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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
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El silencio de los rojillos

El Forofillo Fran Pérez

El silencio de los rojillos

JESÚS CASO
06/03/2016 a las 10:10
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Quid pro quo, Clarice. Con estas escabrosas palabras Hannibal Lecter le conminaba a la novicia agente del FBI Clarice Starling a intercambiar información personal por pistas del caso que la avezada inspectora estaba investigando en la célebre película dirigida por Jonathan Demme 'El silencio de los corderos'. Pistas, información, puertas para tratar de atrapar al malo maluco del film y así poder recibir la medallita, el ascenso y un chalet en La Moraleja, sea o no del Soto. Quid pro quo. Tú me das, yo te doy. Y punto pelota.

 

Kenan Kodro acabó como todo el equipo, claudicando. Quid pro quo, amigo Martín. AFP7

 

Algo parecido se puede trasladar a este mundo del balón que nos trae de cabeza fin de semana sí y fin de semana también, amén de las jornadas que se juegan entre semana. Pero este año Osasuna no juega entre semana. Eso se queda para los privilegiados de la Liga BBVA y los europeos. Nosotros, de finde a finde y tiro porque me toca. Y se traslada, digo, que si no se me va la pinza y a ver cómo tendemos el encuentro del Anxo Carro, porque para sumar hay que ofrecer algo. Plantear una estrategia, poner una dosis de testiculina, disparar a portería, estar atentos a la estrategia. Algo. Aunque sea mínimo.

Los rojillos se silenciaron como corderos en el feudo del Lugo. Ante las torres locales, los nuestros se achicaron y la propuesta del nada por nada de Martín, que una semana antes le dio tres puntos de oro en Córdoba, se quedó en papel mojado y fueron superados con justicia por los pupilos de José Antonio Durán. Sin paliativos, ni tiritas, ni intercambio de información. Cuando no quidproqueas, te quedas con las ganas. Y con el casillero de puntos a cero.

No estaba el verde para filigranas, que dirían los abuelos del lugar. Agua y blando. Poca conducción, poca técnica, poco tiki-taka-toke se iba a ver en el regreso a esa película de terror que supone jugar en la Liga Adelante. Pelea, choque, rechace, segundas jugadas... Más de lo mismo. Y es que el Lugo no estaba para investigaciones finas a lo tipo 'Seven'. Venían de dos derrotas consecutivas y querían finiquitar el asunto por la directa. Quid pro quo. A ofrecerlo todo ante su público, que seguro que pillan cacho.

Y lo ofrecieron. Vaya que si ofrecieron. Los rojiblancos hicieron una primera parte en la que dieron mucho, cruceta incluida. Hasta en dos ocasiones, como mínimo, pudieron mancillar la honra de la virginal Clarice rojilla. Y todo ello ante unos osasunistas que salieron como corderos con la intención de meterse en la boca del lobo y dejarse zampar, sin oponer resistencia. El silencio de los corderos rojillos rumbo al matadero, con esos zapatos usados que le echaba en cara Lecter a la Starling, con ese perfume barato que destilaba, con esa inocencia mal camuflada escasos minutos por un fútbol preciosista de las botas de Merino y Otegui. Pero sin quid pro quo.

Merino se encargó de ofrecer algo, pero negativo para el equipo. En su empeño por destilar calidad ofreció un recital de pases al contrario en la salida que sólo pudo mejorar con una caja de lacitos en los balones. Por aquello de quedar bien, oigan. Y para colmo de males, Unai García ofrecía al villano de enfrente su sacrificio al hacerse un esguince en el tobillo. Mientras, lejos, en la solitaria estepa en la que reinaba José Juan, Urko Vera se partía el pecho con Dealbert y compañía, perdiendo todas las batallas y sin apenas conquista.

La estrategia es lo que tiene. Si emparejas a Merino con un tiarrón y en un córner llovido del cielo Nauzet se queda al abrigo de la celda del larguero, con la máscara puesta en la cara para no dar bocados, llega Dealbert con su largura, te gana y te mata. Quid pro quo, amiguitos. Hay que ofrecer más. No sólo una ocasión, una oportunidad, una única jugada de los rojos, liderada por un De las Cuevas genial que le puso a Urko un centro medido y su cabezazo, ganando la posición y en el primer palo, se fue al limbo. O arriba. Pero no a gol. Pero con tan pobre bagaje no se puede pescar.

Otro puñal por el centro, un envío medido de Irione y Pablo Caballero empujó a placer, mató a la cándida Clarice Starling y cerró la contienda. Un Iriome, dicho sea de paso, que se repartió más obleas durante el encuentro que un sacerdote en plena Semana Santa, que se marchó de rositas y que dejó al pobre Álex Vanilla Ice Berenguer para meterse en hielo. Pero es lo que tiene, repito, este ingrato fútbol de Segunda División. Que hay que bajar al barro, hay que pelear, hay que luchar y hay que saber que, cuando el rival te supera, lo importante es no perder.

Quid pro quo. Ahora viene el Alavés, que esos sí que son villanos de película, un equipo que ya nos mojó la oreja y bien mojada en Mendizorroza. Y contra los chicos Clarice, que en casa no cuesta sacar el encuentro horrores. Será cuestión de seguir trabajando, de seguir jugando a fútbol, de seguir viendo el objetivo a corto plazo como algo posible. Aunque no podamos llegar a 11 puntos en cinco encuentros, sí que podemos sumar 10. Para ello, lo primer es vencer al Alavés. Vamos a ser nosotros Hanibal Lecter, con la máscara, y ya nos la quitaremos en cuanto arranque el encuentro. Que si se logra la victoria, siempre podremos decir aquello de "Gracias, Clarice".

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte"

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