Del oro al oscuro

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Fran Pérez

Publicado el 16/01/2014 a las 00:17

Y esta Copa se acabó, ¡chispúm! Ale, ya no estamos en la Copa del Padre de la Imputada, más conocida y reconocida como Copa del Rey o Torneo del KO. Eso sí, nos ha eliminado el Real Madrid, que fijo que llega a la final (con permiso del Atlético, que es el escollo más grande que se puede encontrar por el camino) y contra el Barça, que fijo que llega de la otra parte del cuadro. Ahí es nada, y dando la cara, que tiene mérito. 2-0 en el Santiago Bernabéu y 0-2 en El Sadar. Para que luego nos digan que no somos regulares. Por regularidad va a ser...

 

Osasuna dice adiós a la Copa y Morata casi hace lo mismo con su ojo izquierdo. EFE

 

La verdad es que no andamos con la economía como para tener que meter ahora un viaje extra a Barcelona, para jugar los cuartos contra el Espanyol. Que los viajes son caros y los hoteles más, y hay que mover a mucha gente, alimentarlos, arroparlos y no hay cash. Así que lo mejor que nos podía pasar era quedarnos fuera de la competición, que lo que realmente nos da de comer es la Liga. Ahí que asoma por el horizonte el inicio de la segunda vuelta, este sábado próximo, contra el Granada. A seguir con la buena línea...

La Copa se tiró por errores propios que no se pueden tener. Tras el digno papel realizado en el Santiago Cuernabéu (o Atraco Bernabéu, que le llama mi suegro Antonio) y viendo in situ el mismo partido, acompañado de Antonio, Iván y Toñín, me sorprendió el planteamiento de Javi Gracia y el papelón de los míos. Hasta Cejudo pudo adelantarnos, pero Casillas, recién estrenada la paternidad, lo evitó. Luego la estrategia propició el primero de Benzemá y en la segunda parte, con el chavalín José García en el feudo de su admirado equipo y correteando junto a Pepe (pareja cómica la que hacían ambos futbolistas juntos) Oier se coló y cedió el 2-0.

Demasiada losa para ser levantada con un equipo enfrente de semejante enjundia. Aunque el míster dejara bien a las claras que se iba a hacer lo posible e imposible por remontar, ya que hay que salir a ganar todos los encuentros, bien es cierto que al mismo tiempo destacaba la importancia de no encajar ningún chicharrico. "Cada gol del Real Madrid será un paso más para ellos", decía el bueno de Gracia. No debieron oírle los jugadores o, por lo menos, no todos. En esa parte de la charla, el bueno de Andrés debía de estar en el servicio, con aguas menores o mayores...

Cristiano, de oro por el balón conseguido por tres votos (menos mal que prolongar la votación no varió el resultado, ja, ja, ja...) fue el que lanzó la primera pincelada del partido. Y fue lo único que hizo en los 186 minutos que duró la eliminatoria, ya que en la ida no dio pie con bola y en Pamplona, menos de menos. Eso sí, plantó el cuero, soltó la derecha potente y con el oro o la brillantina sobre el esférico debió deslumbrar a Andrés, ya que indeciso entre meter el cuerpo ante el cuero o despejar de puños, se quedó en un "ni contigo ni sin tí" que hizo que el balón saliera despedido hacia abajo, rebotara en los bajos nobles y se escurriera para adentro. Primer tornillo del próximo Balón de Oro para CR7, a cargo del meta murciano.

Ya si antes era difícil, ahora casi que imposible. Así que a disfrutar. Y eso que hizo el respetable. Entre olés, olés y olés Osasuna plantó cara y cerró el primer tiempo calentando las manoplas de Iker Casillas. Cejudo estrelló el balón en el palo y el meta sacó a base de estiradas los intentos de De las Cuevas y Acuña. De ahí, todos al vestuario que la noche está fría y la gripe flota en el aire pamplonica.

El segundo tiempo fue desangelado, de esos que le dejan a uno tibio. Máxime con el segundo gol madridista, con la cabalgada de Jesé por la diestra, el pase de la muerte y el empalado de Di María. Eso sí, todo precedido por una falta de Xabi Alonso en el robo y salida a la contra pero claro, somos Osasuna, y Mateu lo sabe. De ahí al final, sitio para otro par de coloricos en la paleta de El Sadar. El primero, morado. El autor, Morata. El canterano, obcecado por la fogosidad nada más salir al verde, se estrelló con el hombro de Patxipu. Y claro, el hombro del cebollero a sus 38 años es duro de pelar. Ojo a la virulé y sufriendo la recta final del partido hasta tener que retirarse al vestuario antes de tiempo. Y con los tres cambios hechos.

El tercer y último color lo puso Coentrao. Un minuto antes de que Morata se fuera amoratado, el luso sacó la segadora para frenar a Oier. Fea entrada es decir poco. El borrón del encuentro, sin ninguna duda. Manchón oscuro en el minuto 40, con la eliminatoria más que sentenciada y dejando a tu equipo con diez, que a la postre fueron nueve. Pero sin peligro para la eliminatoria, así que si su compañero de selección es el balón de oro, a Coentrao habrá que darle el de carbón, como los Reyes Majos.

Pero sobre todos los colores el que primó y tiene que primar es el rojillo. Osasuna está en la ola buena, con la dinámica positiva y ha sido capaz de cerrar la primera vuelta con 21 puntos, la mitad del trabajo realizado. Ojito, y teniendo en cuenta que los cinco primeros partidos se tiraron a la basura, merced a la mala planificación técnica y deportiva. Es decir, que el bueno de Javi Gracia ha sido capaz de sacar esos puntos en 14 encuentros, un dato para el optimismo y que nos pinta un panorama futuro prometedor y esperanzador. Por ello, hay que ir a Granada a seguir sumando y a conseguir el objetivo de la salvación cuanto antes. Que este año me da que nos sobran, por lo menos, tres jornadas...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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