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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
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Balance, remontada y una pizca de Cedrick

El Forofillo Fran Pérez
Balance, remontada y una pizca de Cedrick
JESÚS CASO
Actualizada 21/09/2014 a las 16:03

En esto del fútbol, amiguitos, hay una cosa que, al igual que en fotografía, es muy importante. Me refiero al balance, aunque no de blancos y negros. Ni tan siquiera de rojillos. Es el balance entre ataque y defensa, un equilibrio que debe conseguirse para alcanzar el fin del triunfo. Y hay que hacerlo de modo equitativo, como decían los romanos. " In medio virtus", vamos, que ni mucho de lo uno ni mucho de lo otro.

 

La Marimorena casi se arma. Falta, amarilla a Loé y 0-1. Lo mejor estaba por llegar. ALBA ÚRIZ

 

Jan Urban lleva desde el inicio de la temporada tratando de encontrar ese equilibrio. Pero con tantas días y venidas, la situación se complica bastante. De ahí que en los primeros partidos vayamos a ver un carrusel de probaturas lógico del inicio de ciclos. Esta vez, Nekounam fue el sacrificado. Loé y Merino fueron los elegidos para la dupla del centro del campo.

Mientras tanto, la grada expectante. Con la sombra del Alavés en el aire, a ver qué Osasuna nos tocaba ver. El de la primera jornada, el de la segunda, la tercera... El caso es que con sol en lo alto, con el Pús de testigo y con mañana bonita empezaba un partido en el que el resultado era una incógnita.

El equipo salió equilibrado. Bien atrás e intentándolo adelante. Sisi aparecía caracoleando por la izquierda y Miguelito por la derecha, Nino se desgañitaba entre líneas, intentando hacer daño a Niño, pero hasta el minuto 10 no se vio el primer disparo. Tirito, mejor dicho, de Torres, raso a los guantes del meta rival.

Iba creciendo Osasuna en pos de ese equilibrio cuando un codo involuntario de Loé terminó con amarilla, sangre en la boca de Martí y falta peligrosa. Peligrosa porque terminó en gol. Cuando mejor jugaban los rojillos. Como dice mi sobrina Martina, "Mecagüen los mixtos...".

Lejos de descomponerse, los nuestros fueron creciendo otra vez, poco a poco, hasta que el cuero llegó a pies del chaval de Miguel Merino en una de las pocas en las que se vio suelto. Mete esa zurda de seda para la diagonal de Nino, el chiquitín la deja de cabeza y De las Cuevas que cuela el empate. 1-1 y a la caseta.

En la segunda parte vino el desequilibrio para todo el mundo. Primero con el planear de la sombra del Alavés sobre El Sadar, ese síndrome en el que Scepovic nos coló dos chicharritos en otros tantos minutos. Mal en el repliegue, mal en la estrategia, mal sabor de boca. Con 1-3 sin tener tiempo de saborear el aperitivo y a ver quién remonta esto, con lo que nos cuesta marcar.

Pero la mañana estaba de rupturas totales. Loé comenzó lo imposible con un gol tras el córner al poco de recibir el tercero rival. Urban metió en el campo a Nekounam, que dijo que estaba al cien por cien algodón, y a la bala Cedrick. El congoleño empezó a romper su banda con endiabladas carreras y de una de ellas Nino sacó petróleo,se plantó ante el meta rival y el rechace lo apuntilló Torres.

El empate sabía a poco, quedaba mucho tiempo y Cedrick llevaba casi llenó el depósito. Tan lleno que aprovechó una mala frenada de un defensa rival en la derecha del ataque rojillo, ganó el cuero en línea de fondo, centro y Nino, listo como ninguno, metió la bota para ampliar la ventaja. La grada, de domingo total.

Cedrick, que ya ha presentado su candidatura para lanzar el Chupinazo los próximos Sanfermines, volvió a descoser la cintura a Cendrós y metió otro pase de la muerte para que Torres empujara el quinto. Como en los toros, pero sin sangre. Con alegría y desparpajo, como tiene que ser esto del fútbol.

Y para terminar de romper cualquier atisbo de orden, salió una contra con Kodro, el otro hijo de que tras escorarse demasiado a la izquierda, metió el pase al centro de la frontal para que Loé prolongara, Torres pausara y abriera a la derecha, por donde subía cabalgando Javier Flaño. Control y zapatazo cruzado que llevó el set a la grada.

De ahí al final, cuarto gol bermellón y pique de Niño con un rival para terminar pintar el cuadro de una victoria que atesoró tintes de remontada, valores épicos y tres puntos más que suman un total de ocho.

Y ahora? Ahora lo suyo sería seguir trabajando para alcanzar ese equilibrio ideal entre defensa y ataque, no se pueden encajar goles dando tantas facilidades con errores de pérdidas, estrategias mal defendidas o repliegues de caracol. Llevamos cinco jornadas y queda un mundo, pero los mimbres para hacer equipo existen. Y si no, siempre tendremos a Cedrick para romper el encuentro, aunque sea más partidario de alcanzar el orden que nos dé buenos resultados. Mirad sí no el líder de la Bundesliga, el Paderborn. Hermanados con Pamplona. Si es que...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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