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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
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El Forofillo Fran Pérez

El agüero era bueno

JESÚS CASO
30/04/2016 a las 21:11
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Es que me imagino la escena y es para ir a orinar y no echar gota. Autobús con aficionados rojillos rumbo a Alcorcón. Sábado, 08.30 de la mañana. Autovía de Navarra, que enlaza Almazán con Medinaceli. Qué es eso?Un pájaro?Un avión?Nauzet despejando el cuero? ¡BUM! Un buitre, que no uno de los que están a las órdenes de Tebas y compañía, se estampa contra la luna delantera del autobús. Perplejos y asustados, la hinchada de seguidores osasunistas se ve obligada a cambiar de vehículo para proseguir el viaje, al tiempo que avisan por las redes sociales de que todo ha sido un susto y poco más. "Alas negras, noticias negras", que rezan los protagonistas de 'Juego de Tronos'. Fue una señal de mal agüero?

 

Oier, canso, constante, lapa, pegadizo... Fiel reflejo de una hinchada como la rojilla. ¡Bien por Oier! LFP

 

No. No me refiero al yernísimo de Maradona, de nombre Kun, que milita en el Manchester City y es la mayor amenaza para que los merengues lleguen a una nueva final de la Copa de Europa. Me refiero al buitre, primo-hermano del cuervo, un ave con una envergadura enorme y que no suele acompañar buenas noticias. No en vano es una de las especies carroñeras que se aprovechan de los restos de animales muertos para subsistir. Si llega a ser en la temporada pasada, que todo iba de mal en peor, vale. Pero en esta no. Ni de globo.

Así llegaban los seguidores a la madrileña localidad de Alcorcón. Un campo inexpugnable para todos menos para el Huesca, único equipo capaz de ganar en Santo Domingo, que no en la República Dominicana. Y rival con una defensa poderosa, con gente virguera en el centro del campo, con David Rodríguez en punta, cargando los 15 chicharros que lleva este año y lo que te rondaré, Morena mía. Un rival de los idóneos para volver a casa con las orejas gachas y a seguir currando. Un Leganés o un Alavés, para que me entendáis.

Y Martín medio mosca, oye. Que si a ver por qué no nos pone un empate, que si por qué criticamos el cinco atrás, que por qué las nubes no huelen o, en su defecto, no han sabido sacarle el gustillo y hacerlo público. Y de fondo, sin ruido pero con ruidera, el asunto del supuesto, presunto, comentado en círculos deportivos fichaje del jugador del Alcorcón, Fausto Tienza, pacense para más señas. Con un ambiente de los que Papuchi calificaría de "raro, raro, raro...".

Alas negras, mosqueo del míster, Alcorcón con la mosca detrás de la oreja... Todo ello formaron un cóctel explosivo que Martín aplacó tirando de una defensa de cuatro, con tras centrales, y Oier incrustado en todas las líneas. Sanjurjo era ahora lateral, luego centrocampista, más tarde punta, luego replegaba al centro y acababa el encuentro entre Tano, David García y Miguel Flaño. El chico peonza, vamos. Y todo lo que hizo lo hizo a la perfección.

Empezó el cuero a rodar. Las alas negras despegaron. Y los cánticos de los aficionados rojillos empezaron a sonar, atronadores en el estadio, incansables desde antes del inicio y todavía dejándose oír. Osasuna jugaba con doce, porque así somos sus aficionados. Cansos, más que un cuto en brazos. Cabezones, como buenos navarros. Incondicionales, como dice la canción. Y todas las intentonas de los nuestros encontraban un jaleo espectacular. Aunque los locales ya calentaban las manoplas de Nauzet.

Llegó el minuto 24. Demasiado pronto para nuestros intereses, pero llegaba. Djené, tocado y duda hasta última hora, cedía a Dmitrovic, un meta como la copa de un pino que se ha ganado la llamada de su seleccionador nacional. La afición rojilla, con el susto del buitre en el cuerpo, chilló. San Fermín, asomado entre las nubes, hizo un guiño al sol. Helio deslumbró al meta que trató de romper el esférico con su zurda. Un topo que pasaba por allí metía la chepa. Patada al aire, cuero rodando, llorando, despacito hasta acabar al fondo de la portería. Ojipláticos, pero como no puede ser de otra manera, contentos.

Nauzet empezaba a hacerse grande. Ya le sacó a Collantes una volea con el paso cambiado. Luego se empeñó en evitar el gol de Campaña, un tipo que nos regaló un túnel con ruleta dignos de editar en vídeo. Esta vez el canario evitaba el gol olímpico con una mano derecha fuerte. La zaga seguía saltando para despejar. Nino se deslomaba por presionar. Oier se dejaba los gemelos saltando en los balones largos, perdiendo la mayoría de las batallas y por los suelos el otro número de intentos. Y así llegábamos al descanso.

Paciencia. Calma. Mente fría. Alas negras traen noticias negras, no lo olvidemos. Y la desdicha cohabita en la casa del pobre. Prudencia, templanza y a ver qué pasa en el segundo tiempo. Una reanudación que comenzaba con la letanía de la hinchada navarra de fondo, imparables, con tesón y constancia. Y Collantes doblaba por la derecha, pero Nauzet atrapaba el centro. Y otro nuevo envío a la olla terminaba con el meta rojillo volando a lo Supermán y despejando de puños. Una vez. Otra vez. Y otra.

El baile de banquillos terminó pronto. Con media hora por delante ambos técnicos habían hecho las tres permutas. Merino, sancionado para el siguiente encuentro, dejaba su sitio a Olavide. Antes había saltado Buñuel por un inoperante Pucko, para quien el partido no estaba dibujado. Y De las Cuevas completaba la terna de refresco dejando a un exhausto y tocado Torres en el banquillo, que en la primera parte tuvo una de cabeza que no entró porque no quisieron los reflejos de Dmitrovic.

Los minutos se contraían lentos como un mes de 31 días. El síndrome de niño de viaje se apoderaba de la mayoría de la afición osasunista. "Cuánto falta, papá?Cuánto falta, papá?Cuánto falta, papá?Cuánto falta, papá?...". Los alfareros achuchaban, queriendo seguir imparables en su casa, queriendo acortar distancias con la promoción, queriendo prolongar la agonía e igualdad de esta Liga Adelante en la que hasta el último minuto va a quedar tela para cortar. E incluso más adelante, por mor de las eliminatorias para la tercera plaza BBVA.

Nauzet se estiraba. Nauzet sacaba una mano a Máyor que si es la mía, ahora estoy escribiendo con una sola extremidad. Tano se multiplicaba, continuando su crecimiento como futbolista seguro. Como David García, como Miguel Flaño, como Javier Flaño, como Oier, como Nino, como Buñuel que incluso tuvo el descaro de salir a la contra, como De las Cuevas y su indudable calidad, que nos permitió oxigenarnos con el balón en nuestro poder, como Manuel y su oscura labor, como todos y cada uno. Hasta Kodro y Berenguer, lesionado pero que también suman.

Sumamos tres. Por segundo partido consecutivo. Ahora podemos alejar dudas y centrarnos en el trabajo de la semana, en recuperar a los tocados, en criticar al míster por no haber ganado 0-2, que habrá alguno que lo diga. Viene la Ponferradina, vienen tres encuentros en los que se va a dibujar el vuelo de Osasuna esta temporada. Desde que Vasiljevic habló, dos de dos. Alas negras traen noticias negras, pero el buitre esta vez fue señal de buen agüero. La carroña la dejamos para otros, porque la ilusión sigue intacta. Desde el primer minuto y hasta el último. Como los valientes aficionados que viajaron a Alcorcón. Los pájaros vuelan por las alturas, y Osasuna se está acostumbrando a ellas.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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