Economía

El Banco de España sitúa el crecimiento de la economía en el 2,3% por la guerra en Irán y eleva la inflación al 3%

Las medidas del Gobierno amortiguan parte del impacto, pero el Banco de España alerta de riesgos al alza en los precios y a la baja en el PIB

Sede central del Banco de España
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Sede central del Banco de EspañaWikimedia Commons / Luis García, CC BY-SA
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Agencia Colpisa

Publicado el 28/03/2026 a las 05:00

La guerra en Irán ya pasa factura a la economía española. El Banco de España estima que el conflicto restará cuatro décimas al crecimiento del PIB y elevará medio punto la inflación, en un contexto marcado por el encarecimiento de la energía. Con ello, sitúa sus previsiones en un avance del 2,3% y una inflación media del 3% en 2026.

Tras el estallido del conflicto a finales de febrero, el organismo presidido por José Luis Escrivá sitúa el origen del shock en el deterioro del entorno internacional. Los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán han desencadenado una perturbación energética marcada por el cierre de facto del estrecho de Ormuz -por donde transita cerca del 20% del crudo y del gas natural licuado mundial- y un fuerte encarecimiento de las materias primas. En pocas semanas, el petróleo se ha encarecido alrededor de un 30% y el gas natural un 60%, lo que actúa como un impuesto sobre la economía global y añade incertidumbre financiera y comercial. A ello se suman las tensiones comerciales y el endurecimiento de las condiciones financieras, con el BCE manteniendo los tipos en el 2%.

Detrás de estas cifras hay una combinación de factores contrapuestos. Antes del estallido del conflicto, el Banco de España había elevado su previsión de crecimiento hasta el 2,4%. El shock derivado de la guerra restaría en torno a cuatro décimas al PIB, hasta el entorno del 2%. Sin embargo, las medidas aprobadas por el Gobierno compensan buena parte de ese impacto y añaden cerca de tres décimas, lo que explica que la previsión final se sitúe en el 2,3%. Sin el conflicto, el crecimiento se habría mantenido en el 2,4%.

En el caso de la inflación, el ajuste es más intenso. La previsión partía del 2,1% en diciembre y había subido al 2,7% por la evolución reciente de los precios. El encarecimiento energético añade unas ocho décimas adicionales -por el impacto directo en la energía, los alimentos y los costes empresariales-, mientras que las rebajas fiscales restan alrededor de medio punto. El resultado es una inflación media del 3% en 2026, con tasas próximas al 3,3% a final de año.

Horas antes de lanzar estas previsiones, el INE dio a conocer la cifra del IPC adelantado correspondiente a marzo que a falta de los últimos ajustes se sitúa en el 3,3%. "En línea con nuestros cálculos", señala el Banco de España, aunque no da datos mensuales, sino la cifra a cierre del ejercicio.

FORTALEZA DEL MERCADO LABORAL

El mercado laboral seguirá mostrando fortaleza, aunque con menor dinamismo. El empleo crecerá un 2,2% en 2026 y un 1,3% en 2027, tras el 2,7% de 2025, lo que permitirá que la tasa de paro baje del 10% hasta el 9,9% en 2026. Aunque la afiliación se desacelera, los datos más recientes aún no reflejan un impacto negativo del conflicto.

El impacto del shock se ve parcialmente amortiguado por el paquete de medidas aprobado por el Gobierno, valorado en unos 5.000 millones de euros. Estas medidas contienen la inflación en el corto plazo, pero su retirada generará un efecto rebote en 2027 y mantendrá el déficit en torno al 2,3% del PIB. El Banco de España valora positivamente su rapidez y carácter temporal, aunque critica su escasa focalización al no dirigirse específicamente a los hogares más vulnerables.

El organismo advierte, no obstante, de una incertidumbre elevada. En un escenario adverso, el crecimiento se moderaría hasta el 2,2% en 2026 y la inflación repuntaría al 3,9%. En un escenario severo, el PIB crecería solo un 1,9% este año y un 1,1% en 2027, mientras que la inflación se dispararía hasta el 5,9%. Estas previsiones se elaboraron con información disponible hasta el 11 de marzo y la evolución reciente de los mercados apunta a un escenario más próximo al adverso.

A estos riesgos se suman factores internos como el encarecimiento de la vivienda -que subió un 9,7% en 2025-, la moderación salarial y las tensiones en el mercado laboral.

EN LÍNEA CON LA OCDE

En línea con este diagnóstico, otros organismos internacionales apuntan a un escenario similar, aunque con matices. La OCDE sitúa la inflación en España en el entorno del 3% en 2026 -en línea con el Banco de España-, pero prevé un crecimiento ligeramente menor, del 2,1%, lo que refleja una visión algo más prudente sobre el impacto del conflicto. El organismo confía, no obstante, en que el shock energético sea transitorio y que la economía española mantenga su dinamismo apoyada en el empleo y el turismo.

En el ámbito europeo, las estimaciones apuntan a un deterioro adicional del escenario macroeconómico. La Comisión Europea maneja distintos escenarios que reflejan el impacto de la crisis energética derivada del conflicto con Irán. En el caso central, el crecimiento del PIB de la UE podría recortarse en torno a cuatro décimas tanto en 2026 como en 2027, mientras que en un escenario adverso la pérdida alcanzaría hasta seis décimas, situando el avance económico en niveles próximos al 1%. Este ajuste vendría acompañado, además, de un repunte adicional de la inflación, en un contexto marcado por el encarecimiento sostenido del petróleo y el gas.

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