A espantar las meigas

Publicado el 26/04/2014 a las 22:37
Decía Peter, a la sazón mi hermano mayor (o el primogénito, que para el caso es lo mismo) que Osasuna iba a ganar en el Bernabéu. ¡Bendita inocencia a sus taitantos! Los rojillos de Madrid se llevaron lo adelantado: una duchita caliente y un tour por el Bernabéu, que por algo dicen que es uno de los campos con más señorío del planeta Tierra, a la espera de que se cree la Liga Intergaláctica. Bueno, eso y el pertinente 4-0, que no 0-4 (¡Ay, Jan Urban, cómo se te echa de menos!) y de postre, dos lesionados. Yayá Loé y Armenteros. El segundo, sin más. Sigue a su bola. Pero el primero, con ese 50 de pie (y sentado) y con la de balones que roba... Una lástima.
No merece comentario lo del estadio de la Castellana. Valientes hasta que los presupuestos colocaron a cada uno en sus sitio. Gitano Ronaldo marcó dos (el primero ilegal, pero no importa, somos Osasuna) y los otros dos fueron obra y gracia de defensas. Con la grada coreando "A Segunda, oé" (más quisieran ellos) y los descerebrados de ambos bandos repartiéndose estopa, que no música, en las inmediaciones del terreno, el partido discurrió sobre un guión esperable y establecido. A pesar de ir de rojo, no somos el Bayern. Ya veremos en Múnich si los blancos salen con ganas de corear o no. Todo puede pasar y es la gracia que tiene esto del fútbol.
Cuenta el Celta. Cuenta la finalísima de dentro de siete días, el súper-partido del sábado 3 de mayo, con o sin sayo. Cuenta ganar sí o sí. Se acabaron los paños calientes, las excusas, las ventajas en la clasificación. Hay que derrotar a los de Luis Enrique para estirarnos hasta los 38 puntos antes de viajas a casa del Vasco Aguirre. Aquí nadie te regala nada y por fin llega la hora que nos mola, la hora de los valientes. Para este tipo de partidos nos venimos preparando todo el año, viendo cómo sacan de El Sadar más puntos que de Urgencias del hospital. Se acabó. Hay que bajar la barrera.
Galicia es tierra de brujas, mejor dicho, de meigas. Tierras verdes y costeras que tuve la gran suerte de saborear durante la mili, algo que a muchos de los de ahora no suena. De ahí mi cariño para con sus equipos, Deportivo, Celta y antaño, el Compostela. Encima vienen salvados y sin presión. Vamos, como el Málaga en Getafe, que se dio un paseíto turístico para desgracia de la hinchada rojilla. Pero repito, nadie regala nada. Y los nuestros van a tener que conjurarse y sacar todo lo que tienen dentro para dar un paso de gigante en la salvación.
En nuestra tierra también hay brujas. Y muchas. Zugarramurdi da buena cuenta de lo que os digo. Una localidad que, gracias a los guapetes de Hugo Silva y Mario Casas, recibe más visitas que el Museo de Navarra. Esta Semana Santa tuve la oportunidad de comprobarlo, acompañado de la familia madrileña, y no cabía ni un alfiler. Pues nada, a aprovechar el tirón y a cantar el Conxuro da Queimada para espantar los malos espíritus. Si hace falta lo chistorrizamos, poniendo un piquillo por aquí y un zanpantzar por allá, pero ahora más que nunca es necesario juntar las fuerzas y gritar aquello de "Todos a una, Aúpa Osasuna".
Ojito, que el Celta tiene jugones y apuesta por el buen fútbol. Krohn Delhi, Augusto Fernández, Rafinha, Nolito, Charles... No hay que bajar la guardia para nada. Es la hora de sacar el conjuro, llenar el caldero con la pócima de la permanencia, subirse a la escoba y tirar de murciélagos y gatos negros. Yo ya tengo el mío en casa, Thor. La grada va a seguir como siempre, incondicional, la importancia va a ser sonada y, conforme pase la semana, se va a ir demostrando que ganar es vital.
Ha llegado la hora de dejar de cambiarnos de camiseta, de ponernos la del equipo que juega contra nuestros rivales. Osasuna tiene en su mano conseguir el objetivo de la temporada, ganando los dos encuentros de Pamplona. Celta y Betis, lo de Cornellà El Prat puede ser anecdótico. Pero por pasitos. El primero es el Celta. Hay que alejar las meigas y ganar. No queda otra. Y el resto que apechugue, que espabile y consiga superarnos si puede. A más de uno le alegraría vernos en Segunda, donde ya está el Betis de Clarita. Pero no les vamos a dar ese gusto ya que, para cabezones, nosotros los navarros. ¡Aúpa, equipo!
No puedo cerrar esta entrada sin mandar un fuerte saludo y abrazo a la familia blaugrana tras el triste adiós de Tito Vilanova. Una gran pena, ya que el bueno de Tito era alguien muy querido en todo el panorama deportivo español. La gran C se lo llevó a sus 45 años y ha dejado un gran pesar entre los que amamos el fútbol. Allá donde estés, Tito, un fuerte abrazo y ánimo a la familia.
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!