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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
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Un muro de 40 tacos

El Forofillo Fran Pérez

Un muro de 40 tacos

JESÚS CASO
Actualizada 16/01/2016 a las 22:55
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Fin de la primera vuelta. Partido número 21 de la actual Era Rojilla, la del cambio (que no kanbio, oye) y a darle la vuelta al calendario para empezar a repetir rivales, que la primera entrega de la temporada ha tocado su fin. Y lo ha hecho con un empate (otro) en casa. Que no sé vosotros, pero yo ya empiezo a mosquearme un poco porque no veo ganar a nuestro equipo en Pamplona desde el año pasado. Y de eso hace mucho, no? Aunque es cierto que el panorama es halagüeño a más no poder. Hay fútbol, hay juego, hay ocasiones y, para colmo de bienes, hay Urko Vera. Todo merced a la federación coreana, a ver si la vamos a liar...

 

Esteban evitó a sus 40 tacos que Osasuna sumara tres puntos. ARKAITZ ZUDAIRE

 

El caso es que contra el Oviedo, como contra el Nàstic y el Bilbao (perdón, Athletic, o como es el filial sí se puede decir?), se crearon ocasiones a mansalva para llevarnos los tres puntos. Pero unas veces por el chicharrazo de un rival, o por un penalti tonto en contra otras, no se conseguían los tres puntos. Y el Oviedo? Bien, gracias. Encerraditos, aprentando filas y ojales y a tratar de sumar uno. O si no, en su defecto, como hacen todos en El Sadar. Aprieta los dientes y si fallan ellos, ganamos. Eso sí, con un muro de 40 tacos bajo el larguero.

Y es que el tal Esteban Andrés Suárez, futbolísticamente conocido como Esteban (no, la Belén no, no desbarremos) es un tipo que peina canas y tiene el culo pelado en esto del fútbol. Y lo demostró contra Osasuna. ¡Vaya que si lo demostró! No dejó ningún agujero por tapar. Cuando su defensa fallaba y dejaba pasar el cuero con rojos, ahí que se plantaba el murete y cerraba las opciones de triunfo.

Mano a mano con Nino, aguanta como mandan los cánones y se tira adivinando la intención. Remate de cabeza peinado, recula un par de pasitos y cuero a las manoplas. Disparo a la cepa del poste de Berenguer, directo al lugar donde pastan las vacas, abajo, a la esquina, en el extremo de babor de los cuatro metros y medio de la meta. Pues nada. El murillo de 40 tacos se estira todo largo, pese a calzar 179 centímetros que no es nada del otro mundo para un guardameta, y saca una mano de acero dejando a la grada con el 'huy' en la boca.

Osasuna se marcó un buen partidocontra el Oviedo, a la sazón nuevo rico de la categoría y con un plantel que hace temblar al rival. No en vano, los astures llegaban (y se marcharon) un punto por encima de los nuestros. Un inquilino incómodo en la parte alta del edificio que cuenta en sus filas con veteranos y jugones, caso del mentado Esteban, Hervías (conocido de la parroquia navarra), uno de los Susaeta, Héctor Font, Cervero... Un equipazo, vamos. Pero que llegaba a Pamplona con una misión: agazapadosy a verlas venir.

Mientras tanto, la Bruja de Campanas variaba el once. Quizás por la noticia de última hora de la ausencia de Urko Vera o por la nevada caída la noche anterior, Enrique decidió dejar sentado a Nino en el banco y apostar por Kodro y Berenguer. Tanto monta que monta tanto, diría el técnico, aunque la verdad es que Nino es mucho Nino y su participación es vital hasta en las timbas de cartas.

El caso es que con Nino o sin Nino, Osasuna salió como nos pone. Cuchillo entre dientes, a la carga y a asediar al meta rival. Actitud y juego, correctos. Problemas en defensa, los mínimos. Ocasiones claras, más bien poquitas. Y es que en la primera parte, hasta casi el minuto 40, no se disparaba a portería rival. Ahí estaba el muro Esteban para atajar más seguro que un perro con intermitentes el tirito de Torres. Un par de internadas por banda con centros peligrosos y poco remate ponían el colofón a la primera parte.

En la reanudación, más de lo mismo. La entrada de Olavide dio otro aire al equipo, la de Nino dio más peligro y la de Álex Sánchez, un delantero que creo que puede darnos muchas más alegrías, se sumó en busca del gol perdido al estilo Indiana Jones. Pero todas las intentonas morían en las manos del meta Esteban. Mientras, a casi cien metros en el sentido contrario, el primo Nauzetse congelaba las orejas ante la poca chicha del silbado Koné, que dejó muchos amigos en Pamplona con su escaqueada, y las pocas ocasiones de los azulones.

Ya se ha acabado la primera vuelta. Es hora de empezar a hacer balance. 35 puntos en la primera entrega del campeonato. El año pasado, el ascenso directo se cotizaba a 82 puntos. Estamos lejos. En casa hemos cedido cuatro empates y dos derrotas. 14 puntos vitales si lo que se quiere es pisar la BBVA, aunque bien es cierto que el bagaje a domicilio ha mejorado con creces con cinco victorias y un empate lejos de Pamplona. Y todo ello sabiendoque el play-off por el ascenso del pasado año se quedó en los 61 puntos del Zaragoza. Lo que es una verdad como un camión de grande es que cualquier parecido con el pasado reciente es pura coincidencia.

Ahora a arrancar la segunda vuelta. En casa. Contra la Llagostera. A recuperar a los lesionados y a seguir trabajando. Quedan 21 partidos, el descenso está lejos, las cosas se están haciendo bien y, si se sigue en la misma línea, los frutos van a llegar. Lo primero, la permanencia. Con 15 punticos más, hecho. Luego, si eso, miramos a cotas mayores. Pero sinceramente, esta segunda vuelta promete mucho y bueno, así que como dicen antes de los vuelos transoceánicos, "Abróchense los cinturones, relájense y disfruten del vuelo". O del fútbol, claro.

Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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