Diagnóstico positivo

Publicado el 11/10/2014 a las 21:16
Ojo, no no os confundáis. En este caso, positivo, es negativo. Y es que con la tan comentada crisis del ébola, y lo que te rondaré, Chuchu, se han puesto de moda los análisis y contraanálisis en este nuestro país infectado hasta el tuétano. Y para eso, no hay tarjeta, sea de la Paca, sea black o sea white que valga para solucionarlo. Dedicar recursos y dinero es la única solución posible.
Diagnóstico positivo el que ha dado nuestro Osasuna, confirmado en Alcorcón, bien cerquita del foco del virus. Y el médico ha sido claro. Los rojillos padecen de Primeritis, a saber, mal de alturas adquirido durante la anterior campaña y que se deriva en una prepotencia y superioridad irreales cuando se baja de piso. Esta dolencia suele adoptar las formas de afirmación semejantes a "con este escudo gano en Segunda", "yo soy Osasuna y el resto unos mindundis" o la más común y peligrosa de todas, "si nos relajamos, somos muy malos". Lo mejor de todo es que todavía estamos a tiempo de encontrar vacuna para el bichejo.
No creo que haga falta llamar a los laboratorios del ZMapp. Con el laboratorio de Tajonar, mono (que no traje de estos de protocolo de sanidad, tampoco nos pasemos), ilusión y muchas ganas, debería ser suficiente. Pero para que se dé este caso, primero hay que concienciar al enfermo de que padece el caso que se le ha diagnosticado.
Ha llegado el momento de creerse que estamos en Segunda, que hay que correr, correr, correr y correr para pelear, pelear, pelar y pelear más. No hay que dar ningún regalo, ni concesión. No hay que abrir carriles por la banda para que se centre ni permitir que, a los dos minutos, un delantero remate sólo a bocajarro. No hay que dejar de comunicarse para despejar cueros, para alejar peligros, dando opción al enésimo esférico suelto en la frontal y que te la cuelen de un zambombazo inapelable. Pese a que el portero haga como la princesa de Viana, la estatua de cera.
Estamos en la fase inicial del diagnóstico, y el enfermo está grave y moribundo. Si cuando el perro nos anda pulgoso, damos facilidades para que el trencilla de turno haga de pistolero, pim pam pum, con las tarjetas, el pobre can se nos quedará para el arrastre. Tan al arrastre como se quedó el pobre Excalibur, que sin comérselo ni bebérselo fue daño colateral del malhacergubernamental.
El equipo vuelve a Pamplona con la urgencia de ingresar en la UCI, con muchas más bajas por las dos rojas recetadas por el pitolari y otros nos nuevos goles en el casillero del debe. El panorama no es bueno, pero repito, queda mucho tiempo. Y el equipo cuenta con una poción mágica, con un medicamento milagroso, con una esperanza iluminadora que no se dosifica en pastillas. Una cura en la que debe apoyarse y que jornada tras jornada trata de hacer la reanimación cardiopulmonar. El antídoto se llama afición. Aunque el equipo, como contra el Alcorcón, todavía no sea consciente del mal que le aqueja.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!