De balneario por tierras gallegas

Publicado el 27/09/2014 a las 18:44
Haberlos, haylos. Y no me refiero a los meigos, sino a los balnearios en las siempre bellas tierras de Galicia. No voy a hablar de mi época en la Marina, que luego algún lector se revuelve, pero de las tierras gallegas sólo puedo hablar cosas buenas. Fútbol aparte, claro. Porque manda narices la que se pegaron los rojillos en Anxo Carro. La expedición rojilla debió zamparse los 600 kilometricos de distancia, en autobús, que no andamos para dispendios, para ir de balneario, spa o relajación. Porque lo que es a jugar a fútbol, o por lo menos a defender, está claro que no fueron.
Y eso que comenzó la cosa bien, con el chicharrico de Nino a los dos minutos de partido. Pero sin apenastiempo para mantener la sonrisa en el rictus, A-15 por la banda de Cabalgaduro y empate de los locales. Bueno, no pasa nada. Que se vuelva loco el partido que, como dicen cuando hay río revuelto, la ganancia es de pescadores rojillos. Y si no, que se lo pregunten al Mallorca de Karpin.
Si la jornada anterior el técnico balear se quedaba con cara alelada tras ver cómo su equipo, capaz de meter cuatro goles en El Sadar, se iba de vacío, me da que se quedóalguna feromona por el aire y se la comió el bueno de Jan. Y es que esta semana ha sido el polaco el que debe estar explicándose cómo diablos se ha podido escapar, por lo menos, un punto. Porque el Lugo llegaba con la vitola de ser uno de los equipos que menos goles había recibido. Era un abrir la lata y sacar la sardinilla, para merendar a gusto y traernos algo rico a Pamplona.
Pues nada, amigos. Ni sardina, ni percebes ni ostras marineras. Derrota merecida y ganada a pulso por los rojillos. Porque vale, a estas alturas de la película, con 1-1 en el marcador, la sombra de la indolencia cubrió a los nuestros y le dieron vida al Lugo. Córner lanzado por el amigo David López y cabezazo de Pavón pese al intento de sombra, marcaje o lo que fuera de Lotiès- 2-1 y Riesgo con la sangre caliente.
Igual que contra el Mallorca, la reacción rojilla no tardó mucho. Y llegó en el momento oportuno. Falta que esta vez la pone Robertito Torres y cabezazo de Yayá Loé impepinable. 2-2, al descanso y todo parecía indicar que estábamos ante otro calco del encuentro anterior. Y en casa, con ese canal recién descubierto que se llama 13TV (aunque uno de los comentaristas dijera Popular Televisión, vaya usted a saber por qué) nos frotábamos las manos con el cafelito ante tres nuevos puntos, la segunda parte nos bajó a la cruda realidad de lo que es la Segunda División. Adelante, que dicen.
Parecía que lo anterior se iba a dar, viendo el arranque de los rojillos en la reanudación. Control, Riesgo que no aparece en el plano ni un segundo e intentonas de los nuestros. Nino de pícaro casi caza un gol, disparos para probar al meta rival hasta que llegó el minuto 68. Y Nino, quién si no, en una jugada de tiralíneas que parte en la izquierda, va al centro, se abre a la derecha y Javier Flaño la centra, es culminada por Nino que hizo el segundo con un cabezazo picado y junto al palo derecho.
Quedaban 22 minutos para que la defensa se resarciera de los encuentros anteriores, para que demostraran que no son un coladero, para que Cabalgaduro y compañía dieran un paso al frente y se ganaran el pan, las habichuelas y una buena mariscada. Y vaya si dieron un paso al frente. Uno, y hasta dos. Especialmente el lateral zurdo.
Porque por su banda llegó un balón bombeado que le pilló saliendo y olvidándose de recular. Una vez recuperado el sitio, con más esfuerzo que el necesario para encontrar un trabajo en este país, el extremo de turno le tira un autopase y le clava la cintura al suelo. Nuevamente recuperando lento, tarde y mal, el lateral sólo tiene la ocurrencia de echar el brazo y empujar al mocete que se le había colado. Córner que pita el trencilla. Penalti que dice el asistente. Penalti que pita el trencilla. Lotiès que se rompe, pisoteado por el propio Cabalgaduro y montada la Marimorena.
Pese a que el vecino estuvo a punto de pararlo, el empate subió al luminoso. Y se acabó el partido. Para Osasuna, claro. Y es que Urban también cometió pecado de indolencia, relajación incluida, al quitar excesivamente pronto a Cedrick y De las Cuevas. No le salió nada bien el nadar y guardar la ropa, y terminó desnudando las carencias defensivas que, ya de por sí, andaban en pelotillas tras el encuentro precedente. Y para terminar el show de destape, enésimo córner, cabezazo rival y gol a placer. 4-3, minuto 88 y pese a los cinco de añadido, poco más para contar. Si es que ni siquiera sabemos hacer los ataques a la desesperada, amigo Patxi.
Mal la defensa. Empieza a ser preocupante lo de los goles en contra. Si fuésemos el Drin Tim de Cruyff, vale. Pero para nada. No podemos encajar ocho goles en dos encuentros, merecidos todos ante la relajación, indolencia y poca tensión defensiva que tienen los de la línea de atrás. Errores de juveniles que no se pueden permitir ni siquiera en juveniles. Son profesionales, o se les presupone. Pero que te entren por las bandas como Pedro por su casa, a poner mampara o no, que te metan dos goles de estrategia, que te ganen de penalti, que podrá ser dudoso o no, pero es conejil, quema mucho.
Contra el Mallorca quedaron destapadas las carencias defensivas del equipo. Creía que Urban lo tenía advertido, que lo iba a trabajar. Pero parece que el balneario no está sólo en Galicia, sino que también hay otro en Tajonar. La muestra, el escaso trabajo defensivo que se realizó de cara al encuentro del Anxo Carro. Queda mucho trabajo, queda mucha temporada y no es hora de que salten las alarmas. Pero siempre y cuando se trabaje, que si no, la grada empezartá a sacar los pañuelos y eso, sinceramente, relaja más bien poco.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!