Pedro Sánchez: "No concibo que el Congreso bloquee los Presupuestos"
Tiene muy claro que estará 4 años en la Moncloa. Agradece a C's que haya decidido ser "útil" y arremete contra el PP por "mimetizarse con la extrema derecha"


Actualizado el 05/07/2020 a las 10:58
Es viernes y hace escasos minutos que ahí fuera, en los jardines presidenciales, se ha firmado una suerte de Pacto de la Moncloa con los agentes sociales para impulsar la resurrección económica del país gracias a una inyección de 50.000 millones. Gobierno, empresarios y sindicatos. Un mensaje de unidad con destino a los partidos políticos, pero también a Bruselas. De allí depende una durísima negociación para alumbrar el multimillonario fondo de reconstrucción en el que tanto se juega España. El presidente lo repite una y otra vez. De eso va la ‘nueva normalidad’, de sobrevivir. Fuera, el termómetro coquetea con los 30 grados, pero el invierno económico continúa.
¿Se puede gobernar pactando a la vez con dos aliados tan diferentes como Esquerra y Ciudadanos? Los de Junqueras han advertido que no se prestarán a este juego.
La unidad y la recuperación son dos caras de la misma moneda. Lo que hemos hecho antes firmando un acuerdo por la reactivación económica y el empleo es el mejor ejemplo para la política de cómo los agentes sociales han entendido la mayor crisis económica que atraviesa el mundo en los últimos cien años. Y no lo digo yo, lo dice por ejemplo la canciller Angela Merkel. La unidad es esencial y no vamos a renunciar a llegar a acuerdos con todas las formaciones. Tendemos la mano a Esquerra, con la que tenemos muchas afinidades sociales. Ahí nos podemos encontrar. Pero es cierto que en los últimos meses, ha habido una novedad en el arco parlamentario, y es que Ciudadanos ha decidido ser útil y ocupar el espacio del sentido de Estado que el PP ha dejado huérfano. Tenemos muchas diferencias con ellos, pero bienvenido sea este cambio de actitud.
Y del Gobierno, ¿no? Ustedes también han cedido para que fructifiquen los acuerdos.
Este Gobierno está sustentado en 155 escaños, no podemos olvidarlo. Tenemos un horizonte de legislatura de cuatro años, el Gobierno garantiza la estabilidad pero es el Parlamento el que tiene que dar cauce a unos Presupuestos hoy más necesarios que ayer para recuperar la economía y el empleo en nuestro país.
Y si no hay Presupuestos, ¿qué?
Hay dos fases. Primero, necesitamos sacar este mes de julio el fondo de recuperación económica de la Unión Europea. Esta movilización de fondos es un hito tan importante como nuestro ingreso en la UE o la instauración del euro, y el Gobierno se está peleando a fondo. En segundo lugar, no concibo que el Parlamento bloquee unos Presupuestos ante la mayor crisis sanitaria, económica y social de los últimos cien años. A la pandemia no podemos darle respuesta con los Presupuestos de Montoro.
El Gobierno de coalición con Unidas Podemos ha cumplido sus primeros seis meses. ¿Duerme ya algo más tranquilo?
(Sonríe) Sí, sí.
Han sido muchos los choques que han tenido.
El balance es positivo. Creo que la pandemia ha soldado el Gobierno de coalición. Es evidente que hemos sufrido una operación de acoso y derribo por parte de la derecha y de la ultraderecha. Es así. Todos los españoles lo han visto, pero el Gobierno de coalición ha salido reforzado. Y yo tengo que manifestar mi orgullo y agradecimiento a todos los ministros.
¿Descarta, por tanto, otras elecciones en 2021?
Uno escucha a la derecha decir que si elecciones, que si hay que ir a las urnas... Pero, vamos a ver. España ha tenido cinco elecciones en 2019 y las legislaturas en este país, mal que le pese a la derecha cuando pierde, duran cuatro años.
¿Y esta durará cuatro años?
Durará cuatro años. España necesita estabilidad, hacer reformas para que la recuperación sea digital, verde e inclusiva. Esta crisis ha acelerado muchos cambios. Le pongo un ejemplo. Sólo una de cada cinco pymes en nuestro país tiene planes digitales y eso debe cambiar porque, si lo logramos, el PIB puede crecer 1,8 puntos en un lustro. Y si apostamos por la economía verde, se pueden crear más de 300.000 puestos de trabajo. En eso está el Gobierno.
Arremeten con dureza contra la “irresponsabilidad” del PP y le piden que arrime el hombro, ¿pero el Gobierno ya se está dejando ayudar? ¿Por qué no llama más a Pablo Casado?
El Gobierno de España ha dialogado con todos los actores, con los agentes sociales y las formaciones políticas. El problema del PP es que no han visto el virus como un enemigo común al que combatir, sino como un instrumento para derribar este Gobierno.
La crisis catalana sigue ahí. ¿Con las elecciones catalanas a la vuelta de la esquina, se puede esperar algo a corto plazo?
Parece que pronto vamos a un proceso electoral en Cataluña y veremos cuáles son las mayorías parlamentarias que se dan. Creo que Cataluña necesita un horizonte de estabilidad y que existe, sin duda alguna, un conflicto político que debe resolverse con el diálogo en el marco de la legalidad constitucional, y en esto está el Gobierno. Pero ahora, con esta crisis, todas las instituciones deben anteponer otros debates que son urgentes y que tienen que ver con la emergencia sanitaria. Cataluña, la Generalitat, es muy importante para la recuperación de este país y me gustaría que sus representantes en el Congreso tuvieran una actitud más abierta y constructiva.
¿Retomarán la llamada mesa de diálogo ahora en julio?
Sí. Eso lo teníamos previsto. Por eso me extraña un poco que lo critique el independentismo porque aquí decidimos que no habría otra reunión hasta que no terminase la campaña en Galicia y el País Vasco, aunque es verdad que la fecha era otra (estaban convocadas el 5 de abril, pero tuvieron que aplazarse por la pandemia).
Y en esa búsqueda de soluciones para Cataluña, ¿qué papel pueden jugar las medidas de gracia que contempla la Constitución?
Están ahí, son medidas regladas que contempla nuestra jurisdicción. Este debate se ha usado de una manera torticera en la política española y he percibido en determinados sectores más ánimo de venganza que de justicia. Y esto es contrario al espíritu constitucional y también a nuestra legalidad.
¿Cuándo fue la última vez que habló con Felipe González?
Nos intercambiamos unos mensajes hace unos días.
¿Le molestó que comparase el Gobierno de coalición con el camarote de los hermanos Marx?
Bueno, eso habrá que preguntárselo a él. De verdad, yo estoy satisfecho con el Gobierno. Evidentemente no es monolítico, tiene sus propias sensibilidades y se ven. Pero creo que el pacto es sólido y tenemos muchas cosas que hacer durante los próximos cuatro años.
¿Qué pensó cuando supo que los informes de la CIA relacionaban a González con los GAL?
La verdad es que no tuve mucho tiempo de leerlo. Estamos hablando de un caso ya juzgado por los tribunales. Algunos tratan de emborronar el legado de Felipe González, un legado de modernización de este país en un momento crítico como el que estamos viviendo ahora.
Hablando de tribunales, ¿le preocupa la causa relacionada con Pablo Iglesias y su exasesora? ¿Si es finalmente imputado debería echarse a un lado?
Como presidente del Gobierno de España, no me corresponde valorar los temas judiciales. Lo que sí le digo es que este Gobierno respeta la independencia del poder judicial.
Es una figura constitucional y vivimos en un Estado social y democrático de derecho. Es una garantía que tenemos. Pero dicho esto. Las comunidades autónomas han mejorado y mucho sus capacidades sanitarias. Más allá de una responsabilidad colectiva debe haber una concienciación individual. No va a haber riesgo cero mientras no haya una vacuna. Me gustaría trasladar un mensaje de tranquilidad y de cierto optimismo. Tenemos que aprender a convivir con él y a perder el miedo a esta nueva normalidad. Volver a consumir para reactivar la economía, a nuestros anteriores hábitos.
Asegura que la subida de la presión fiscal es “inevitable”, pero los empresarios no comparten su propuesta. ¿Subirán el IVA? ¿Asumirá la petición de Podemos de aprobar un impuesto a las grandes fortunas?
¿Cómo queremos salir de esta crisis: con un Estado de bienestar debilitado o más fortalecido? Es así de sencillo. Y si esto lo tenemos claro, hay que hablar de la reforma fiscal. A mi juicio es necesaria. España va a dar un salto de casi 25 puntos de deuda pública para financiar, por ejemplo, la liquidez de las empresas. Además, estamos haciendo moratorias a empresas, autónomos, colectivos vulnerables... Todo este esfuerzo para no dejar a nadie atrás obligará a resituar la posición del Estado cuando llegue la recuperación. Y aquellos agentes empresariales que ahora están recibiendo el arrope y ayuda del Estado deberán hacer un esfuerzo.
¿Pero en qué se concretará?
No se trata de subir esto o aquello. Primero, hay que lograr una estabilidad en los ingresos públicos. Segundo, una reforma fiscal cada vez más verde. Y tercero, que sea justa. Porque la percepción que tiene la ciudadanía es que aquellos que más tienen son los que menos aportan a las arcas públicas. Y ahí tendremos que hacer un esfuerzo.
Hace ahora diez años, Zapatero compareció en el Congreso para anunciar una congelación de pensiones y la bajada del sueldo de los funcionarios. Usted era diputado del PSOE. ¿Descarta congelar las pensiones o bajar salarios? ¿Y si Bruselas lo exige a cambio de los nuevos fondos?
Se habla mucho de la condicionalidad de Europa. Me gustaría hacer un poco de pedagogía porque parece que España no aporta recursos a este fondo de recuperación. El 20% lo aporta Alemania, nosotros, un 9% y Holanda, el 6%. Cuando se habla de condicionalidad, precisamente, se habla de las reformas fiscales. ¿Es necesario hacerla? Sin duda. Quien diga lo contrario miente, como mintió Rajoy.
Nadia Calviño se la juega el jueves en la votación para presidir el Eurogrupo. ¿No lograrlo supondría una decepción o un fracaso?
Yo cuando salgo a disputar los partidos salgo a ganarlos y, además, tenemos a la mejor de las candidatas. Además, cuenta con apoyos transversales de Gobiernos tanto socialistas como conservadores. Y creo que para un Gobierno feminista como éste, que haya mujeres al frente de cargos de responsabilidad económica en un momento como el actual es una gran noticia, para España y para el feminismo.