Transporte
La alta velocidad sufre su mayor desplome desde la pandemia tras la tragedia de Adamuz
Pierde un 32% de viajeros, y arrastra a todo el sector ferroviario con una caída del 15% en febrero


Publicado el 11/04/2026 a las 05:00
El accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) y, como consecuencia, los retrasos por las restricciones de velocidad y otras incidencias operativas durante enero y febrero han mermado la confianza de los viajeros. El número de pasajeros que usaron los servicios de Renfe, Iryo y Ouigo se desplomó en febrero un 32% en febrero con 2,16 millones, la mayor caída de demanda desde la pandemia. Según los datos que difundió este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE), todo el sector retrocede en número de usuarios pero la caída en este segmento contrasta con el crecimiento exponencial de los últimos años.
En paralelo a este descenso que viene explicado por la suspensión de la línea entre Madrid y Sevilla por el siniestro del 18 de enero, también cede más de un 18% el número de viajeros de Larga Distancia. En Media Distancia, la caída es de un 29,3%, hasta 2,66 millones de pasajeros. Los servicios de Cercanías también retroceden un 13,8% en febrero, hasta los 43,65 millones y recogen los efectos que tuvo sobre la operativa otro accidente, el de Gelida (Barcelona) en la red de Rodalies de Cataluña, el 20 de enero. En el lado contrario, las cifras del INE constatan un aumento de los viajes del 15% en los servicios de autobús de Larga Distancia, hasta los 1,8 millones de viajeros. En concreto, las mayores subidas en este medio de transporten se producen en Extremadura (8,9%), País Vasco (7,9%) y Castilla y León (7,5%).
Los servicios de Cercanías como de Media Distancia por carretera también registran cifras positivas con un crecimiento del 5,3% y del 3,6%, respectivamente. Y destaca con un aumento del 6% el servicio de alquiler de autocares para turismo y eventos. En paralelo, el transporte aéreo dentro de España también retrocede un 1,8% respecto al mismo periodo de 2025 con un total de 3,27 millones de pasajeros. El transporte entre la Península y las islas se redujo un 4,9% y los vuelos dentro de la Península Ibérica perdieron apenas un 0,1% mientras los interinsulares aumentaron un 4,1%.