Citizen Kodro

Publicado el 18/10/2014 a las 22:40
Pardiez, lo que tiene que sufrir un padre. No va a haber ni siquiera un partido tranquilo, facilón, plácido que dicen los entendidos en toda la temporada? Porque son 42 en total, Copa del Rey tirada al garete. Pues me da que no. Pero bueno, mientras terminen todos como el que se ha jugado contra el Tenerife, miel sobre hojuelas y a por la siguiente. Un resumena priori podría decir que ha sido un encuentro con nueva victoria pero los mismos errores. Y es que tenemos una línea trasera...
El bueno de Jan se escojonaba durante la semana de la idea de adoptar el patadón a la bullé del amigo Luengo y pelear el rechace. Se jajaba a gustico, negándose en redondo a desechar el preciosismo del tiki-taka-toke de los suyos, defensor a ultranza de la calidad que atesora la plantilla. Bueno, vale, de acuerdo. Acepto tornillo como vegetal, si está bien sazonado, pero la verdad es que lo de la calidad y la Segunda, o Adelante, no me da a mí que casan bien. Pero él es el que ostenta el título de entrenador...
Y con la premisa se plantaba en El Sadar, en una semanita en el que la posible cesión de los derechos del club, el patrimonio, el león y hasta la corona del escudo al excelentísimo Gobierno de Navarra se anunciaba desde la gestora, con un once semejante al de los últimos partidos. Y me refiero a semejante porque las ausencias obligaban al polaco a hacer encaje de bolillos, no pudiendo contar con los sancionados De las Cuevas y Javier Flaño y con los internacionales de regreso. A las primeras de cambio, Torres y Merino al banco. Y habla de apostar por la calidad...
Con la línea trasera parcheada, Echaide y Cadamuro a los laterales y David García y el otro Flaño en el centro, y con la continuidad de Santamaría en la meta, Urban dejaba la manija del tempo en las botas de Nekounam. Al iraní le guardaba las espaldas Loé, perro de presa que persigue el balón con el mismo ahínco que el Gobierno central a los perros con ébola. Sisi y Cedrick se dejaban caer a las alas y arriba, junto al incansable killer Nino, la novedad de Karim Ansarifard.
Vale, este es el once sobre el papel. Ahora, la realidad. La portería de Osasuna es un manojo de nervios, la defensa está contagiada del mismo cangele, y en la estrategia nos siguen comiendo el pan del morral. Para más inri, al pobre Echaide, capaz de lo mejor en ataque, le pitan unos penaltis más típicos de los cuadros de Dalí que de esto del balompié. Nekounam está lejos de su mejor forma, lento, torpón y ni tan siquiera conecta cabezazos de esos de 'a huevo' como lo hacía antaño. Sisi no encuentra su lugar en el campo y Cedrick es más para la última media hora, para romper a los rivales cansados y aprovechar su velocidad.
El encuentro comenzó con equilibrio, la muestra patente de dos equipos que temían más pifiarla en defensa que con intenciones de marcar. En media hora se vio el mismo fútbol que en el US Open de Golf, o de Tenis, si me apuráis. Un par de chispacillos con más intención que acierto pero poca chicha. Hasta el córner, el maldito cuero de estrategia, que supuso el 0-1. Entre la peinada en el primer palo, el pase de pechazo de Santamaría, sacando el cazamariposas y ni rozando el balón, cabezazo a placer y a remar cascada arriba.
Luego, el pitolari apreció penalti en la caidita de Nekounam en el área. A caballo regalado, bocado a la zanahoria. El propio Javad ponía el empate cuando el colegiado estaba cogiendo aire para señalar el descanso. Y camino al túnel, bronca de los tinerfeños al rojillo por teatrero, piscinero y otras actuaciones varias en pos de lograr el Oscar de Jolibúd. Detalle, que no sé si apreció la parroquia, fue que cuando los rivales rodearon al iraní, el 6 estaba más sólo que la una. Llega a pasar eso en la época de Josetxo, Cruchaga y compañía, y lo menos corre sangre... Habrá que hacer más grupo.
La segunda parte comenzó con el mismo temor a no perder de unos y otros, aunque conforme fueron fallando las fuerzas, empezaron a llegar las alternativas. El equipo empezó a presionar más al rival, a meterle un punto más a la manecilla de la intensidad y a buscar la portería contraria. Pero en una contra de las tontorronas, Echaide que se lía con las piernas y el colegiado ve penalti. Penalti? Pues sí, compensando, que es geráneo. Vitolo puso el 1-2. Buffff, caras largas en la grada...
El encuentro parecía entrar en una dinámica de siesteo hasta que Urban decidió sacar el reloj. Sentó al chispazo de Cedrick y sacó al Citizen Kodro. El espigado hijísimo del autor de tanto Kodrazo temporadas atrás puso la alarma y pareció despertar a sus compañeros. La templanza de un cuero abierto a la izquierda de Kenan, sus dos pasitos y el pase raso para el empalme de Nino hacían justicia con el delantero, que había fallado poco antes un mano a mano claro. Empate y poco tiempo. Pero por lo menos la cosa olía a punto.
Hasta que volvió a salir el relojero Kenan, un balón centrado desde la derecha, que parecía que se iba largo, pero Kodro no lo permitió. Se lanzó como si le fuera la vida en ello, logró empalmarla rasa y debió incidirle algún giro que rompió las barreras del tiempo y el espacio y pilló un efecto que hizo que se le colara por la gatera al meta rival. Tiempo cumplido. 3-2. La grada, con sus más de 13.000 incondicionales, rugía de alegría. Y en sábado.
Poco tiempo le quedó al encuentro, que terminó derramándose en el invento este del añadido sin que cambiara el luminoso. Tres punticos más en el zurrón y ahora, a preparar el viaje de la próxima semana a Gijón. ¡Qué recuerdos, amigo Sancho, de aquél encuentro por el ascenso con gol de Iván Rosado de tacón y empate que luego nos ayudó a subir! Pero eran eso, otros tiempos. El tempo, ahora, está en manos de la marca Citizen. Y de eso, Kodro, demostró saber un rato.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!