Fin de la racha. Que empiece la racha

Publicado el 11/02/2015 a las 12:47
¡Chis-púm! Y esta racha se acabó. En martes, como si de la Copa de Felipito se tratara o, en su defecto, como partido de fase de grupos de Champiñons Ligue. En un horario rarito, 19.00 horas, que hace la del perro del hortelano. Ni deja ir a los que salen a las 20.00 horas del curro ni adelanta para que los escolares vayan a apoyar. Y como siempre, para poner la guinda del pastel, con un pitolari de esos bochornosos que añade un clavo más al ataúd del nivel arbitral en este nuestro santo país.
No hay que llorar. Se ha perdido, se ha cerrado el ciclo de encuentros invictos y se nos ha caído la mitad de la leche del cántaro del cuento. Aún nos queda en la recámara la bala de Mendizorroza, para reducir a siete la diferencia con el grupetto de cabeza. Eso sí, contra la Llagostera a ver quién es el guapo que se atreve a sentarse en el caliente banquillo rojillo.
Y es que ser entrenador de Osasuna debe llevar aparejado un plus de peligrosidad o, para ser más concretos,de expulsión. Con el bueno de Jan en la grada para cuatro partidos por estrellar violentamente, con premeditación, alevosía, cuasi nocturnidad y riesgo de que el tapón le diera en un ojo al cuarto asistente, un botellín de agua en el Mini Estadi, ahora es Kibu el que se fue antes de tiempo por un "quítame de allá esas pajas".
Con Richard Sanzol de entrenador improvisado, el equipo trató de taponar la vía de agua abierta en el primer tiempo por un descoordinado Loé que, enredándose como si fuera Medusa, perdió la bola y ésta cayó a pies del que más sabe jugar del Zaragoza. Pedro, que no Pedrito, hizo de cuchillo en mantequilla ante la oxidada cadera de Flaño y asistió para el tanto de Ruíz de Galarreta.
El caso es que Richard, que no Roberto Santamaría tal y como se empeñaban los del Pús, trataba de poner orden entre whatsapp y whatsapp que le caía desde las cabinas donde se refugianan Kibu y Jan Urban. Con Cedrick, José García y Cadamuro a última hora, el corazón rojillo no fue suficiente para poder rascar algún punto y agarrar al Zaragoza en su intentona de escaparse en el tren de los que quieren volver a Primera.
Y el Zaragoza? Pues eso, que un equipo serio, compacto, con la calidad suficiente para hacer un uno contra uno al estilo Pedro y con el veneno de Borja arriba se bastó y se sobró ante la escasa oposición rojilla para mojarnos la oreja. Con hechuras de equipo sólido y trabajado, los maños opositaron con razón a meterse arriba. Y nosotros, a esperar. A verlas venir. A empezar una nueva racha.
En esta nueva racha estaría bien recuperar la alegría de la anterior, esa que nos daba Olavide con Merino a su lado. El próximo partido vamos a tener ocasión de verla, o no, a ver qué opina el mister. El caso es que con la ausencia de Nekounam, expulsado quizás por sus líos con la Hacienda, sin Sisinio, que hizo de bocarrana en el vestuario al finalizar el encuentro (Sisi, que estos pitolaris son más chulos que un ocho), y sin Nino, que también se llevó la tarjeta que te permite descansar una jornada, hay que recomponer el once para recibir a un hipotéticamente bizcochable Llagostera.
Al pitolari casi mejor ni mentarlo. Al agarrón y penalti claro a Vujadinovic sólo le faltó un intercambio de números con el defensa para ir a cenar juntos y luego, según se tercie, celebrar un San Valentín de arrumacos y carantoñas. Sin hablar de la colección de tarjetas que dejó a los nuestros. Parece ser que no le hizo mucha gracia el tener que viajar a Pampona y marcharse sin pitar por la nieve. Nos la guardó. Pues nada, ellos tienen la potestad de poder hacerlo. Nosotros, mutis por el foro y a seguir currando.
Curro es lo que no puede faltar. Vamos a prepararnos de cara al encuentro contra el Llagostera y ha recuperar esa alegría de hacer de El Sadar un fortín inexpugnable. La cita se marca el sábado, 14 de febrero. A ver si San Valentín nos dispara un par de flechas amorosas en forma de goles y retomamos la senda del triunfo.Lo bueno de truncar una racha positiva es que siempre queda la oportunidad de comenzar otra.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!