Descubriendo Polonia

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Fran Pérez

Publicado el 11/06/2012 a las 12:41

Polonia, como me dijo el amigo Melchor Ruíz, "un país por descubrir". Y es verdad. A un mes de que arrancara la Eurocopa 2012, las dudas sobre el país me asaltaban. De ahí que la siguiente historia que os voy a contar es el compendio de sentimientos y sensaciones que experimentó el menda lerendade su visita al país centroeuropeo, pieza clave en la historia y casi siempre moneda de cambio por ser puerta de entrada (o salida) de la antigua Rusia. Cómo surgió la posibilidad de ir a Polonia? De la manera más insospechada, como casi siempre ocurren las cosas buenas en esta vida...

 

La Roja mediática

 

A la redacción llegó una oferta de poder acudir al país para disputar un torneo de periodistas organizado en Ostroda por el Instituto Polaco de la Cultura, pidiendo voluntarios para cubrir el cupo de la Roja mediática. Como uno suele apuntarse hasta a un bombardeo, sea de piloto, víctima o proyectil, no lo dudé. Me lié el turbante a la cabeza y cuan legionario novio-de-la-muerte dí un paso al frente y me enrolé a filas. Miedo yo... ¡Quiá!

Un mes antes de la cita comenzamos con el pim-pam-pum de emilios entre los participantes, para ir preparando táctica, once, equipación y logística. Para coordinar las labores tomó el mando la sinigual IwonaZieliska - Ssiada, nuestro enlace en el Instituto y, a la postre, traductora, compañera, salvadora y, sobre todo, amiga. Y claro, como juntaletras que somos, iniciamos una relación vía Internet que no tiene desperdicio. Que si yo soy un zote y lo más redonde que he visto es una pastilla de chocolate, que si pedimos pantalonetas y medias a la RFEF para ir conjuntados (aún no ha debido de llegar el correo, porque no me han contestado...), que si fútbol 7, fútbol 11, fútbol sala... Botas de tacos de goma, de aluminio, qué compramos allí... Curiosidades que surgen cuando llega un viaje.

Total, que diría el amigo César, que llegó el gran día de iniciar el viaje. La cita, para resumir, era del jueves 10 de mayo al domingo 13 (sí, de mayo también, no vayáis a pensaros que vivimos como reyes). Desde el norte salimos la terna formada por el que suscribe, el gran Ibo y Josemi (que casi ni llega al tren). Semejando a Paco Martínez Soria, arribamos a Puerta de Atocha y, de ahí vía metro, nos plantamos en Barajas (no Rubén, el aeropuerto). En la fila de facturación es donde comenzamos a conocer al resto de la expedición. Qué queréis, no hubo llamada de Vicente ni reunión en Las Rozas. Los valientes hacemos las cosas "a pelo"...

En la interminable cola de facturación fuimos conociéndonos todos. Ahí coincidimos Paco Lloret, César Lucas Abreu, NikoZamiatowski, Melchor Ruíz, Alberto Gozalo y la propia Iwona, que con nosotros tres hacíamos un total de nueve. La dupla catalana formada por Josep Guijarro y Gonzalo de Martorell nos esperaba en Varsovia. Poco a poco fuimos conociéndonos, intercambiando impresiones ante lo que nos esperaba y rompiendo el hielo. Y el ambiente fue inigualable desde el principio...

Varsovia nos recibió con nubes y calor para lo que se preveía de un país situado en el centro de Europa. Poco puedo contaros de la gran capital, salvo que el estadio nacional de noche es muy bonito. Desde la capital nos plantamos en Ostroda en "media horita" de microbús que se me hizo un poco larga. Y eso que paramos a comprar provisiones. El caso es que con la oscuridad sobre nosotros arribamos a nuestro destino. Hicimos el chequeo y fuimos a cenar con el fin de preparar la estrategia del día siguiente.

Ostroda es una localidad del norte de Polonia con unos 35.000 habitantes. La curiosidad es este sitio es que optaba a ser sede en la que se alojara alguna de las selecciones participantes en la Euro2012, pero no salió finalmente elegida. Consecuencia? Unas instalaciones flipantes, alojamientos tipo villa y unos equipamientos que no serán utilizados por ningún combinado nacional. Bueno, por lo menos ninguno profesional. Ya que nosotros hicimos buen uso de las mismas y la conclusión fue más que óptima.

En Ostroda se respira calma por todas partes. Es un pueblecito con un lago y casas que no superan las tres alturas. Mucha edificación individual, reúne el encanto de las localidades que no han sido todavía corrompidas por la mano de las odiosas multinacionales. Sus habitantes son amables, como todos los polacos en general, y tienen siempre una sonrisa para regalarte cuando te cruzas con ellos.

La Copa de Ostroda se disputaba en dos días. Viernes y sábado. La competición reunía a selecciones de medios de comunicación de varios países europeos así como equipos de medios nacionales. La Roja? Bien, gracias. Digamos que menos mal que no vivimos de esto, porque salimos con la sensación de que lo importante es participar y divertirse. La final la disputaron Moldavia y Bulgaria y, para sorpresa propia, Moldavia se llevó el título final en la tanda de penaltis. Toda la información podéis consultarla enhttp://ostrodacup.pl. No os riáis mucho.

El viernes disputamos los partidos de grupo, en una maratoniana jornada que arrancó a las 10 de la mañana y echaba el cierre a las 18 horas. Obviando el nivel deportivo de la expedición española, la verdad es que destacó la organización, las instalaciones y todo en general. Un estadio de hierba natural con capacidad para 5.000 espectadores, instalaciones nuevas, patrocinadores por todas partes, comida sin límite... Vamos, el paraíso de todo deportista.

La organización nos llevó por la noche a cenar a un castillo de la localidad, el deOsterode's, ubicación en la que moró el mismo Napoleón durante 40 días en su campaña rusa. Cena, acto oficial, risas y un poco de jota para ver si los polacos se saben divertir. Efectivamente, saben.

El sábado, sin competición de por medio, nos dedicamos a hacer amistosos y viajar a Gdansk tras abandonar con mucha pena Ostroda. Otra "media horita" de viaje y arribamos a la ciudad en la que España disputaría la fase previa. En dos palabras: im-prezionante. Es una ciudad histórica situada al norte del país y con más de mil años de historia. Cuna de Lech Walesa y el movimiento Solidaridad, Gdansk reúne modernidad y tradición a partes iguales, con instalaciones ultramodernas como el estadio Arena Gdansk alzándose como un coloso en medio de una nube de ámbar.

La troupe de la Roja desembarcó en la bella Danzing y, con alguna maleta de menos, nos alojamos en un hotelito encantador en medio de la ciudad. De ahí, sin apenas tiempo, nos dirigimos al Grand Hotel Gdansk a cenar. El mismo lugar donde España se aloja tras sus partidos en la Eurocopa, con todo lujo de detalles. Recorrimos la ciudad, visitamos con nocturnidad y sin alevosía el estadio y a dormir, que al día siguiente volvíamos a la patria chica.

El domingo sí que pudimos ver el estadio Arena Gdansk de cerca, apreciar con la luz del día la luminosidad y la espectacularidad de sus más de 150 millones de euros de coste. De ahí, al aeropuerto de la localidad para, con escala en Varsovia, aterrizar en Barajas poniendo punto final al periplo polaco. Conclusiones? Muchas.

La primera de todas es que el Forofillo no está para competir a nivel internacional. Sin paños calientes. Donde no hay, no se puede sacar. Y eso de que quien tuvo, retuvo, será verdad. Pero en otros casos, porque lo que es en el mío... Buf! Eso sí, lo dimos todo en el verde y nos fuimos orgullosos. Además, jugábamos con la ventaja de saber que, aunque nosotros no hubiésemos triunfado, la absoluta juega mejor que nadie.

La segunda es que Polonia es un país con mucho potencial y al que la celebración de la Euro2012 puede impulsar y situar en el panorama europeo. Bien es cierto que los trabajos, a un mes de arrancar la competición, iban un pelín lentos sobre todo a nivel de infraestructuras. Las carreteras son uno de los hándicaps que, gracias a fondos europeos, van a mejorar y lo que les hubiese costado avanzar cinco años lo han hecho en uno. Servicios, infraestructuras, comunicaciones y el binomio tradición-modernidad son aspectos muy a tener en cuenta del país.

Otra de las conclusiones es que la gente polaca es muy hospitalaria. Amén de los establecimientos hosteleros, donde el empleado se fuerza casi a sonreír si es necesario, por la calle la gente es agradable y educada, los niños sonríen todo el tiemp0 y el trato es muy cercano. A todo ello colaboró de manera especial la sin par Iwona, todo sonrisas y educación, a pesar de algún que otro exabrupto lanzado hacia alguno de nosotros, pero siempre de buen rollo.

En resumen: Polonia es un destino más que aconsejable para cualquier turista que se precie. El viajero puede ir desde el big class de Visa Oro hasta de mochilero. Se va a encontrar un país en proceso de construcción y crecimiento, lo cual implica una gran oportunidad para las empresas extranjeras que quieran lanzarse a invertir. Polonia es, en resumen, una gran desconocida que merece la pena conocer. Por ello, si no gana España la Eurocopa 2012... ¡Qué gane Polonia!

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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