Política
Feijóo coge esta vez las riendas de la negociación de los gobiernos con Vox
La dirección nacional del PP tutelará el diálogo en Extremadura y Aragón tras acordar con los de Abascal comenzar desde cero para evitar las urnas


Publicado el 24/02/2026 a las 05:00
Giro de guion en las negociaciones entre PP y Vox en Extremadura y Aragón. Ambas formaciones han acordado comenzar de cero y resetear el diálogo para avanzar en las investiduras de María Guardiola y Jorge Azcón y enterrar el fantasma de la repetición electoral. Un "nuevo marco negociador" en el que se implicará la dirección nacional de Alberto Núñez Feijóo, que coge las riendas después de que la relación entre su dirigente extremeña y la cúpula voxista entrase en un punto de no retorno llegando incluso a desafiar Santiago Abascal con pedir su cabeza. "En un contexto de repetición electoral, no podemos quedarnos de brazos cruzados", justifican desde Génova para sentarse a partir de ahora en las dos mesas de negociación autonómica, integrada por los líderes regionales de los dos partidos y por una representante de Bambú.
Desde que asumió la presidencia del PP en abril de 2022, Feijóo había dejado las manos libres a sus dirigentes autonómicos para llevar las riendas de las negociaciones en cada comunidad. Pero ahora el político gallego da un golpe de timón "para facilitar" los acuerdos y para "velar por la coherencia" de los mismos, según arguyó la vicesecretaria de Regeneración Institucional, Cuca Gamarra tras el comité de dirección de los lunes. "Es más bien una labor de acompañamiento", rebajan fuentes del partido conservador, aunque desde la cúpula del PP ya se avanzaba la semana pasada que se estaba tutelando el diálogo en Extremadura por su enquistamiento. Las tensiones habían escalado tanto que incluso Feijóo dio un toque de atención público a Guardiola para que mantuviese la calma y no entrase a los continuos envites de los de Abascal. "Más negociar y menos hablar", fue el mensaje que se le trasladó desde Madrid y que sentó a cuerno quemado a la dirigente extremeña y a su círculo.
Cogiendo el timón, el líder del PP persigue ahora una especie de "marco nacional" en la interlocución para que no haya asimetrías en las peticiones de Vox ni pesen criterios personales, como la conocida animadversión de Abascal con la presidenta extremeña. "Debemos garantizar que los acuerdos sean todos iguales entre sí. Los criterios no pueden cambiar en función de las comunidades", apuntó Gamarra, que insistió en que, el pacto tiene que ser "proporcional y coherente" a los resultados obtenidos por cada partido en las urnas. En el mismo saco se mete a Aragón donde las negociaciones caban de empezar pero avanzan sin mensajes cruzados ni tensiones. Aunque el PP no ha querido desvelar por ahora quién será el interlocutor que estará presente en sendas mesas de negociación, todo apunta a que recaerá en el secretario general, Miguel Tellado, hombre de máxima confianza de Feijóo y que mantiene una relación fluida con Vox. En Génova reconocen que ya ha habido contactos entre ambas cúpulas pero, de momento, no hay cerrada una primera cita. El objetivo, insisten las fuentes consultadas, es "entendernos" y "buscar un marco que se puede aplicar a todos los territorios por igual" ligando con ello el fururo de una comunidad a otra. "No se entendería -avisan- que hubiese un acuerdo en un sitio y en otro no".
UNA NEGOCIACIÓN EN DOS FASES
En el partido de Abascal marcan un escenario en dos tiempos. En una primera etapa, buscarán un acuerdo "detallado y concreto", un plan de Gobierno con "medidas concretas" en el que aceptan "rebajar los máximos" pero admiten que habrá "cesiones" por ambas partes. Una vez acordado el "qué", insisten en la cúpula de Vox, negociarían sobre el "quién". "Hasta que no haya un acuerdo sobre el programa no vamos a hablar ni de puestos ni de responsabilidades", avanzó ayer el secretario general del partido, Ignacio Garriga. Las conversaciones en ambas comunidades deberían resolverse antes del 3 de mayo para evitar una nueva convocatoria electoral. En la cúpula del PP insisten en que les gustaría acabar con la "inestabilidad" cuantos antes aunque reconocen que primará la búsqueda de un "buen acuerdo" a uno que sea rápido. En Bambú, por su parte, insisten en "tender la mano" para impulsar "un cambio real".