El punto del miedo

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Fran Pérez

Publicado el 11/04/2014 a las 23:32

Nada. No hay manera. A estas alturas de la temporada, con tan poco partido por delante, los ceretes se cierran como las ostras cabezonas y no hay quien pase de un triste empate. Da igual jugar en casa, fuera, en la Luna o en el campo del Gurugú. Lo que importa es sumar. Y al menda se le queda esta cara de pazguato porque con tanto respeto y tanta leche, casi nos mojan la oreja los pupilos de Iborra. Perdón, de Juan Ignacio, es que el acrónimo JIM me confunde.

 

Lamentos de Torres en una de las ocasiones del partido. EFE

 

Osasuna sigue sin aprovechar la ventaja del factor campo, esa que te da un punto de salida y que hace que las piernas de los jugadores se revolucionen más que las del rival. Ese jugador número 12 que te da casi la victoria y que deja al equipo el pequeño detalle de rematar la faena con un gol. Y es el primero de los dos partidos consecutivos que tenemos en El Sadar. El primero que se ha saldado con un empate que no sabe a nada, que da más vida al Valladolid que a nosotros y que nos sigue obligando a apretar las mandíbulas hasta la jornada 38. Esa en la que el Betis visita Pamplona...

Los rojillos se han olvidado de las salidas en tromba, como contra el Atlético de Madrid. Se juega con más miedo a perder que convicción de ganar. Las llegadas son escasas, las oportunidades se cuentan con los dedos de una mano y Andrés tiene que salvar a última hora un mal mayor. Por qué? Será cuestión de preguntarles a los que saben...

El encuentro comenzó sin chispa, ni por el lado rojillo ni por el lado albivioleta. Tanteo, como si fuese una partida de ajedrez, hasta que De las Cuevas se entonó. El alicantino ha sido, de largo, el mejor fichaje de las últimas jornadas. Él se guisa las jugadas, él pelea cada balón, él busca disparar con peligro. Pero los compis no le acompañan.

Un par de centros a matar, más que a rematar, de los laterales, cuatro tiritos desde fuera del área y poco más por parte de los nuestros en una primera parte en la que lo mejor fue el concurso del descanso. A pesar de la ilusión por una victoria que nos habría llevado hasta los 36 puntos, del apoyo de la grada, el equipo no se soltó lo suficiente. Pero quedaba la segunda parte.

Y la tuvimos. Cejudo la tuvo. De las Cuevas, quién si no, filtró un pase a la espalda de la zaga y el cordobés encaró a Jaime. Cuando estaba a metro y medio, en vez de romperla con la zurda bien perfilada quiso rizar el rizo, regatear al portero y marcar a placer. A lo CR7, Messi8 o Costa9, quien sea. Pero Cejudo, que eres Alvarito, que juegas en Osasuna... El portero se la limpió bien.

Oriol también tuvo un par de remates de cabeza, pero no andaba fino. E incluso Arribas dispuso de la suya, tras un buen centro de Oier. Torres, que parece flojillo en los últimos combates, dispuso casi en el descuento de una de las que se hace solito, pero como la zurda la tiene para apoyar, no pudo finalizar.

El susto vino al final. Tras la calentada de guantes de Andrés con un derechazo de Javi Guerra, una falta largada por Jeffren la cabeceó Marc Valiente. El cuero dibujó una línea cruzada y salió notando el aliento del palo izquierdo, con el meta rojillo lanzándose para la foto. Ufffffff, resopló la grada, cuando Clos Gómez pitó el final. Por lo menos, un punto.

Ahora viene el semifinalista de la Liga Europa, el Valencia de la remontada. Ahora toca ver el resto de la jornada apoyando a los que se enfrentan a nuestros rivales. Ahora toca trabajar para seguir en la lucha que nos va a acompañar hasta el último partido. Yo que me veía con dos donuts del amigo Josetxo tras ganarle la apuesta de un triunfo rojillo en Almería y ese doble o nada, contra el Valladolid, al final me he quedado sin azúcar glaseada. Será por la dieta...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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