ES-PA-ÑA. ES-PA... ¡PLAF!

Publicado el 14/06/2014 a las 08:27
Pues ya ha empezado el mundial, oigan. Ya está el balón rodando, la anfitriona recibiendo ayudas y los árbitros demostrando que para escoger esta profesión hay que tener una tara muy grande en la cabeza. Y ser muy malo. Y la campeona? Bien, gracias. Debutando contra una Holanda renovada, sin aspiraciones, con Robben mayor y tal y cuál. Y perdiendo. Por goleada. Un 1-5 que no nos deja muertos, pero sí con muy poca vida.
Sorpresón de los gordos a las primeras de cambio. Y eso que la cosa empezó bien, con el penalti sobre Costa y el tanto de Xabi Alonso. Reteniendo la pelotilla, evitando el mano a mano de los holandeses contra el Santo, tan típico de los choques entre los rojos y los tulipanes. Escondiendo el balón y aprovechando a los bajitos. Pero el fútbol son detalles. Y uno de ellos nos condenó.
Sergio Ramos vivió un mes atrás en sus propias carnes uno de esos detalles. Era la final de la Champions. Descuento. Perdían 1-0 contra el Atlético. Córner. Modric la pone, Sergio cabecea y, como decía el abuelito del anuncio, "el Madrid campeón de Europa". Pero esta vez fue a la inversa. Y no Sergio, sino David Silva.
Si el canario marca el 2-0 en el minuto 38 ahora estamos hablando de otra cosa. Pero no. En un afán excesivo de preciosismo quiso rizar el rizo y el meta holandés le cazó la jugada. En vez de romperla abajo, cruzada, con rabia, se quiso adornar. Y el adornos cambió a la meta contraria, disfrazándose de forma de central.
Sergio Ramos y Piqué se descolocaron, se desemparejaron, permitieron la carrera de Van Persie a un balón desde la banda y el delantero cabeceó magistralmente para hacer el empate. Al filo del descanso. Cuando duele, como a los pobres atléticos en la final de Lisboa. Descanso y a verlas venir.
Y vinieron. Vaya sí vinieron. Las hordas holandesas de una selección que no nos iba a dar problemas se tornaron en el ejército que nos pulió en Flandes en la Guerra de los Ochenta Años. A mandos del general Robben y con el cabo furtivo Van Persie nos fueron abofeteando una y otra vez, del minuto 53 al 80. Veintisiete nefastos minutos en los que se vengaron de Sudáfrica a golpe de mamporro.
Nuevo balón cruzado, pinchada de Arjen, Piqué se pasa de frenada, Sergio se pasa de Piqué, Robben fusila a Casillas que se tira como un muñeco de paja. Reacción? Sí, claro. Con el tercero. Con el Santo convertido en Belcebú, saltando a por mariposas (si bien es cierto que Van Persie hace falta) pero permitiendo el tercero naranja, obra y gracia de De Vrij. En el área pequeña un portero debe ser el amo e imponerse. Blandito, Iker, blandito. Qué pensará su hijo...
Aunque peor se lo puso al retoño con el cuarto, pifiada total con un control largó que sirvió en bandeja fría el chicharro a Van Persie. "Gracias, Sara. Perdón, Iker". Y adentro. Pero ojo, no para cerrar el marcador, que por allí andaba Robben para hacer el quinto malo y dejar el luminoso en un sonrojante, humillante y por qué no decirlo, vergonzoso, 1-5.
Y ahora? Pues a ganar los dos que quedan y a rezar. A encomendársela a qué Holanda gane todo y pasar como segunda de grupo, con Brasil enfrente. a vencer a la siempre complicada Chile, a golear a la débil Australia y a demostrar que se defiende esa estrella que llevan a la altura del pecho. Ojo, que Chile sufrió lo suyo contra Australia, pese a ganar 3-1 Y es que un Mundial es lo que tiene, que hasta el más cojo te puede ganar la carrera.
Los optimistas echarán mano del inicio con derrota en el Mundial de Sudáfrica. Los pesimistas, hoy más numerosos, dirán que sólo un milagro puede darnos vida en Brasil. El caso es que este grupo ha demostrado superarse ante las adversidades y batir empresas casi imposibles. Será esta otra ocasión de estas o supondrá el fin de un ciclo? La respuesta, contra Chile. Yo, mientras tanto, voy a recordar la cantinela... "ES-PA-ÑA. ES-PA-ÑA".