Tribunales
Error médico: indemnizan con 250.000 euros a una mujer que operaron de un cáncer que no tenía
La paciente sufrió la mutilación de parte de un muslo, lo que la dejó múltiples secuelas, y fue sometida a radio y quimioterapia


Publicado el 14/05/2025 a las 07:40
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha condenado al Servicio Andaluz de Salud (SAS) a indemnizar con 250.000 euros a una mujer a la que operaron y trataron de un cáncer en un hospital de Sevilla cuando los estudios médicos posteriores demostraron que nunca había tenido esta patología maligna, pues certificaron que el tumor que presentaba en una de sus piernas, y que terminó mutilada, fue siempre benigno.
La Sala de lo Contencioso, atendiendo en parte el recurso presentado en nombre de la víctima por la letrada María Jesús Villalpando, perteneciente a El Defensor del Paciente, ha revocado la sentencia del Juzgado de lo Contencioso cinco de Sevilla, que en 2021 absolvió de mala praxis a la sanidad pública andaluza. El tribunal superior, muy al contrario, considera probado que la mujer sufrió “un daño desproporcionado” como resultado de la cirugía y el tratamiento derivados de un diagnóstico erróneo de sarcoma maligno. El fallo contra el SAS es ya sentencia firme.
Los hechos se iniciaron el 7 de agosto de 2017, cuando la paciente, entonces de 39 años, acudió al Hospital Universitario Virgen del Rocío por presentar una hinchazón en el muslo izquierdo. Entre el 18 de agosto y el 22 de septiembre a la paciente se le realizan varias pruebas diagnósticas para tratar de determinar si la tumoración detectada en la pierna era o no maligna. Pese a que ninguna de las dos biopsias ni el estudio biológico molecular practicados arrojaron resultados concluyentes sobre la presencia de cáncer, los facultativos del hospital decidieron abordar la lesión como si se tratara de un tumor maligno, cuando en realidad, según se pudo comprobar más tarde, era justo lo contrario.
MUTILACIÓN DEL MUSLO
Como resultado del diagnóstico que se demostró erróneo, fue sometida el 12 de diciembre de 2017 a una intervención quirúrgica mutilante, que supuso la extracción del músculo cuadricep, cirugía radical que no habría tenido semejantes proporciones si se hubiese planteado para un tumor benigno. La operación le provocó secuelas físicas permanentes, como cojera, dolor y daños estéticos, además de un daño moral y un trastorno depresivo.
La paciente, además de a la mutilación, fue sometida a un tratamiento de quimioterapia y radioterapia experimental que formaba parte de un ensayo clínico sin que para su aceptación mediara una información clara y completa sobre las dudas diagnósticas existentes en su caso.
La biopsia de la porción de la pierna cortada en la cirugía confirmó que nunca existió cáncer alguno. Según recoge la sentencia, la paciente nunca fue informada de las dudas clínicas previas al tratamiento ni de la falta de evidencia concluyente sobre la malignidad del tumor que le fue notificada.