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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
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Y con el viento a la espalda

El Forofillo Fran Pérez

Y con el viento a la espalda

JESÚS CASO
Actualizada 13/03/2016 a las 21:24
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Arriad las velas, grumetes, fajad los cabos, amarrad las estachas y tomad posiciones, que el buque rojillo rumbo al Caribe de Primera se dispone a zarpar aprovechando el viento de espalda y que se acerca la primavera. Costas más cálidas, tesoros inimaginables, feroces corsarios de blaugrana y blanco, botines que palien la maltrecha sala del tesoro de nuestro reino e ilusiones a sacos que nos van a permitir disfrutar de nuestros corsarios rojillos como siempre lo hemos hecho. Hasta cuando el inclemente Eolo soplaba de cara...

 

Así, con el viento de popa, lograba Urko el gol que corren todos a celebrarlo. J.C. CORDOVILLA

 

Cuarto partido de esas cinco islas que el pirata Martín Monreal, con un año más en su garfio, había trazado en el mapa con el fin de lograr un botín de 11 puntos. Las tres anteriores nos dejaron un bagaje corto, cuatro doblones de oro en forma de puntos. Era vital conseguir un triunfo contra el Glorioso Alavés, buque de guerra capitaneado por el pirata Barba-Bordalás. Por orgullo, por tres puntos más, por dar una alegría a los marinerosde la grada que hacía tiempo que no tenían una excusa para celebrarlo en la taberna.

Ron, ron, ron, la botella de ron. Martín, valiente y socarrón como todo pirata que se precie, sacó toda la artillería al verde. El rejuvenecido grumete Nino, acompañado del gigantón Urko Vera, con Torres y su florete en las botas, pertrechados atrás con Tano y David García, Oier y Javi Flaño en los lados. Calidad en la sala de máquinas, con Merino a los remos. Un puñal en el costado, Álex Berenguer. Y capitaneando a la cuadrilla, un Miguel De las Cuevas que vuelve a amar esto del fútbol.

Enfrente, con parches, loros, garfios, cimitarras y a bordo del Bajel Pirata del Glorioso Alavés. Jaleado por miles de incondicionales que hicieron que la mañana dominical de fútbol fuera deliciosa, increíble, perfecta... ¡Ojalá no sucediera sólo con el Alavés! Ojalá la comunión de aficiones, el ambiente, la fiesta fuera domingo sí y domingo también. Dejando la rivalidad en el campo y la amistad y la celebración en los aledaños. Ojalá.

El Glorioso Alavés, digo, un bajel temible que lleva casi todo el año navegando en aguas cálidas, con buen viento y mejor marcha. Con un Pachecho en la portería y otro en el campo, con una defensa fuerte, férrea, segura en la que figuran piratas con muchas cicatrices en esto del fútbol comoEstrada, Pelegrín o Laguardia. Con un Raúl García capaz de liarse a correr con su pata de palopor la banda y hacer daño. Con la calidad de KikoFemenía, con dos corsarios de mirada torva, cruzada, en la punta de ataque como son Juli y Toquero.

Lejos de acobardarse, los grumetes rojillos salieron como nos gusta a la grada. Viento en popa y a toda vela, que decía la 'Canción del Pirata' de José de Espronceda. El metal entre los dientes, y a por la gloria. Gloria que, en los 15 primeros minutos, se llevaba el meta rival, Pacheco. Una mano aquí, otra allá, una salida a tiempo y no había forma de echarle el guante, dar caza al gol que abriera la lata. Y como en más de una batalla este año, el cañonazo llegó desde el barco contrario. Directo a la línea de flotación.

Un centro desde babor terminó con el remate al palo de Juli. El delantero quiso celebrar el inexistente gol con un baile con Nauzet, al que trabó en su intento de alzarse. Por allí llegó Raúl García, que no 'Rulo', y marcó a placer ante la pasividad de los compañeros del meta para evitar la estocada. Y el respetable con el mosqueo, por la actitud del colegiado, al que algún pirata había rapado la cabeza quizás con la intención de ver si guardaba un mapa tatuado. A remar, grumetes...

Y vaya si se remó. Quizás el gobernador de la isla hizo algo por que cambiara el tiempo, quizás la justicia piratil se alineó con los nuestros, quizás las instrucciones de Martín llegaran a oídos de los jugadores. Quizás. Cuando el reloj de arena del camarote de Sabalza desgranaba el minuto 26, De las Cuevas entró por la izquierda, recortó a su par, de nombre Mora (que no sarracena) y se enzarzó en otro baile que el juez de la contienda entendió que debía señalar cañonazo máximo. Penalti y expulsión, sin el "venga Rafa no me fastidies el día...". Ellos con uno menos. Torres con su florete. Pacheco engañado. 1-1.

El velero bergantínrojillo empezaba a tomar velocidad de crucero. El enemigo estaba herido, pidiendo clemencia, pero en esto del pirateo no existe tal. Hay que acabar con el que tienes enfrente para poder hacerte con el botín. Hay que dar el espadazo (ojo, deportivo, que luego me tildan de violento) y hacer la faena. Y se hizo. Los nudos seguían subiendo, impulsando la embarcación, cuando Urko Vera se desvirgó con la camisola rojilla. Balón largo de Torres, carrera del delantero y cañonazo cruzado a la base del poste. Remontada y la campana del barco sonaba de alegría.

Alegría que llegó a éxtasis en el último minuto de la primera parte. Con otro balón a la espalda de la maltrecha defensa del Alavés, con Nino en plan grumete iniciado, con su recorte y con su derechazo raso. Cuero al fondo de las redes, enredado con las piernas de un rival. 3-1. Descanso. A la taberna a echar unos tragos y a seguir con el combate.

Pero no hubo combate. No hubo caldero de Rojillo. No hubo más goles. No hubo fútbol. Pese a que se buscaba un gol más para igualar, por lo menos, el golaverage con el rival, no llegó. Se intentó, pero con timidez, como la hija del gobernador secuestrada en las películas de los piratas. Dulce, tierna, buena... pero sin interés. Lo que sí hubo fue más comunión. Entre el equipo de corsarios y la grada. Entre ambas aficiones. Entre el fútbol y el espectáculo. Entre todos. Una mañana perfecta que dejaba el objetivo de las cinco islas del mapa del tesoro de Martín en siete puntos, con la posibilidad de llegar a 10 en cinco encuentros. Buen botín.

Botín que puede completarse en tierras manchegas. Contra el Albacete, con la llegada de la primavera, con la apertura del tramo final de temporada. Con el ascenso a tres puntos, el directo, el segundo puesto. Con derrota del líder en su casa, contra el Tenerife, en esta isla pirata traicionera en la que el menos fuerte te suelta un navajazo a traición. Con igualdad suprema en la zona de arriba, y necesidad en la de abajo. Con los nuestros enchufados y con ganas. Ahora, grumetes, recoged las velas, arriad los cabos y las estachas, atracar el bajel en el puerto de Tajonar y a reparar las armas esta semana, que Albacete espera.

¡Hasta la muerte, Forofilo hasta la muerte!

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