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El Forofillo : El blog de Fran Pérez
El Forofillo : El blog de Fran Pérez

Pequeños grandes hombrecitos

El Forofillo Fran Pérez
Pequeños grandes hombrecitos
JESÚS CASO
Actualizada 02/07/2012 a las 11:50

Como suele corear Mauricio el dueño del Bar Reynolds, ¡Tri, tri,tri, tri... plete! Y con autoridad, superioridad, machacando, haciendo sangre, dándole en los morros a los italianos y ganándoles por primera vez en la historia del fútbol, que parece estar ligada a la de la humanidad, en una competición oficial. Sin amarrategis de turno, sin trucos, sin trampa ni cartón, ni enchufes, ni penaltis ni manitas de Michel Platini et adláteres. Limpios de polvo y paja y escribiendo con letras doradas un hito difícil de repetir. No hay dos sin tres?¡A por el repóker!

 

España, campeona de la Eurocopa 2012

 

Los amigos de Paquito, el chavalín aquél de bigotito que nació en el Ferrol (del caudillo posteriormente), sí hombre, que debía trabajar para Ferrovial porque sembró nuestro país de pantanos, solían corear el lema de ¡España una, grande y libre!Dejando connotaciones políticas a un lado, que nos podíamos pegar medio siglo, me quedo con el segundo adjetivo. Es el que mejor define a esta generación de locos bajitos enamorados del cuero. GRANDE. Porque son grandes y así lo han demostrado en la Eurocopa 2012 de Polonia y Ucrania. Nadie lo había conseguido, hasta que han llegado ellos...

Parafraseando a Jack el Destripador, vayamos por partes. Y la primera es la final en sí. Tras apear a CR7 en la penúltima ronda, que dicen las malas lenguas que casi no pilla el avión de vuelta porque está esperando en el Donbass Arena a tirar su penalti, la Roja se plantaba en la gran final teniendo enfrente al mismo rival con el que daba el pistoletazo de salida en la competición. Italia. Merecido finalista por otra parte, ya que los azzurri se han pegado una Euro de menos a más, callando bocas de amaños, jugando el fútbol que pretende Prandelli y enterrando el famoso catenaccio que tantos títulos había dado al país. Con Pirlo en plan juvenil y Buffón otro que tal baila. Y encima nos tocaba el único rival que nos había marcado. Y es a un partido. Y nos los pusieron de corbata y tal y cuál, Pascual con chocolate...

El caso es que me viene a la cabeza el Grupo B, conocido como el grupo de la muerte de la competición. Allí que estaban Holanda, Portugal, Alemania y Dinamarca. Y unas semifinales en las que había dos del B y dos del C (esto parece las clases de primero de BUP). Y los que jugaron la mitad no pertenecían al glorioso grupo, si no que éramos los del C. Alguien entiende algo? Por lo que se puede ver, no hay grupos de la muerte ni zarandajas varias. Para ganar el título es preciso ganar seis partidos, se ponga quien se ponga delante. Penaltis incluidos. Y eso España lo ha hecho de lujo.

Y llegaba la gran final. Domingo 1 de julio de 2012. Nunca se nos olvidará esa fecha. El país paralizado, hasta tal punto que incluso la prima de riesgo estaba buscando una plaza, fan zone, pantalla, bar, garito o chiringo en el que recostarse, birrita en mano, para animar a los que pagan su deuda. El país parado, no sólo por arte y gracia del Inem. Los de Telecirco quitando Abigaíl para poner desde primera hora de la tarde la previa de la previa de la previa, generosamente sazonada por millones de minutos de publicidad... Y volvemos. Todo preparado, las botas lustrosas, la camiseta impoluta, los dorsales legibles, el pitolari tostado y la ceremonia de cierre finiquitada. Hecho que sorprende, ya que parece que este tipo de actos de clausura deberían quedar para el final de la final, y no antes. O es que el partido está fuera del programa? En fin, cosas veredes...

Salen del túnel de vestuarios ambas selecciones. Caras de concentración. "Vamo, vamo, vamo" que grita Sergio Panenka Ramos. Piqué se parte la caja con Vicente Krusty Del Bosque, con algún "Saben aquel que diu..." que no se sabía. Los transalpinos con coro incluido y letra en el himno (siempre me ha dado envidia, lo admito). Nosotros con el "Franco, Franco, que tiene el culo blanco...". Goleada en la grada con más aficionados españoles que espaguettis. Y Proença que llena de aire sus pulmones y chifla para que arranque la final. Ya no hay vuelta atrás, es tiempo de valientes.

Los primeros compases, al estilo de los combates que tanto gustan al amigo Ibo, son un tanteo de a ver por dónde le da el aire al rival. "Llévala tú", "No, tú, que a mí me da la risa". Ahora la pierde uno, luego otro, y así en un intercambio de guantazos estériles, de los de marcar pero sin hacer daño. Hasta que a los bajitos se les hinchan sus bajos y empezaron a jugar a fútbol. Oigan, que no es ajedrez, vamos a darle velocidad a esto que tenemos 15 puntos y la DGT no ha puesto radares. Vaya si le dieron...

Los Xavi, Iniesta, Silva, Jordi Alba, Cesc, Xabi Alonso y compañía empezaron con el tiki-taka-toke que giraba y rompía cinturas azules por todas partes. Del Bosque devolvió la moneda de la presión a la salida del rival que tanto premio les dio a los italianos en la primera jornada. La zaga azzurri empezó a ponerse nerviosa y perder balones donde el manual aconseja no hacerlo. Y en uno de esos, el cuero besó la bota de Xavi Hernández y el cirujano metió un pase con estilete para la carrera de Cesc. Desborde de Fábregas, aguante y centro-melonazo que le sirve a Silva para poner la cabeza y marcar el primero. ¡De cabeza! Si el canario no es el más bajito de los que estaban sobre el verde, será porque había algún topo.

España entera gritaba con una sola palabra, GOL. GOL. GOOOOOOL. Chuchu suspiraba liberando la ansiedad acumulada por la tensión. Al igual que todos los demás. Porque no sé si os habéis dado cuenta de que a España sólo le habían metido un gol. Uno en seis partidos. Uno nada más. Con lo que marcar antes nos daba mucho de la copa. Por lo menos la base, medio cuerpo y una de las asas. Pero claro, casualidades de la vida, la única selección que nos marcó estaba enfrente, así que quedaba mucho por remar y apretar el cerete. Íbamos a sufrir, máxime con el precedente contra Portugal. O eso pensamos...

Italia se volcó sobre el área de Iker, que se jartó a espantar balones como si fueran moscas. Centro de un lado, centro del otro, y entre San Iker y Ramos-Piqué sacaban todas. Los chiquitines se dedicaban a montar contras y a achicar cueros en el centro del campo. Pausaban el juego y rompían la velocidad que querían imprimir los italianos. Para el minuto 35 había más de uno al que le faltaba el aire. Nervios?Tensión?Presión? A saber, pero Chiellini había dejado el tapete en el minuto 21 por lesión. Va a ser por el manguerazo...

Cuando parecía que no podían con el dorsal, el Adidas de turno le vino a Xavi por la izquierda, con entrega urgente de Jordi Alba. El lateral ya culé metió la cuarta (para mí que le quedaban quinta y hasta sexta) y empezó a cabalgar como potro desbocado. Xavi lo vio. Xavi midió. Xavi volvió a sacar el bisturí. ¡Zas! Balón que controla el jovencito debutante de manera prodigiosa y se la clava a Gianluigi en su salida. 2-0. ٌ-0!¡A Italia, que sólo había encajado dos goles en contra en toda la fase de clasificación!¡Chuchuuuu, que ahora sí que somos campeones!

El descanso hizo que templáramos los nervios con un par de cervecitas de las que anuncia el amigo del cuñao Toñín,de nombre Frank T. Pero conforme se acercaba la reanudación y se degranaban, por enésima vez, los comerciales de Telecirco, los nervios empujaban desde el interior para salir a flor de piel. "Qué empieza, que empieza. Corre, repásame las banderitas de la cara y vamos a zanjar el asunto, que esto pinta a triplete molón". Pues eso, que empezó el segundo tiempo.

Los chicos de Prandelli nunca van a arrojar la toalla, y lo dejaron claro. Buffon, Pirlo, Di Natale y alguno más estaban ante la posiblemente última oportunidad de lograr un título. De ahí que se moviera el banquillo para sacar al veterano delantero en sacrificio de Cassano. "Presión y a por ellos", dijeron los chicos de la pizza. "Venid, venid, que tenemos el capote y como aguantemos un cuarto de hora, sus vais a enterar", contestaban las huestes rojigualdas. Pensado, dicho y hecho. Nueva lección de fútbol de los rojos ante la impotencia azzurri que se estrellaba contra la zaga española una y otra vez. Y cuando no era la defensa, era el novio de Sarita. Inconmensurables toda la Eurocopa, como el resto de jugadores españoles.

Llegó el último cambio de Italia. Minuto 56. Motta entra en el campo. Cinco minutos después se rompe. Y ellos han hecho todos los cambios. Y vamos 2-0. Y ya no les queda gasolina. ¡Sí, sí, SII! Todo cuesta abajo. Esto está más chupado que la pipa de un indio. Y entonces, España, impregnada de ese espíritu caballeroso, empezó a tocar, a ir a por el tercero pero sin prisas, madurando el malacatón, dejando posar la carne sobre la sartén de un combinado rival que estaba como la pasta, al dente, a puntito, jugosa y para hincarle cuchillo y tenedor. Y el primer mordisco lo dio Torres, quién si no. Aprovechó el tercer golpe de bisturí de Xavi y se la coló a Gianluigi en su salida. Con rosquita, raso, al palo largo que dicen los que van de enterados, cuando ambos palos son del mismo tamaño. Pero ya entendéis. 3-0, y ahora sí, Chuchu, respira que somos campeones de Europa. Otra vez. Y del mundo. Y todo de carrerilla, seguido, sin descanso. Triplete para la historia.

Y como colofón, Mata mató la final con un tanto bañado de generosidad del Niño. A placer, "Toma, Manu, empújala que no has tenido apenas minutos". "Gracias, compi. Te debo una en el Chelsea". Y se bajó la persiana. Subió la alegría. La fiesta inundó las calles de España, llenando su endeudado asfalto de rojo y amarillo, de alegría y llanto. Somos historia viva, somos españoles, y podemos irnos de vacaciones a La Manga orgullosos porque ningún país del mundo ha hecho lo que hemos hecho nosotros. Ahí queda eso. Al dicho de escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo se añade otra cosa más que hacer en la vida. Conseguir un triplete con nuestra selección. Cuánta gente en el mundo puede decir eso? De más de 6.000 millones de personas sólo unos 50 millones podemos. Anda que como la liemos en Brasil, eso sí que puede ser la repera.

Sólo pido una cosa para el Mundial carioca de 2014. Por favor, por el amor de Dios, si de algo han servido las velas que ha puesto la Pili al Sagrado Corazón durante la Eurocopa de 2012, que alguien con la competencia deseada impida que Telecirco dé la siguiente fase final. Quitando a Petón, Maldini y cuatro más (la mayoría del Pús) hay que reconocer que son malos de solemnidad. Y no me refiero sólo a las retransmisiones, o a los comentarios (Telecinco. 12 meses. 12 causas. Junio: Morientes). Si no por el bombardeo de publicidad. He acabado hasta el mismo de tanto "Un minuto de publicidad y volvemos". Ya, un minuto. Si me sé de memoria los anuncios de Tiunday, Vomistar, Cruzcampillo y demás. Eso no es acoso? Sin mentar la realización, más empeñada en mostrarnos lo guapo que se prepara un futbolista cuando va a saltar al verde que lo que está ocurriendo en el propio campo. Y para más inri, la ceremonia de entrega de medallas a Italia se la calzaron por todo el morro. Qué pasa, es más interesante meter ahí los compromiosos con anunciantes que cuando Iker y Sara hablan? Si ella no le dejaba darle picos, que lo tenían hablado, inocentes.

En fin, que ahora toca esperar dos años a Brasil. Una cita en la que no estará el tío Javier, que nos ha dejado. Por lo menos se ha ido con la satisfacción del triplete, él que tanto amaba el fútbol. No te preocupes, tío, que aquí abajo vamos a cuidar de los tuyos y en tierras de Ronaldinho y compañía vas a estar presente. Bien lo sabes tú. Un abrazo allá donde estés y un beso muy fuerte al primo Nadal, a las gemelas, a Nere y a Leo y a la tía. Nos vemos pronto.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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