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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
El Forofillo : El blog de Fran Pérez

Mens sana, tres punticos pal saco

El Forofillo Fran Pérez
Mens sana, tres punticos pal saco
JESÚS CASO
Actualizada 31/03/2013 a las 17:28

Vale, sí, no me seáis puristas y me vengáis ahora que es "men sana in corpore sano", que yo también me he aficionado al TriviaDos y alguna pregunta me voy aprendiendo. Lo que pasa, ocurre, sucede y acontece es que Osasuna ha logrado tres puntazos increíbles gracias a la mente, al cerebelo, a la cabeza, a la masa gris o como queráis llamarlo. Y eso que, precisamente de cabeza, nos habíamos marcado en propia puerta. Pero bueno, bien está lo que, empezando mal, acaba como lo hizo en Pucela. Victoria y ya tenemos las reales, tres de 31. A por los 34, a ver si el amigo Aguirre se estira y nos echa una mano la siguiente jornada...

 

Kike Sola, capitán y bigoleador en Pucela. EFE

 

En esto del balompié siempre he tenido la idea de que los que practican el deporte al máximo nivel no lucen precisamente por sus neuronas. Vamos, que lo que viene siendo listos, mucho no lo son. Hay ejemplos clamorosos, como la timidez disfrazada de Messi que le hace parecer un poco justico de entendederas o la diferenciación entre dos deportes como el baloncesto y el basket del amigo Sergio Gramos. Claro, le da por pensar a uno que con tanto balonazo en la cabeza, la materia gris se queda tocada y no está para acudir a visitar al Jordi Hurtado en Saber y palmar. De ahí que cuando sale un pelotero que, encima de hacerlo bien con el cuero, le da por pensar, se nos queda la boca como el canuto de la o.

Y precisamente la inteligencia jugó un papel importante en la victoria rojilla en Pucela. Inteligencia de Mendilibar, que planteó de entrada un partido sin medias tintas ni bolis bic. Con Nino de media punta y Kike Sola de killer. A por los tres puntos, sin dudas, bien pertrechadicos atrás, con el gran Andrés de salvador y el doble pivote Silva-Lolo para tejer un juego que empieza a gustar al aficionado rojillo. Pero claro, del dicho al hecho va un trecho, y ese centro de Balenziaga desde la izquierda con falta de entendimiento entre Rubén Gucci y San Andrés torcía en demasía el punto de partida. Si es que cuando un jugador, central para más inri, va a darle de cabeza, no tiene que ir con miedo a despeinarse la gomina ni a que se le desajuste la camisola. Se mete el cabezón y se aleja el esférico bien lejos. Pero entre ponte bien, estate quieta, una cosa y la otra, tímido encogimiento de cuello, peinadita bien orientada, estatua de Andrés y caracol miricol. 1-0 y a verlas venir.

La primera parte el equipo estuvo bien, a pesar de tener que nadar contra corriente y andar al loro cantimploro con las peligrosas contras vallisoletanas. De hecho, una de Óscar en presumible fuera de juego dejó al centrocampista albivioleta en un mano a mano con Andrés, pero el de amarillo fue más listo y sacó el pie milagroso que evitaba el segundo de la mañana. Mientras, a unos cien metros en dirección opuesta, De las Cuevas (que no de Zugarramurdi) lo intentaba con disparos potentes pero desviados. Y poco a poco fuimos llegando al descanso, hasta que en una falta para los rojis, pasó el alma del otrora Míster Proper (que fue al principio, ahora me dicen que se llama don Limpio) y dejó a Nino sólo ante Dani, con todo a favor, con los 7,32 metros de ancho que hay de palo a palo. Ya andaba uno levantándose del sillón para gritar el empate a los cuatro vientos y a sus primos los huracanes cuando el almeriense tiró al muñeco. ¡Cáspita!¡Diantres!¡Pardiez!¡Jodé...!

Con la ocasión rumiándose todavía entre los molares y los premolares empezaba el segundo tiemp0, con dos permutas (una táctica de Oier por Damiá) y otra obligada por lesión de Arribas (dando entrada a Patxipu), que obligaba a Mendi a recomponer el equipo. Lolo se echaba para atrás, junto a Rubén, con Oier de lateral izquierdo (al canterano da igual dónde lo pongas, rinde siempre igual de bien), dejando la parcela ancha como dominios de Patxipu y el Miau Silva. Pues con esos cambios obligados-pensados llegó la revolución ilustrada, por aquello de la cabeza.

La primera piedra la puso Kike Sola. Con una internada por la izquierda de Mikel (De las Cuevas) coronada con un gran derechazo, las manos blandas de Dani no atajaron el cuero y el cascantino metió la pensante para despeinar ese flequillo al uso que luce y colarla a gol. Empate, y lo mejor de todo es que se le veía al equipo con confianza y fuerzas sobradas para darle la vuelta al marcador. Se le veía con la misma disposición que el día del Betis, por lo que era preciso hacer un ejercicio de calma, pausa e inteligencia para que el partido de Pucela no terminara como el del Villamarín. Y las neuronas rojillas funcionaron a la perfección.

Los de Djukic, que venían de una racha negativa de resultados, empezaron a ponerse nerviosos. Y el centro del campo rojillo, oliendo las dudas rivales, empezó a mover la pelotita con sentido, a doblar Oier y Bertrán por las alas, a manejar con regates de De las Cuevas y Armenteros, hasta que nos cobramos un córner por la izquierda. Allá que vuela el cuero, allá que mete Dani los puños, allá que cabecea a la olla otro de los nuestros y Kike, que como con el primero ya se había despeinado y le daba igual, peinó sutilmente el balón que entró bombeadito a la meta rival. 1-2, y allá que empezábamos a soñar con una victoria de oro.

Los locales no se vinieron abajo, dando fe de que se encuentran con los puntos que se encuentran por el ansia de jugar bien al fútbol. Aunque cuando las cosas no van bien del todo, suele reflejarse en el resultado y, a pesar de que Djukic lo intentó metiendo leña al mono, Osasuna siguió empeñado en hacer un partido de listos, inteligente, y supo manejar el tempo hasta el final. Tan listos que, a pesar de haber marcado todos los goles del partido con la testa, aún tuvieron tiempo para tornar la inteligencia en pillería. Y de eso de encargó Miguelito, que cazó un pase en horizontal de la zaga albivioleta, de esos que nunca hay que dar, para robarle la cartera al central y encaminar, casi desde el centro del campo y sin oposición, rumbo al cancerbero local. De las Cuevas se plantó ante Dani, echó su cuerpo hacia la izquierda y, con la derecha, con el interior, colocó el balón lejos del alcance del guardavallas. 1-3 y apoteósico partido rojillo.

De ahí al final tiempo de oración, tiempo de Domingo de Resurrección, tiempo de torrijas, como las de la Loli que estaban buenas hasta hartar. A navegar con la corriente a favor y tapando los huecos que trataba de encontrar el ataque vallisoletano pero que no halló. Un tiempo en el que no se sufrió, salvo un par de ocasiones contadas entre las que estuvo un lance protagonizado otra vez por Rubén y Andrés pero que el central, aprendida la lección del autogol, solventó como debe hacerlo. Alejando el peligro.

Ahora a confirmar la victoria de oro, a hacerla de platino contra el Espanyol del Vasco Aguirre. Viene al viejo Sadar el ilustre entrenador que tan buenas tardes nos dio y que ha sacado a los periquitos del pozo. Llega el Espanyol, curiosamente el equipo ante el cual Mendi salvó la cabeza en la primera vuelta con un triunfo por 1-3. Vienen los catalanes para poner a prueba la inteligencia rojillay esperemos que, tras la lección de sabiduría y de saber jugar con cabeza, no se lleven más que el recuerdo de haber jugado otro año más en Pamplona. Porque los puntos de casa van a ser los que al final nos van a salvar.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

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