El orden tiene premio

Publicado el 19/10/2013 a las 23:14
Anda que no vengo más contento que unas Pascuas, sean noviembre, octubre o juliembre. Y es que Osasuna ha pasado a la historia. O el Barcelona no ha pasado a la historia? Bueno, el caso es que hemos empatado contra el mejor equipo del mundo. Canelita fina, oye. Y con un partidazo en el que más parecíamos un equipo de la Bundesliga que uno de la Liga BBVA. Ya lo había avisado hace dos semanas un directivo del Málaga tras el primer tiempo de los nuestros: "Éstos parecen el Bayern", vino a decir. Y a Gracia se ve que le hizo gracia.
Con dos semanas de entrenamientos y trabajando las salidas de la presión y el cierre en defensa, los rojillos se pertrecharon en Tajonar para tratar de evitar que el FC Barcelona batiera los récords absolutos de inicio de temporada con victorias. Sabedores de la calidad que atesoraba el rival, y teniendo en cuenta que en estos partidos no hay que motivar a la chavalería, el trabajo del míster tenía que ser trasladado al verde con éxito. Once con pocas variantes respecto a Málaga, exactamente una, Torres por el lesionado Armenteros, y mecha que los de la senyera quieren empezar.
La tarde-noche comenzó mal, con la mirada de un tuerto. El pobre Sisinio, Sisi para los amigos, le echaba lo que le hemos quitado mi novia y yo a Thor, el gatito pequeño (sólo os diré que el amigo Dani hizo que no pueda ser papi), y se pasaba de revoluciones en la presión ante el estrenado Puyol. ¡Crack! Huy, huy, huy... Retirada a la banda, atenciones médicas varias, agüita bendita y regreso al campo. Nada, monada, que aquí algo no funciona. Cambio, cambio... Espera, que voy a presionar. ¡Catacrack! Se jodió la noche. Camilla y aplausos de la grada, Onwu ponte la camisola que sales y a ver qué tiene el pequeñín. Y tiene para mucho, doctor? Nada, tontería. Seis meses y adiós a la temporada. Es lo que tieneromperse el ligamento cruzado anterior y el menisco interno de la rodilla izquierda. Chandrío es poco. ¡Ánimo, Sisi!
Recuperados del susto y de la desgracia inicial, empezó el partido. Los del "Tata" Martino, con el polo verde aquél que le compró su santa nada más aterrizar en tierras españolas, seguían a lo suyo. Toca, toca, toca, toca y retoca. Estos deben de dormir con un balón entre los brazos, ya que el dominio que tienen del mismo es increíble. Pero con lo que no contaban es con el orden de los nuestros. Como las tortugas romanas, cerraditos y sin dejar respirar al rival en cuanto se nos meten en la línea de tres cuartos.
El equipo se pegó un partidazo en general, pero destacaron dos sobre los otros. Arribas y Lotiès cuajaron el mejor encuentro que han hecho como centrales de Osasuna. Serios, al corte, rápidos y el francés, incluso animándose a salir en algún escarceo de esos que tanto gusta. El madrileño y el francés fueron el baluarte en el que se apoyaron sus compañeros, ellos solitos se vistieron de última línea defensiva que logró frenar a Cesc, Xavi, Pedro, Neymar, Iniesta y toda la tropa culé. Y pardiez que lo hicieron con éxito.
En la primera parte, quitando un penalti de Marc Bertrán sobre Neymar que lo podía haber pitado o no pitarlo, como finalmente pasó, los visitantes se empeñaron en hacer lo suyo. Tiki-taka-toke, posesión y tratar de abrir la lata. Pero cuando llegaban al borde del área o a línea de fondo, se diluían las ideas y el peligro quedaba en agua de borrajas. En el otro bando, el nuestro, desde Oriol Riera hasta Andrés, andaban empeñados en no perder el sitio. Pocas salidas y celebrando cada córner a favor como si medio gol se tratara.
Llegó el descanso, con el concursito de marras y el asueto para comentar las jugadas. Y de ahí al segundo tiempo, medio suspiro. La cosa seguía igual. Ellos, a la gota china, aumentando posesión, machacando el cuero, poco a poco, palmo a palmo, brizna a brizna. Pero nada, ahí que estaba el muro rojillo plantado y ni resquicio encontraban los blaugrana. Y las pocas que encontraban, con pases geniales de Xavi a la espalda, carecían de definición. Cesc la tuvo, hasta en dos ocasiones, contra Andrés. El intento de vaselina fue a las manoplas del meta murciano. Y el mano a mano, aún no ha bajado del cielo.
Osasuna seguía aguantando, cada minuto que pasaba hacía aumentar las esperanzas. Y con los tres cambios realizados, entramos en esa recta final en la que el cuarto árbitro levanta el cartelón. Con miedo en el cuerpo, ya que no sería la última vez que perdemos en el descuento, o que el Barcelona gana en el mismo, fuimos desgranando los segundos de 180 para conseguir el milagro. Y sinceramente, no se sufrió. Porque este Osasuna tiene mejor pinta que el anterior, tiene más orden, tiene más idea, tiene más ilusión. Y gracias a ello se obró la gesta.
Puntazo, y son cuatro en dos partidos. Ahora a Sevilla, al Sánchez Pizjuán a tratar de sumar en partido de misa, aperitivo y tele. Todo lo que sea no perder, me vale. Es más, si empatamos y luego ganamos en casa, volviendo a la media inglesa que tanto le mola al amigo Dani Imízcoz, sería la bomba. Aunque ya que vamos crecidos... Por qué no sumar tres de golpe? El equipo puede y sería una manera bonita de dedicar el triunfo al gran Sisinio...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!