Menos mal que eran Miguelitos, que si no...

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Fran Pérez

Publicado el 25/04/2015 a las 21:14

Habéisestado alguna vez por tierras manchegas? No sé, igual camino de La Manga, o hacia Valencia a participar en algún fiestorro, que mira que somos calaveras. El caso es que camino a la costa, cuando pasas por la muy ilustre tierra de los molinos, llama la atención la infinidad de fábricas y establecimientos que ofrecen los riquísimos Miguelitos. Es lo que tiene el azúcar, que nos llama mucho.

 

Loé celebra el gol como si fuera el de una final de Champions. Obvio,l casi lo era. STEFAN D.G.S.

 

El caso es que el postre típico, compuesto básicamente por hojaldre, crema y azúcar espolvoreada por encima, está de muerte. Pero es eso, un dulce. Y que me perdonen los aficionados del Albacete, pero sus jugadores se comportaron como el postre: dulces, sabrosos pero sin malicia. Porque no nos ganaron, sinceramente, porque no quisieron. Si llega a ser el Murcia, con los pimientos morrones, nos atragantamos pero bien.

¡Diantres, qué mal juegan los nuestros! Sin paños calientes. Y mira que el mayor temor que tenía el técnico del Albacete, Luis César Sampedro, era encajar un gol pronto ya que su intención era jugar con los nervios de la grada y, ya si eso, bien agazapadicos y esperando, a ver si en una contra sacan más de un punto...

Pero por ahí apareció Oier para, en el minuto 1, perforar la meta de Dorronsoro. Salida de las que nos ponen a tono, con el Riau-Riau preceptivo y gol a las primeras de cambio. Presionando la salida de los blancos, no dejándoles pensar. Balones a Sisinio, que anda de dulce, en plan Miguelito porque por algo es de Albacete. Y llegó el minuto 10.

Desinflados, cansados, con barro en las botas. Inexplicablemente los rojillos abrieron los dientes y dejaron caer el cuchillo que mordían. Y el Albacete empezó a jugar a fútbol. Keko empezó a liarla por la derecha ante un desfondado Oier. El centro del campo se imponía ante las costuras de Neko y la falta de O2 del hijo de Miguel. Cedrick y José García se intercambiaban, pero sin fortuna.

Sólo al final de la primera parte reaccionó Osasuna con un par de arreones, uno de Cedrick y otro de Nekounam, pero sin puntería. El gol es caro. Y no era cuestión de poner centros aéreos, que si cogemos a los cuatro de arriba y les atravesamos una barra a la altura de la cintura, tenemos el futbolín del barrio. Cedrick, Nino, Sisi y José García. Y eso que el almeriense llegó a cabecear alguna...

La segunda parte, tras la exhibición de un menda haciendo flexiones en la grada con un balón y mostrando los malabares imposibles que se pueden hacer con un cuero (joé, qué mal andamos de presupuesto que ni para el concurso de Lacturale nos llega), volvieron, digo, los protagonistas al campo. Seguía el sol en el cielo y la temperatura era buena.

Tan buena que el Albacete empezó a jugar a fútbol. O mejor dicho, siguió haciéndolo. Por la izquierda, por la derecha, por el centro. Ahora una falta peligrosa al borde del área que se va alto. Ahora una internada de Keko, el rubiales que volvió loco a Oier, con pase de la muerte, prolongación y fallo increíble de Samu con todo a su favor. Y llegó el gol de Portu. De cabeza. Sólo. Fácil...

No sé al lector si le parecerá lo mismo o no, pero al menda lerenda, cada vez que se acercaba el Albacete a tres cuartos de su ataque, le temblaban las canillas. Y me pasa lo mismo con cualquier otro equipo, no penséis mal. Sin embargo, si somos nosotros los que atacamos, poco peligro damos. Si ellos son Miguelitos, los rojillos son bizcochables...

Y en esta pelea de calorías y dulces andábamos, encarando la recta final del partido. Sin remedio ni solución, pensando en el au revoir de Mateo, cuando llegó el córner. Llegó el bombeo al área manchega, llegó David García, peleón y poderoso, llegó Loé, sí, Loé, de nombre Raoul Cedric, para cabecear a gol un esférico que más de uno pensó que no metía y, de postre, se llevaba la brecha por darle un testarazo al poste. Y entonces sí que brilló el sol en El Sadar.

Brilló porque estaba casi hecha la primera victoria de la Era Mateo. Brilló, pese a la nube de la expulsión de Berenguer, justa e innecesaria. Brilló porque la mitad del equipo acabó descamisado, regalando la elástica a la grada (con lo caras que son y lo mal que anda la economía). Brilló porque alcanzamos los 36 puntos. Y brilló, sobre todo, porque el Albacete, un equipo que cuida el balón, que juega a fútbol y que dio muy buena impresión no quiso convertir en funeral lo que fue un banquete dulce.

Ahora ya se ha ganado por primera vez. Igual les mola la sensación, les pone la idea, el resultado, y con la misma se suben al carro de la racha ganadora. La siguiente parada es de las difíciles, nada más y nada menos que Girona. Ahí en lo alto están los catalanes. Qué postre es típico de la zona?Las cocas? Pues eso, como decía Aragonés, ganar, ganar y ganar. Y si es con postre, miel sobre hojuelas.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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