Política

Sánchez afronta una semana infernal con su mujer y Zapatero ante la justicia y las 'cloacas' ante el Senado

Moncloa intenta cauterizar la hemorragia por la corrupción separando "la agenda judicial" de la que implica "gobernar"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al GobiernoEFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno

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Agencia Colpisa

Publicado el 15/06/2026 a las 05:00

Las semanas de vía crucis para Pedro Sánchez, su Gobierno y el PSOE perdieron el relumbrón de lo excepcional desde el mismo momento en que echó a andar el tercer mandato presidencial, en noviembre de 2023. Casi sin tiempo para reasentarse a una coyuntura marcada por los pactos de investidura sin precedentes con el conjunto de los soberanismo catalán y vasco, el Ejecutivo supo pronto del camino de espinas que le aguardaba con Junts y del rosario de causas judiciales -las inaugurales, el 'caso Koldo' y el tráfico de influencia atribuido a Begoña Gómez- que iban a ir acumulándose hasta situar la legislatura con pie y medio en el precipicio. En este lapso y de crisis en crisis, Sánchez y los suyos no han dejado de jactarse de que, pese a todo, la nave sigue amarrada al poder de La Moncloa porque el apoyo cada vez más deshilachado de sus socios no termina de romperse para empujar a un adelanto electoral que pueda hacer triunfar al PP de la mano de Vox.

Hace un año, los socialistas ya zozobraron con la imputación de su secretario de Organización, Santos Cerdán, por el presunto amaño de adjudicaciones de obra pública. Pero llegaron vivos al verano y hubo no pocos que dieron la corrupción por encapsulada, por casi amortizada, con el nuevo curso político. Doce meses después, no solo la situación procesal de Cerdán -y con él, el horizonte político para el Gobierno y el PSOE- han ido a peor, con el estallido de las supuestas 'cloacas' arraigadas en Ferraz para intentar desbaratar los sumarios que conciernen a Sánchez por la vía de desprestigiar a la Guardia Civil, la Policía y miembros de la Judicatura y la Fiscalía. El desánimo -y los problemas- se ha agravado exponencialmente porque el valor de Cerdán para los socialistas, con ser notable, no es comparable al brillo que convertía casi en inexpugnable la figura de Zapatero. Este miércoles está fijada la primera jornada de las dos previstas por el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama para que el expresidente declare por el rescate bajo sospecha de Plus Ultra y las joyas que han inoculado un venenoso desconcierto entre cargos y militantes.

El insólito 'paseíllo' en democracia, como imputado en un procedimiento penal, de quien dirigió el país hace por sí mismo que esta semana sea incluso más infernal que las que ya lleva encadenando Sánchez a lo largo de este cuatrienio El problema añadido es que el calendario -ese que, según dejó caer el sábado la portavoz de la ejecutiva federal, Montse Mínguez, parece diseñado por la justicia para que "el Gobierno caiga antes de verano"- coadyuva a la asfixia ambiental antes y después de la declaración de Zapatero. Un contexto crítico ante el que Moncloa dice posicionarse con "mucha tranquilidad" porque "la agenda judicial es una y la del Gobierno es gobernar", con la vista puesta en el Consejo Europeo de este jueves.

JEFAS DE GUARDIA CIVIL Y FISCALÍA

Pero antes, el martes, Begoña Gómez está citada por el juez Juan Carlos Peinado a la audiencia preliminar a partir de la cual decidirá si la envía al banquillo ante un jurado popular, El instructor añadió a su comunicación la amenaza de que llevará por la fuerza a su juzgado a la esposa del presidente si ésta opta por plantarle. Y el martes y el viernes, las consecuencias de la operación contra presuntas 'cloacas' de Ferraz pasarán examen en el Senado, transformado por el PP en su fortín contra la corrupción que zahiere a sus rivales. Primero desfilará la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, por sus tres reuniones, destapadas por la UCO, con Leire Díez.

Y el viernes la interrogada será la nueva fiscal general del Estado, Teresa Peramato. La oposición quiere saber de ella su grado de conocimiento y su posicionamiento sobre las citas que mantuvo la 'fontanera', en la sede oficial del Ministerio Público, con dos estrechos colaboradores de su predecesor en el cargo, el inhabilitado por el Supremo Álvaro García Ortiz.

Mientras, el PP quiso trasladar una imagen diametralmente opuesta a las cuitas que afectan a sus adversarios. En medio del "derrumbe del sanchismo", como lo definen los suyos, Alberto Núñez Feijóo se permitió este domingo colgar en sus redes sociales una foto jugando con su hijo al fútbol, desear suerte a España en el Mundial y bromear sobre sí mismo con la fraser "No juego en la selección porque no quiero", un remedo de aquello de que si no gobierna, es porque no quiso ceder ante Carles Puigdemont con que la izquierda suele atacarle.

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