Excesivo castigo al líder

thumb

Fran Pérez

Publicado el 10/10/2015 a las 23:53

Tres goles en sietepartidos. Seis goles en ocho. Y punto pelota. Es lo que tiene esta Segunda División, esta categoría tan puñetera en la que el menos listo, por no decir el más tonto, te hace un reloj. Y ojo, que no hago de menos al Alavés, un equipo y una afición de Primera que acogió a los 5.000 rojillos que se desplazaron a Vitoria como lo que somos: primos hermanos. Aunque luego, sobre el tapete, las amistades y parentescos se olvidan durante 90 minutos, prolongación incluida.

 

OsaAlaves.jpg

 

El flamante líder de la categoría sacaba un equipo con un par de variantes, atrevido y con el bloque similar a todo lo que llevamos de camino, que no es mucho. Los de atrás sin variar, Pucko y Mesa titulares, el Pichichi Torres lo mismo y con poco cambio. Si algo funciona, para qué tocarlo. De ahí que nos las prometiéramos felices viendo la senda recorrida y sabiendo que meternos un gol es más difícil que encontrar un trabajo bien remunerado en este desastre de país. Pitolari de amarillo, los locales de azul y blanco, nosotros de rojo. Que empiece la fiesta.

Martín, endemoniado todo el encuentro en la banda y atusándose para un lado y para el contrario la raya de la melena, no paraba de desgañitarse. En una falta cometida por Oier en el perfil zurdo del ataque vitoriano se dibujaba una de esas jugadas de estrategia. Nosotros, tranquilos. Cinco defensas altos, jóvenes, guapos y atléticos. Quién nos va a hacer pupita? Además, Nauzet de portero. Pan comido. Tan comido que vuela el cuero, aparece el 'parabrisas' Toquero y, más sólo que la una, le hace gol a Osasuna. ¡Anda, si me rima y todo!

La reacción fue como la rebelión en la granja, pero sin Orwell. Los rojillos se zamparon los primeros 45 minutos más horrorosos de lo que llevamos de campeonato. Como pollos sin cabeza, desordenados, erráticos, sin concierto ni sintonía. Pases facilones que morían en las botas de los locales, descolocación y huecos a la espalda que nos la ganaban una y otra vez, escaso bagaje ofensivo y peligro en las salidas a la contra, máxima con un gol de desventaja. Descanso. Caseta. Charla.

Y debió de dar resultado la arenga del de Campanas porque en la segunda parte volvió Osasuna. Saltó Berenguer y entró Merino. Se recuperó el orden y, sobre todo, la verticalidad.Balones a la espalda de ellos, para ganar buenos centros. Voleas de Torres a las manos del meta rival, córner tras córner, ocasiones de gol, mucha pólvora pero al final, en los últimos metros, el equipo carecía de chispa. Cuando todos esperábamos que el cántaro, de tanto ir a la fuente, se comprara el bonobús, llegó la contra letal, matadora y a pensar ya en el Albacete.

Osasuna, el líder de la categoría, se llevó demasiado castigo en Mendizorroza. La primera parte bien valía la derrota, pero en la segunda parte se creó juego, se compitió. Se hizo un partido atractivo al espectador, más si eres de los de don Celedón, claro. Pero ese correcalles, ese ir y venir de un marco al otro, nos castigó en exceso. Tres goles como tres soles, un penalti tonto, un despiste en la estrategia, un rebote que se envenena. 3-0 y sí, amiguitos, también con Nauzet de portero.

No vale decir que si nos confiamos somos muy malos. O por lo menos, no del todo. En la primera parte sí que se vio un pelín de confianza, de superioridad, de una chulería bien entendida y aprehendida con el poso del liderato, por esellevar más puntos que nadie. Pero el trabajo es el que da los frutos, correr, correr y correr desde el primer minuto y hasta el último del descuento. Todo lo que no sea luchar, pelear y correr no nos va a dar nada.

El acierto se debió de quedar en algún punto entre Pamplona y Vitoria. De ahí que la tarde noche se volviera negra en el plano deportivo, en el que cuenta, en el del resultado. Esperemos que a la vuelta hayan recogido ese acierto y que este partido sea de los que se olvidan pronto. Hasta de las malas experiencias de aprende, y esto debe ser un toque de atención al equipo. Cualquiera en esta categoría te puede hacer un traje. Cualquiera. Así que lo mejor es creerse que lo importante es el día a día y que, tras un encuentro como el de Mendizorroza, hay que sacar lo positivo y quemar el resto.

Sigue el camino, sigue el líder comandando la clasificación, como mal menor, empatado si le alcanzan los que vienen por detrás. Ahora llega a Pamplona el Albacete. Poco a poco hay que ir vaciando la enfermería, viendo cómo Martins, Milic, Lotiès y Álex vuelven a contar. Cuanta más competencia, mejor para el equipo. Tenemos una plantilla corta, pero suficiente. Así que a seguir con el mono, con el pico y la pala, con la ilusión de la afición, porque de Pamplona no se puede escapar ningún punto. El Sadar es un fortín, y de aquí nadie nos tiene que quitar la fiesta. Los castigos, si acaso, lejos de la capital navarra.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora