Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Política

La espinosa cohabitación de Díaz e Iglesias

Unidas Podemos encara la campaña de Castilla y León con la plataforma de la vicepresidenta aún en estado embrionario y bajo la tutela externa de su exlíder

Ampliar El ex vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, interviene en un coloquio junto a los candidatos de Unidas Podemos por Valladolid
El ex vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, interviene en un coloquio junto a los candidatos de Unidas Podemos por ValladolidEuropa Press
  • Colpisa
Publicado el 23/01/2022 a las 06:00
Cuando Pablo Iglesias renunció a todos sus cargos en Podemos el pasado 4 de mayo para decir adiós a la política tras el fracaso electoral en la Comunidad de Madrid, pensó que había dejado su sucesión atada con Yolanda Díaz. Sin embargo, el tiempo y la autonomía con la que se maneja la vicepresidenta segunda -que no debe responder ante ningún partido de la coalición morada al no formar parte de sus estructuras- han modificado los planes. Iglesias pretendía que la ministra de Trabajo tomara las riendas de Unidas Podemos aprovechando el tirón de su carisma para llevar a la formación en volandas hasta las generales de 2023. Ahora, sin embargo, trata de tutelar desde fuera la integración de su partido en un proyecto político aún embrionario.
A ello se le suma otro obstáculo. El movimiento del presidente de Castilla y León, b de adelantar las elecciones en su comunidad al 13 de febrero desactivó de paso el debut de la plataforma política transversal que prepara Díaz. Podemos, por tanto, se enfrentará a los comicios únicamente de la mano de Izquierda Unida y con las encuestas otorgándoles entre dos y tres procuradores, según el barómetro de GAD3 publicado en El Norte de Castilla esta semana. En ese contexto, con la ministra de Trabajo aislada tras su positivo en covid-19 el martes y volcada en la intrincada convalidación de la reforma laboral, Iglesias irrumpió ayer en la precampaña para poner negro sobre blanco el importante activo que sigue siendo para una formación que se juega su viabilidad política en las futuras convocatorias electorales. El exsecretario general de Podemos aprovechó un acto junto al candidato Pablo Fernández para redoblar sus críticas al PSOE por el posicionamiento respecto a Ucrania, la última fricción en el Gobierno de coalición tras la polémica del ministro Garzón y las macrogranjas. Por esto último también recriminó al presidente del Gobierno "haberse eco de tal "bulo". No obstante, y lejos de hundir a la formación morada, sostuvo Iglesias, dicha campaña de manipulación ha acabado por reforzar su discurso de cara a este 13-F. La de ayer, además, no será su última aparición, en contraste con la tímida presencia de la vicepresidenta, que ha limitado su asistencia a la carrera electoral castellanoleonesa a un solo mitin y que no será en el acto final, en el que sí estarán otros ministros como Alberto Garzón, Irene Montero o la también secretaria general, Ione Belarra.
El exlíder de la formación morada lleva meses empeñado en señalar a Díaz como candidata y "próxima presidenta del Gobierno", una presión añadida que la ministra de Trabajo rechaza por ahora. También están siendo notorios los intentos de Iglesias por seguir tutelando desde fuera el proceso de reunificación de la izquierda que va aparejado a los planes de la nueva plataforma política de Díaz. El exvicepresidente presiona en cada aparición pública de su antiguo partido y no está dispuesto a renunciar a la posición hegemónica de los morados en la nueva entente. "Tanto Podemos como IU van a ser fuertes en el futuro frente amplio", defendió en octubre. Jerarquías partidistas El proyecto de Díaz, como ella misma explicó en una entrevista con este periódico, pasa en cambio por "escuchar a la gente" y apostar por el diálogo con distintos colectivos profesionales para conformar ese "frente amplio" que supere los actuales límites electorales de Unidas Podemos y se libere de las jerarquías partidistas. Ese tránsito le obliga caminar en sentido contrario a la tradicional fragmentación de la izquierda para atraer a personas de procedencias diversas y distintas sensibilidades que tengan cabida en un proyecto "más colectivo que personal". Algo que choca con el interés de Iglesias.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE