Navidad
Un tercio de las autonomías, con Madrid a la cabeza, rechaza encerrarse
El endurecimiento de restricciones en Navidad divide a las comunidades


Actualizado el 18/12/2020 a las 06:00
El 26 de noviembre el ministro de Sanidad aseguró tajante ante en el Congreso que "no habría 17 navidades diferentes". Sin embargo, la promesa de Salvador Illa lleva camino de no cumplirse. La autorización el miércoles del Gobierno para que las comunidades endurezcan las medidas para las fiestas que ya se habían pactado desembocó el día después en un verdadero guirigay con las 19 administraciones territoriales anunciando por su cuenta nuevas medidas, negando cambios, aplazando anuncios o, simplemente, aguardando a que la situación se aclare antes de mover ficha y decidir si encierran a sus habitantes o vetan los grandes encuentros de familiares.
La luz verde a las administraciones autonómicas para endurecer medidas con el fin de tratar de frenar el repunte desató las dudas en todo el país a una semana de la Nochebuena y dividió a España en tres partes. Por un lado, las comunidades que ya han rechazado de una manera más o menos rotunda recoger el ofrecimiento de Sanidad, con Madrid a la cabeza, y que insisten en que no se van a cerrar. Otro grupo lo componen las autonomías que ya han reconocido que estudian seriamente endurecer las restricciones. Y hay un tercer conjunto de Ejecutivos regionales que, a pesar de que el tiempo apremia, se inclina por no precipitarse con unas medidas que podrían tener que volver a endurecerse si la pandemia todavía empeora más.
La única comunidad que hasta el momento ha sido categórica es Madrid. Isabel Díaz Ayuso fue la primera en rechazar este jueves de forma tajante el ofrecimiento de Sanidad. No habrá perimetración en Madrid ni cierre de hostelería o comercio pase lo que pase y a pesar de que el crecimiento de la incidencia ha hecho que la comunidad sea ya la segunda región con más incidencia. Un nuevo cerrojazo, según Ayuso, "arruinaría" todavía más a la región y, particularmente, a la hostelería.
Madrid fue la más tajante pero no la única autonomía que no ha recogido el guante ofrecido por el Gobierno central para endurecer las medidas. Al menos otras cinco regiones ya han anunciado, aunque con menos contundencia que, por el momento, rechazan más endurecimiento.
Cantabria, con muchas más cautelas que Madrid, también hizo público ayer que mantiene el cierre perimetral durante las navidades, aunque permitirá la entrada entre el 23 de diciembre y el 6 de enero a los que tengan residencia o familia en la región.
En Andalucía, la Junta dejó claro que mantiene inalterados sus planes de desescalada. Lo mismo ocurre en Extremadura, que mantiene su intención de dejar viajar y reuniones de hasta diez siempre y cuando la incidencia no pase de 250 casos. El Gobierno de Asturias, por ahora, no se plantea cambios si la situación no va a mucho peor. Murcia también está en el bloque de autonomías que no se encierran por el momento. Castilla y León se limitó a hacer un listado de nuevas directrices, pero se negó a ir más allá este jueves.
En el otro extremo están las autonomías, muchas del grupo que están viendo crecer la incidencia en los últimos días, y que ya han admitido de una u otra forma que están dispuestas a endurecer el plan primigenio de Navidad. No obstante, por ahora, solo una autonomía, Canarias, se ha atrevido a mover ficha. El Ejecutivo insular ordenó el miércoles perimetrar la isla de Tenerife y restringir a seis los comensales de dos unidades familiares las cenas de Navidad. Todo ello, en una comunidad con menor incidencia acumulada de España pero que en los últimos días ha visto como se disparaba la transmisión a cotas desconocidas en la segunda ola. Cataluña aplazó a este viernes su decisión sobre las medidas a tomar tras un duro debate en el seno del Govern.
La Xunta de Galicia se ha abierto a tomar medidas más restrictivas. En la Comunidad Valenciana los responsables de Salud admiten sin ambages que el puente ha "desbarajustado" unas cifras de contagios que esta semana han batido récord y que obligarán al endurecimiento de las medidas. En Aragón también dejaron abierta la puerta a restringir los movimientos y reuniones, lo mismo que en el País Vasco. El resto de regiones están en ese grupo que espera a que las próximas horas o días aclaren más el panorama antes de tener que desdecirse una vez más.
En cualquier caso, todos los Gobiernos regionales, que saben que cualquier limitación adicional sobre la movilidad o los contactos será una decisión muy dolorosa para sus habitantes en unas fechas tan señaladas, miran de reojo hasta dónde están dispuestas a llegar las comunidades vecinas para no pecar por exceso o por defecto y convertirse en el blanco de las iras de sus vecinos por el agravio comparativo.