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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
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Otra vez el de negro

El Forofillo Fran Pérez
Otra vez el de negro
JESÚS CASO
Actualizada 27/10/2013 a las 14:39

No, no, no, que nadie se me exalte. No me refiero a que algún megacrack de color nos ha pasado por encima. Ni mucho menos. Ando pelín mosca porque el arbitraje en el Sánchez Pizjuán ha sido, para Osasuna, deleznable. O lamentable. O pésimo. Vamos, una losa de esas que se te ponen encima y te obligan a jugar una horita de marras con uno menos. O ellos con dos más, claro, que todo depende la lupa con la que se mire el sello...

 

Silva no puede atrapar al sevillista Moreno. El árbitro puso el encuentro cuesta arriba. Así, imposible puntuar. EFE

 

Hablaban tras el enésimo Clásico de todos los tiempos los millonarios de uno y otro equipo sobre la labor arbitral de Undiano Mallenco. Si nos ponen palos en las ruedas, que qué hay de mi penalti, que así no se puede. Y mientras, nosotros los pobres, jajándonos porque calma al cielo, con o sin clamor, que los dos grandes sean los que larguen sobre el colectivo trencilla. Si ellos se quejan, qué no haremos los pobres? Pues eso, Catalina. Arroz y, a poder ser, basmati.

Con el precedente del partido en el Camp Mou, se plantaba nuestro Osasuna en Sevilla con la intención de no perder y poder rascar algún puntico, que anda doña Crisis pululando y no veáis lo caros que están. El equipo llegaba en franca mejoría tras la llegada de Javi Gracia, confiado tras el puntazo contra los del Tata Martino en Pamplona y siendo capaces de cualquier cosa. Buena o menos buena. Pero con lo que no contaban es con el pitolari de turno, decisivo a todas luces.

El Sevilla se ha convertido en un equipo ramplón, dependiente en exceso de Iván Rakitic. El rubio centrocampista regresaba tras una lesión y ejerció los galones de capitán como el mejor. Los nuestros, en el inicio, haciendo la de la perrica, agazapada y a ver si saltaba una liebre que pudiéramos echarnos a la cabeza. Orden, disciplina y sin renunciar al ataque. Ojito, todo ello a pesar de los lamentables comentarios de la peña del Pús, a los que sólo les faltó ponerse la bufanda blanquirroja al cuello, ya que la camiseta la llevaban enfundada. Blanca, of course...

Discurría el partido por el minuto casi 30, con poca pegada de Bacca y un par de actuaciones teatrales de Gameiro, con poco peligro para Andrés y sin agobios destacados, cuando un balón largo del centro del campo local le cayó a Gameiro en los pies. Allí que se cruzan Damiá y Arribas, allí que el francés sufre la entrada más brutal de su vida y claro, con la naturalidad que le caracteriza, cae cuan saco de fiemo al suelo. Al borde del área. "Penalti y expulsión?De quién?Venga, Rafa, no me jodas..."

No fue Iturralde, fue el castellano-leonés González González, que más perdido que un pulpo en la Carpa de la UPNA, sin saber qué había pasado ni quién había sido el presunto asesino que le hizo pupita española al galo, decidió decidir, que por algo es su labor, y le regaló una tarjeta roja, a juego con el uniforme, a Damiá. Uno, el de la falta fue Alejandro Arribas. Dos, el francés no se quedaba sólo ante nuestro meta. Tres, no era el último defensor. Y cuatro, si me apuráis, ni hay falta. Tropezón, fingimiento y "And the Oscar goes to...".

Vete a levantar eso con una horita por delante y viendo en el banquillo a dos laterales zurdos natos como Joan Oriol y Eneko Satrústegi. El caso es que Javi aguantó con lo que estaba sobre el verde hasta el descanso, y los jugadores cerraron bien y apenas sufrimos en el primer tiempo ocasiones descaradas de esas a lo Cardeñosa. Bacca, muy incisivo, y Jairo virguero, apoyados en el músculo de M'Bia y en la dirección de Rakitic. Y pare usted de contar...

Sorpresa en la reanudación al ver que Javito mantenía a los mismos, aunque a los cinco minutos quitaba a Silva y daba entrada a Joan Oriol. Cuando en esta vida las cosas están de que no, no hay vuelta de hoja. Y eso parece ocurrirle al lateral zurdo. Seguro que el míster se está tirando de los pelos por no haber elegido a Eneko, ya que parece que el catalán anda con la negra.

Alguien debería regalarle la serie de Coco de Barrio Sésamo a Oriol, ya que demostró, en sólo medio partido, que se lía con izquierda y derecha, con arriba y abajo. El gol que abría la lata rojilla llegó de un gran pase de M'Bia, una buena incorporación de Rakitic y una mala defensa de Joan. Sin paños calientes. Si la cosa estaba malita, con el pitolari y demás, con la entrada del lateral, el equipo perdió.

A partir de ahí, el Sevilla empezó a intentar agradar a su público. Perotti, muy pitado por su afición, entró en el campo en una de esas permutas toreras de Emery, de cara a la galería y poniendo a quien la prensa andaluza le dice que ponga. Poca personalidad que repitió con Rusescu, ya al final. Torerío que casi le sale caro, ya que como he dicho al principio, este Sevilla no tiene nada que ver con el de temporadas pasadas y sufre mucho más. Mucha contra pero poca definición.

Aunque en una de esas contras por la A-JO, va a ser la Autovía Joan Oriol, Jairo desbordó y cruzó ante la salida de Andrés, que pudo hacer algo más. El segundo tanto era una losa excesiva y el contratiempo que parecía apagar las posibilidades de puntuar. De ahí en adelante, pareció despertar el meta rojillo y sacó cuatro o cinco balones parecidos a los que sacaba yo un par de horas antes con el Anaitasuna. Sí, mis pinitos cancerberos suelo hacer...

A dos minutos del final, Oriol Riera, que afortunadamente nada tiene que ver con el otro Oriol, se cascó un testarazo donde duermen las arañas que hizo que más de uno pensáramos en el milagro. Ya estaba preparando la moto para ir a dar las gracias a San Francisco Javier por la tarde, por si caía el empate, cuando la gasolina de los rojillos sobrepasó la reserva, dejándonos a las puertas de la machada. Una pena.

Ahora, a por el Rayito de Toñín. Ellos no andan finos, y Osasuna, con once, anda bien. Lo siento por el cuñado, pero necesitamos los puntos y así va a ser. Porque Javi Gracia está haciendo de los rojillos algo que no eran hace mucho tiempo. Un equipo. Y serio. De ahí que con ese planteamiento, los resultados van a terminar llegando. Y de ahí, al cielo, que decía el otro, a dar saludos a Manolo Escobar que andará porrompomporeando sobre las nubes y montado en su carro.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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