Política

Puigdemont tira de victimismo: "Todo el mundo" quiere "joder a Junts"

El expresident avisa al Gobierno con la reducción de la jornada laboral y advierte de que su regreso podría tardar "mucho"

Carles Puigdemont, este lunes, reunido en Bruselas con la Ejecutiva Nacional de Junts
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Carles Puigdemont, reunido en una imagen de archivo en Bruselas con la Ejecutiva Nacional de Junts
Carles Puigdemont, este lunes, reunido en Bruselas con la Ejecutiva Nacional de Junts

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Agencia Colpisa

Publicado el 12/05/2025 a las 20:03

El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, denunció este lunes una "convergencia" entre la derecha y la izquierda, tanto en Cataluña como en toda España, contra Junts. "Todo el mundo nos tiene muchas ganas, en Madrid y en Cataluña", aseguró desde Waterloo, donde reunió a su grupo parlamentario en la Cámara catalana para hacer balance del primer año desde las últimas elecciones ganadas por Salvador Illa.

Hizo un discurso muy duro contra el presidente de la Generalitat ("Cataluña está en emergencia nacional", dijo) y eludió la autocrítica, pues habló de resultado electoral "afectado" por la "interferencia" de la "represión". "España no es una de democracia plena cuando los tribunales intervienen para decidir quién puede hacer política", se escudó.

Junts quedó en segunda posición en las elecciones catalanas de hace doce meses. La situación es complicada para la formación nacionalista, que ha visto muy reducido su poder en Cataluña. Su influencia en el Gobierno central, en cambio, es mayor que nunca. No pasa un buen momento Junts y siente la amenaza electoral de Aliança Catalana, que podría arrebatarle diez escaños en el Parlament. Puigdemont trató de arengar a los suyos con un discurso victimista, afirmando que a la derecha y a la izquierda, los "populistas" de la "motosierra", hacen "pinza" contra los postconvergentes, ya sea cuando abogan por una delegación de competencias de inmigración para Cataluña, cuando defienden que se derogue el impuesto contra las eléctricas o ahora negándose a firmar el pacto en defensa del catalán junto a PSC, ERC y los comunes. Además de con PP y Vox, los junteros se han enganchado estos últimos meses con Sumar, Podemos, Esquerra y con el líder de CC OO, Unai Sordo, por ejemplo.

 "El objetivo es jodernos", dijo ante su grupo parlamentario y la plana mayor de su partido. Intentó levantar la moral de la tropa juntera y de paso previno ante alguna eventual mala noticia, como su regreso, amnistiado, que puede hacerse esperar un tiempo. "Tal vez mucho", deslizó. Puigdemont lanzó un aviso al Gobierno y reiteró el rechazo de su partido a la reducción de la jornada laboral aprobada por el Ejecutivo.

 "Así no", advirtió. También reprochó al Ejecutivo que haya aprobado la medida de rebajar la jornada laboral de 40 horas semanales a 37,5 sin consenso, ignorando la negociación colectiva e imponiéndosela a las pymes y a los autónomos. A su juicio, la propuesta tal y como la llevó el Gobierno al Consejo de Ministros implicará más costos para las empresas pero "cero beneficios" para los trabajadores que no ganarán en "poder adquisitivos". La clave está en los "salarios dignos", señaló. Puigdemont reivindicó además un salario mínimo catalán, adecuado al coste de la vida en Cataluña, y también unas pensiones ajustadas a ese coste de la vida en la comunidad catalana.

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