Ocasión pintada sin pelo

Publicado el 17/01/2015 a las 18:30
Llegaba a El Sadar el Sabadell en el momento más propicio para Osasuna, dadas las ausencias de los internacionales y con la chavalería navarra en el verde. Ocasión de esas que las pintan calvas, y precisamente un señor con escaso pelo se encargó de amargar el esperado triunfo rojillo. Se sumó, vale, se dejó la meta a cero, bien. Se cierra la primera vuelta con 27 puntos, lejos de fantasmas recientes del descenso y mirando más arriba que abajo. Pero es que habría que haber terminado la jornada con 29.
Urban repitió el doble pivote con 36 años, 18 de Mikel Merino y otros tantos de Olavide, y mantuvo el once de Huelva a excepción de Echaide por el sancionado Sisi. Y el equipo, sinceramente, no lo notó mucho. Ojo, el desequilibrio que da el albaceteño desde el lateral nada tiene que ver con la oferta de Echaide, pero es cierto que el navarro cumplió en labores defensivas a la perfección. Y Osasuna salió como debe hacerlo en Pamplona. A rebato y a por el gol.
Unos 10 minutos de "a la carga mis valientes" que no obtuvieron la recompensa del gol. El control era local, Santamaría no sufría y De las Cuevas y Torres se empezaban a entonar. El Sabadell, mientras tanto, poca oferta ponía en el verde. Con una victoria y dos empates fuera de casa, la intención era clara. Cerrojazo y a sumar, aunque sea uno. Ya veremos en alguna contra tonta si sale algo.
El encuentro entró en esa fase en la que o vas cargado de zumo de endrinas o te sobas como las ovejas viendo caer las hojas en una tarde de otoño. Ni uno ni otro hacía daño, hasta que Nauzet empezó a volverse rosa fosforito y a despejar una y otra vez las acometidas rojillas. Y eso que el meta del Sabadell, en un par de ocasiones locales, había mostrado dudas en su elección. Mejor, pensábamos gozosos. Seguro que en una de estas la pifia y nos llevamos la victoria.
Llegó el momento del asueto y los protas se metieron en la cueva de los vestuarios. Tras el asueto fresco, fresco y más fresco, del norte, volvieron rojos y verdesal césped a tratar de regalar al respetable algún caracolillo que calentara la cita. Y los de Urban fueron los que más insistieron en ello, pese a que en los oídos retumbaba el larguerazo de Marquitos del primer tiempo, en una de las pocas ocasiones de los visitantes.
Kodro empezó a avisar con un cabezazo centrado que calentó las manoplas de Nauzet, aunque De las Cuevas tuvo la más clara con un libre directo desde la frontal en el que el pitolari colocó la barrera en la rotonda de los locales estos de señoritas de dudosa moralidad. El derechazo del alicantino superó a una barrera que tenía de media una altura de 1,65, como mucho, pero el vuelo de Nauzet y una mano derecha fuerte evitó el gol rojillo.
En la meta contraria, mientras tanto, Santamaría sacaba también un guante de hierro a lo Margaret Thatcher y evitaba el gol tras un cabezazo de Benja, que no Benji, para dar paso a un tramo final en el que Urban movió fichas, metió a Berenguer, José García y Onwu en un fallido intento de quemar las naves en busca de la victoria. Al final, tras otra palomita de Nauzet a disparo de Torres, un chut rasito y envenenado de De las Cuevas que no entró de globo y un cabezazo de Vujadinovic alto por poco, el pitolari alzó los brazos y chifló dando por cerrada la primera vuelta de esta Liga Adelante.
Cinco partidos seguidos sin perder, que no está mal. Pero contra el Sabadell había que haber ganado. Respetando al rival, pero era lo que tocaba. Con ver que Nauzet fue el más destacado de los arlequinados, se dice todo. Ahora toca trabajar para comenzar el asalto al play-off de ascenso, sin perder de vista la parte baja de la clasificación. Van pasando las jornadas para que regresen los que, hipotéticamente, desequilibran la balanza con sus internacionalidades. Y ahora asoma en el horizonte el Barcelona B, en horas bajas.
Osasuna tiene por delante 21 jornadas para decidir su papel en la Liga Adelante. Ya no vale la excusa de que somos recién descendidos, los jugadores saben lo que hay. Poco a poco volverán los que faltan, así que vamos a aprovechar las circunstancias para seguir rodando a la chavalería. Contra el Sabadell había más sangre navarra en el once titular que en muchos partidos anteriores. Ese es el camino. Pero recordando que si se suma de tres en tres, la alegría es doble.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!