Desaparición

Un buque con sonar y robot busca a Anna y Olivia en Tenerife

El robot submarino no tripulado Liropus es capaz de maniobrar hasta a 2.000 metros de profundidad

Un buque oceanográfico comienza a revisar las profundidades en busca de pistas de las niñas desaparecidas
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Un buque oceanográfico comienza a revisar las profundidades en busca de pistas de las niñas desaparecidas
Un buque oceanográfico comienza a revisar las profundidades en busca de pistas de las niñas desaparecidas

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EFE. Santa Cruz de Tenerife

Publicado el 31/05/2021 a las 09:39

El buque oceanográfico dotado con un sonar de barrido lateral y con un robot submarino ha comenzado a trabajar para sumarse a la búsqueda de Anna y Olivia, las niñas de 1 y 6 años desaparecidas, igual que su padre, el 27 de abril en Tenerife.

El personal del barco mantuvo una reunión con los investigadores para coordinar las labores de búsqueda y a las 15.00 horas de este domingo el barco salió de puerto para comenzar con el rastreo.

El buque del Instituto Español de Oceanografía (IEO) Ángeles Alvariño, atracado desde este sábado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, partió de Galicia y se dirigió hacia el puerto de Cádiz, desde el que salió en la noche del pasado viernes.

A bordo de esta embarcación viaja el robot submarino no tripulado Liropus, capaz de maniobrar hasta 2.000 metros de profundidad, y que fue empleado para la observación del volcán submarino Tagoro, frente a La Restinga (El Hierro).

Con esta tecnología la Guardia Civil rastreará el fondo submarino en un área delimitada por el geoposicionamiento del móvil de Tomás Antonio G.C., de 37 años, obtenido a través de un duplicado de su tarjeta, en la madrugada del 28 de abril, horas después de que se le perdiera el rastro.

Las cámaras de la Marina de Tenerife y un vigilante lo vieron salir por segunda vez a la mar con su lancha a las 00.30 horas.

Antes, había entrado al puerto solo con su coche, desde el que llevó a su embarcación varias maletas y bolsas, y realizó una primera incursión al mar.

Cuando regresaba a puerto, la Guardia Civil lo interceptó y lo propuso para sanción por saltarse el toque de queda.

En la embarcación los agentes no encontraron nada sospechoso.

A esas horas, la madre de las niñas aún no había denunciado la desaparición de sus hijas.

Horas más tarde, la lancha fue hallada vacía y a la deriva frente al Puertito de Güímar, y, al cabo, los equipos de emergencia localizaron flotando en el agua una silla de retención infantil que usaba Anna.

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