Flacos, pulgosos y sin tensión

Publicado el 21/02/2015 a las 20:47
A perro flaco todo son pulgas. Y los rojillos, en el Iberostar Estadi, mostraron su cara más canina de toda la temporada. Vale, estamos con problemillas institucionales, que si la auditoría de la LFP y el CSD, que si la denuncia presentada, que si a ver dónde andan o cómo se justifican esos 3,7 milloncejos de nada... Pero toda la parroquia rojilla pensábamos que la mejor manera de despejar un pelín los nubarrones era dando una alegría deportiva. Sin embargo no pudo ser.
Este viernes pasado fue el Día Mundial de los Gatos. Desde aquí un beso fuerte a Queen y Thor, amén de a mi Reina que cuida de los tres como nadie. Seguro que luego lo leen y me dicen algo cuando llegue a casa. Pero de los mininos pasamos a una tarde de perros, en cuestión de pocas horas, con el aguacero descargando sobre el verde mallorquín. Y eso que Urban apostó por la cantera. Y Archanco, simplemento, apostó.
Me da que el técnico volvió a colarse de lleno. Nekounam y Merino juntos, con el único precedente del 1-3 en El Sadar contra el Alavés, no habían vuelto a coincidir en el once titular. Y con Olavide de media punta, Loé en el banco y el resto, menos Sisi, los de siempre. Un equipo en el que apoyábamos todas nuestras esperanzas de tener, tras una semana negra y ajetreada, la buena nueva de una victoria o, en su defecto, una no derrota.
Saltaron los galgos rojillos, de blanco, con ganas en el estadio bermellón. Los podencos locales, mientras tanto, esperaban como la perrica en una tarde cinegética. Hasta que se abrió el cielo y empezaron a caer las pulgas. Claro, estos parásitos siempre van al por el más débil y, pese a que el Mallorca andaba con una mala racha de resultados, no vieron correcto cebarse con los del Nanu Soler y fueron a por nosotros.
Uno a uno empezaron a apagarse los rojillos. Merino, como un perrito apaleado, bajó el pistón incomprensiblemente. A sus 18 años, échale huesos. Nekounam se convirtió en un adorable caniche al que el centro del campo local mareaba y superaba con la pelotita. Los hermanos Flanes temblaban como un cocker aterido tras el chaparrón del siglo, y Echaide, pese a tener porte de pitbull, no pasaba de chihuahua amedrentado.
Los perros de presa canarios del ataque tampoco se quedaban a la zaga. El doberman Nino se quedaba en un collie, bien peinado y bonito pero con el mismo peligro que un arco de juguete. Torres se contagió del resto de la manada, como Cedrick, y en vez de ser fieles mastines del Pirineo, cuyo objetivo debía ser apuñalar a la jauría rival por los flancos, se disfrazaron de pomeraniascon su mirada estrábica.Sólo Vujadinovic y Santamaría aguantaban al grupo, pero era cuestión de tiempo que los de rojo asestaran el primer bocado mortal.
Llegó la hora del pienso, entre el minuto 36 y el 38. Los nuestros, cansados y abatidos por el inexistente esfuerzo realizado, se relajaron. Los pastores alemanes del Mallorca vieron la oportunidad, levantaron las orejas ante un rival débil y con la guardia baja y saltaron el matorral. Pim, pam, pum. Bocado de Xisco en el minuto 36, con tres pases, un control y un chut cruzado. Pim, pam, pum. Como si fuera un galgo, Aranaencara a Santamaría con la única oposición de Cedrick y le mete un delicado y delicioso bocado en forma de vaselina. 2-0, deja de llover y las jaurías a las celdas de los vestuarios.
No hubo galletita de premio en el vestuario. Urban no estaba para cariños ni para juegos. Igual es que el míster pensaba que, como en la primera vuelta, podíamos darle la vuelta a la tostada. Pero hoy por hoy, tal y como está Osasuna, la tostada va a caer siempre del lado de la mantequilla. Y de regalíz, pulgas cuando vayamos a limpiarla. Y se vio en la segunda parte.
No hubo arenga ni hubo efecto. No hubo reacción. Lo único positivo fue que paró de jarrear. Pero los canes rojillos siguieron en la misma línea en la segunda entrega del partido. Eran once adorables cachorritos de dálmataen manos de once dobermans furiosos, ansiosos, con ganas de morder, rasgar y con hambre. La superioridad del Mallorca sobre Osasuna fue insultante, hasta el punto de que el 3-0 final pudo hacerse mayor, pero Santamaría unas veces y el relax lógico de los últimos minutos otras lo evitaron.
No hay vuelta de hoja. Se ha volado a Mallorca, se ha perdido. A pasar página. Toca pensar ya en el Lugo, en su visita a El Sadar la próxima jornada. Hay que trabajar para abstraer a los jugadores de todo lo que no sea jugar a fútbol. Estos jugadores han demostrado que son capaces de jugar, y bien. Son capaces de ganar, y bien. Son capaces de darnos alegrías, y de las buenas. Por eso, que los tribunales hagan su trabajo, que la LFP y el CSD hagan su labor. Ellos, a lo suyo. Que no es otra cosa que jugar a fútbol.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!