte el equipo al escenario y empiecen a cantar como lo hago yo en la ducha. ¡Para espantar hasta a los cuervos que con sus graznidos en los campos plantados de cereal!

Los únicos de la banda que dieron la nota fueron los de siempre. Nauzet, que se ha convertido en estas últimas jornadas en el vocalista que se lleva a todas las chatis de calle con sus actuaciones. Dos mano a mano con Guarrotxena sacó el pop-star, perfectamente acompañado en los coros por los Garcia's Band, Tano y Miguel Flaño. El resto, de ahí para adelante, desafinaron al unísono. Ni Otegi pudo hacer un triste solo ni Merino dio la nota. Torres lo intentó, pero con poca suerte para el lucimiento. Y Urko, Pucko y demás como si no hubiesen cogido las guitarras. Desesperante la capacidad ofensiva de Osasuna, nos cuesta horrores no marcar, sino hacer una ocasión que lo merezca.

Tras el descanso y con el busto de Rafael Moreno Pichichi (y no de Pichichi Zarra, como bien me corrige el amigo anderaranab) sonriendo al paso de rojillos y cachorros, en la segunda parte se entonó un poco más la banda, pero poco más. Akexte, Guarrotxena y compañía se subieron a la chepa de los presuntos veteranos rojillos y como si fueran los Auryn o los Back Street Boys dieron un recital, bailando el aurresku ante los morros de los incrédulos rojillos que se creían ganadores sin siquiera haber sudado un poco.

Al final, Osasuna, güan point. Y otra vez a dar las gracias. Adiós al ascenso directo, posibilidad que se aleja a siete puntos. Y a pelear con uñas y dientes por el playoff, que se está poniendo más caro que ganar Eurovisión. Lejos quedan los tiempos de Masiel, Julio Iglesias y Mocedades. Lejos quedan los tiempos del EuroOsasuna. Lejos quedan las jornadas de victorias y buen juego. Volverán, y no me refiero a las oscuras golondrinas? A saber. Sólo sé que tenemos un as en la manga llamado Enrique Martín Monreal. El técnico de campanas es especialista en sacar puntos donde no los hay en las últimas jornadas. De lograr un pleno en lo que queda de gira, de triunfar en las cuatro actuaciones restantes, sería el tercer milagro del de Campanas. Y como Pedro con Jesucristo, ojito que la tercera vez sólo da pie a cosas no tan buenas...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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